Poesía: Pan de Ángeles

Comida celestial, pan cuyo gusto
es tan dulce, sabroso y tan suave,
que al bueno, humilde, santo, recto y justo,
a manjar celestial, como es, le sabe;
Justa condenación del hombre injusto
si come el pan de Dios se encierra y cabe;
el sumo Dios que en sí se da y oculta
diga el bien que de tanto bien resulta.

Pan de ángeles, Dios tan verdadero,
que, aunque se quiebra, se divide y parte,
está un inmenso Dios, trino y entero,
en cualquiera migaja y menor parte;
Agnus Dei, sincerísimo Cordero
que en pan al pecador gustas de darte;
pues eres todo Dios, el que es bastante,
de su deidad en sí cifrada cante.

Eres, pues, Dios, de tu deidad tan digno
que no hay justo ni santo entre los santos
que no se juzgue y tenga por indigno
de bocado que da regalos tantos;
eres Pan para el bueno, tan benigno
que de tribulaciones y de llantos
le produces y das gloriosos bienes,
y para con el malo los detienes.

Eres, pan celestial, lo figurado
de aquel maná sabroso del desierto;
Tú lo vivo y aquello lo pintado,
aquello la figura y tú lo cierto;
eres, pan, tan glorioso y endiosado
que a decir tus grandezas yo no acierto:
las angélicas lenguas lo prosigan,
que faltas quedarán aunque más digan.

Autor: Fray Luis de León (1527-1591).

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

San Eduardo el Confesor

Por: Enrique Iniesta Collant-Valera, schp | Fuente: Año Cristiano (2002) Rey de Inglaterra (+ 1066) Para hacer historia de los siglos próximos falta perspectiva, para narrar la vieja historia faltan datos y sobran leyendas. «Y el historiador perfecto, al propio tiempo que debe poseer imaginación bastante para dar a sus narraciones interés y colorido, debe asimismo dominar tanto su arte y por tal modo que se contente con los materiales acopiados por él y se defienda de la tentación de suplir los vacíos que halle con añadiduras de su propia cosecha». Así opinaba de la historia lord Macaulay. Por otra parte,

Leer más »

San Meinrado

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Mártir (+ 861) También llamado Meginrado de Einsiedeln nace en el seno de una familia campesina en Sulichgau, junto a Wurtemberg en Alemania. Sintiendo la vocación religiosa ingresó en el monasterio suizo de Reichenau de monjes benedictinos, donde hizo la profesión religiosa y en su momento fue ordenado de presbítero. Fue dedicado a la enseñanza de los jóvenes. Sintiendo la llamada a la soledad, pidió permiso a sus superiores para llevar vida de ermitaño, y la licencia le fue concedida, yéndose a seguirla en un vecino bosque. Pero muy pronto su soledad se vio turbada por

Leer más »

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

En el siglo XV un comerciante acaudalado de la isla de Creta (en el Mar Mediterráneo) tenía la bella pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Por protección, el mercader decidió llevar la pintura a Italia. Empacó sus pertenencias, arregló su negocio y abordó un navío dirigiéndose a Roma. En ruta se desató una violenta tormenta y todos a bordo esperaban lo peor. El comerciante tomó el cuadro de Nuestra Señora, lo sostuvo en lo alto, y pidió socorro. La Santísima Virgen respondió a su oración con un milagro. El mar se calmó y la embarcación llegó a salvo al

Leer más »

San Apolinar el Apologista

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (s. n) Baronio incluyó en el Martirologio romano el nombre del apologista Apolinar, obispo de Hierápolis, que, en el reinado de Marco Aurelio, dirigió una Apología al emperador. Por Eusebio y otros autores antiguos conocemos que escribió varias obras, tituladas Contra los griegos y Contra los judíos, pero no subsisten; sí en cambio dos de sus libros Sobre la verdad. Su apología la dirigió al emperador Marco Aurelio cuando ya había tenido lugar la victoria de éste contra los cuados hacia el año 174. Tuvo lugar entonces la oportuna lluvia que libró

Leer más »