Poesía: Pan de Ángeles

Comida celestial, pan cuyo gusto
es tan dulce, sabroso y tan suave,
que al bueno, humilde, santo, recto y justo,
a manjar celestial, como es, le sabe;
Justa condenación del hombre injusto
si come el pan de Dios se encierra y cabe;
el sumo Dios que en sí se da y oculta
diga el bien que de tanto bien resulta.

Pan de ángeles, Dios tan verdadero,
que, aunque se quiebra, se divide y parte,
está un inmenso Dios, trino y entero,
en cualquiera migaja y menor parte;
Agnus Dei, sincerísimo Cordero
que en pan al pecador gustas de darte;
pues eres todo Dios, el que es bastante,
de su deidad en sí cifrada cante.

Eres, pues, Dios, de tu deidad tan digno
que no hay justo ni santo entre los santos
que no se juzgue y tenga por indigno
de bocado que da regalos tantos;
eres Pan para el bueno, tan benigno
que de tribulaciones y de llantos
le produces y das gloriosos bienes,
y para con el malo los detienes.

Eres, pan celestial, lo figurado
de aquel maná sabroso del desierto;
Tú lo vivo y aquello lo pintado,
aquello la figura y tú lo cierto;
eres, pan, tan glorioso y endiosado
que a decir tus grandezas yo no acierto:
las angélicas lenguas lo prosigan,
que faltas quedarán aunque más digan.

Autor: Fray Luis de León (1527-1591).

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

Santa Macrina

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Madre de familia (+ 304) Esta piadosa mujer fue la abuela paterna de San Basilio el Grande, en cuya educación y en la de sus hermanos él mismo dice que influyó muy positivamente. Se la denomina la mayor, para distinguirla de su homónima nieta, conocida como la joven. Había sido convertida al cristianismo en su juventud por San Gregorio el Taumaturgo, y había formado un ejemplar matrimonio con su esposo. Llegada la persecución de Galerio y Maximino, el matrimonio se vio forzado a abandonar su casa y esconderse en la selva del Ponto, donde hubieron de vivir

Leer más »

Nuestra Señora de Akita

Es llamada la «Fátima de Oriente», ya que ocurre en Japón. Allá la Virgen nos implora con urgencia que retornemos a Su Hijo. Si no hay conversión el pecado conducirá al gran castigo.  Historia de Akita y aprobación eclesiástica. El 12 de Junio de 1973 la hermana Agnes Sasagawa oraba en su convento en Akita, Japón cuando observó rayos brillantes que emanaban del tabernáculo. El mismo milagro se repitió los próximos dos días. El 28 de Junio, una llaga en forma de cruz apareció en la palma de la mano izquierda de Sor Agnes. Sangraba profusamente y le causaba gran dolor. El 6

Leer más »

Una soledad habitada y fecunda

«Y acostándose bajo el enebro, se durmió; y he aquí, un ángel lo tocó y le dijo: Levántate, come». 1Re 19,5 Ante una situación como la que vivimos actualmente es normal que, debido al confinamiento, y al pasar los días, nos sintamos cada vez más solos. Hemos sido tentados al peligro de sentirnos incompletos solo porque ahora no podemos reunirnos con todas aquellas personas que solíamos vernos. Sin embargo, nunca había sido necesario una cuarentena para que experimentemos la soledad. No hacía falta que nos dijeran que debemos de estar confinados, en familia o sin nadie, para que en nuestro

Leer más »