Poesía: Pan de Ángeles

Comida celestial, pan cuyo gusto
es tan dulce, sabroso y tan suave,
que al bueno, humilde, santo, recto y justo,
a manjar celestial, como es, le sabe;
Justa condenación del hombre injusto
si come el pan de Dios se encierra y cabe;
el sumo Dios que en sí se da y oculta
diga el bien que de tanto bien resulta.

Pan de ángeles, Dios tan verdadero,
que, aunque se quiebra, se divide y parte,
está un inmenso Dios, trino y entero,
en cualquiera migaja y menor parte;
Agnus Dei, sincerísimo Cordero
que en pan al pecador gustas de darte;
pues eres todo Dios, el que es bastante,
de su deidad en sí cifrada cante.

Eres, pues, Dios, de tu deidad tan digno
que no hay justo ni santo entre los santos
que no se juzgue y tenga por indigno
de bocado que da regalos tantos;
eres Pan para el bueno, tan benigno
que de tribulaciones y de llantos
le produces y das gloriosos bienes,
y para con el malo los detienes.

Eres, pan celestial, lo figurado
de aquel maná sabroso del desierto;
Tú lo vivo y aquello lo pintado,
aquello la figura y tú lo cierto;
eres, pan, tan glorioso y endiosado
que a decir tus grandezas yo no acierto:
las angélicas lenguas lo prosigan,
que faltas quedarán aunque más digan.

Autor: Fray Luis de León (1527-1591).

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

En el siglo XV un comerciante acaudalado de la isla de Creta (en el Mar Mediterráneo) tenía la bella pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Por protección, el mercader decidió llevar la pintura a Italia. Empacó sus pertenencias, arregló su negocio y abordó un navío dirigiéndose a Roma. En ruta se desató una violenta tormenta y todos a bordo esperaban lo peor. El comerciante tomó el cuadro de Nuestra Señora, lo sostuvo en lo alto, y pidió socorro. La Santísima Virgen respondió a su oración con un milagro. El mar se calmó y la embarcación llegó a salvo al

Leer más »
a priest praying inside the church

«Y con tu espíritu»: una de las respuestas más profundas de toda la Misa

Hay expresiones que repetimos tantas veces que terminamos olvidando lo que significan. Una de ellas aparece varias veces en cada celebración eucarística. El sacerdote dice: «El Señor esté con ustedes.» Y el pueblo responde: «Y con tu espíritu.» La mayoría de los fieles la pronuncia automáticamente. Sin embargo, esta breve respuesta contiene una profundidad teológica extraordinaria. No es una fórmula de cortesía. No es una manera elegante de devolver el saludo. Ni significa simplemente: «Igualmente». La Iglesia quiere expresar algo mucho más grande. Una fórmula que viene de la Biblia El diálogo litúrgico tiene raíces profundamente bíblicas. La fórmula «El

Leer más »

Margarita Porete: la mística que murió por un libro

La historia de la espiritualidad cristiana está llena de personajes admirables. Algunos fueron canonizados. Otros recibieron el título de doctores de la Iglesia. Algunos fundaron órdenes religiosas y otros dejaron obras que transformaron generaciones enteras. Margarita Porete ocupa un lugar diferente. No fue canonizada. No fundó ninguna comunidad. No dejó una escuela espiritual organizada. Y durante siglos su nombre estuvo prácticamente olvidado. Sin embargo, escribió uno de los textos más audaces, profundos y controvertidos de toda la mística medieval. Y murió por negarse a renunciar a él. Su historia es una de las más conmovedoras de la Edad Media cristiana.

Leer más »