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El delantal

Por: Pbro. Juan Felipe Escobar Escobar | Fuente: Signos de Dios

Dios viene a servir y no a ser servido

 Biblia:   Mt 20, 20-28; Mc 10, 35-45; Jn 13, 5-12; Fil 2, 5-8.

Actividad: Ponerse un delantal casero.

Reflexión: Vemos a muchas mamás y a mucha gente que se pone un delantal para hacer los destinos de la casa o para prestar diversos servicios. Jesús no se quitó el delantal del servicio, en todo momento estuvo dispuesto a servir a la humanidad. Jesús siendo el Rey de reyes, “no hizo alarde de su categoría de Dios”, al contrario se rebajó lavando los pies a sus discípulos (tarea de los esclavos en aquella época), sirviendo a la mesa, curando leprosos, ciegos, mudos, sordos, paralíticos, multiplicando el pan para los hambrientos, convirtiendo el agua en vino en las bodas para que continuara la alegría… y nosotros ¿será que ya servimos el pan al hambriento, acogimos al desplazado, acompañamos al enfermo, visitamos al preso, vestimos al pordiosero…? Jesús dijo: “yo estoy en medio de ustedes como el que sirve.” Otro dicho popular dice: “quien no vive para servir no sirve para vivir”

 Experiencia: Se encontraba una familia pasando el día en la playa. Los niños estaban haciendo castillos de arena junto al agua cuando, a lo lejos, apareció una anciana, con sus canosos cabellos al viento y sus vestidos sucios y harapientos, que recogía cosas del suelo y las introducía en una bolsa. Los padres llamaron junto a sí a los niños y les dijeron que no se acercaran a la anciana. Cuando ésta pasó junto a ellos, inclinándose una y otra vez para recoger cosas del suelo, dirigió una sonrisa a la familia. Pero no le devolvieron el saludo. Muchas semanas más tarde supieron que la anciana llevaba toda su vida limpiando la playa de trozos de vidrios para que los niños no se hirieran los pies. Lo particular era que la anciana se había tomado a pecho el querer mismo de Dios, de amar al prójimo sirviendo a todos sin excepción ni recompensa. Aunque nadie sabía el por qué de su labor, alguien contó.

 Frase: Si Dios vino para servir, para que sirviéndonos, les sirvamos a otros.

 Pregunta: ¿Cómo y en qué estoy sirviendo a los demás a imitación de Dios?

 Oración: Dios misericordioso, enséñame a servir como tú sirves, con el amor que brota de un corazón que se dona para que los demás encuentren el alivio y la paz que tú sabes dar. Concédeme un corazón desprendido y entregado al servicio de los más necesitados, capaz de darlo todo sin esperar nada. Amén.

Jaculatoria: Dios, enséñame a servir como tú sirves.

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