¿SABES POR QUÉ LA IGLESIA ES SANTA? AQUÍ TE LO EXPLICAMOS

La Iglesia es Santa porque Dios que es el Santo, es su autor; Cristo se ha entregado así mismo por ella para santificarla y hacerla santificante y el Espíritu Santo la vivifica con la caridad (Catecismo de la Iglesia n.823).

Para comprender esta característica de la Iglesia es necesario partir de la concepción de Iglesia como cuerpo de Cristo, pues sabemos que Cristo es la cabeza de este cuerpo y por tanto, la cabeza hace santo a los miembros; es decir, es la unidad de la Iglesia con Cristo lo que la hace ser santificada y santificadora.

«Comprendí que el amor sólo hacía obrar a los miembros de la Iglesia, que si el amor llegara a apagarse, los apóstoles ya no anunciarían el Evangelio, los mártires rehusarían verter su sangre… Comprendí que el amor encerraba todas las vocaciones, que el amor era todo, que abarcaba todos los tiempos y lugares… en una palabra, que el amor es eterno»

S. Teresa del niño Jesús

Muchos se preguntan cómo puede llamarse santa a la Iglesia si quienes la componemos somos hombres pecadores que a lo largo de la historia hemos cometido errores y desvíos que han afectado a la misma Iglesia, esta santidad no se entiende sino desde la vocación bautismal de todo cristiano, dado que todos por el sacramento que nos hace hijos por adopción, estamos llamados a buscar fervientemente nuestra propia santidad y así siguiendo el ejemplo de la Santísima Virgen María, de san José y los demás santos y santas, hacer de nuestra vida un testimonio constante del Reino de Dios; por lo que la Iglesia, congrega a pecadores alcanzados ya por la salvación de Cristo, pero aún en vías de santificación.

Esta santidad de la que venimos hablando, tiene como centro la caridad misma, pues es por medio de ella que los hombres caminamos hacia la unión definitiva con Dios, decía santa Teresa del niño Jesús: «Comprendí que el amor sólo hacía obrar a los miembros de la Iglesia, que si el amor llegara a apagarse, los apóstoles ya no anunciarían el Evangelio, los mártires rehusarían verter su sangre… Comprendí que el amor encerraba todas las vocaciones, que el amor era todo, que abarcaba todos los tiempos y lugares… en una palabra, que el amor es eterno».

Por último, la Iglesia es eternamente santa en la Santísima Virgen María, es por eso que como comunidad eclesial, dirigimos constantemente la mirada hacia ella como nuestra madre, que sin mancha ni arruga llegó ya a la perfección (Catecismo de la Iglesia n. 829).

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