Poesía: Pan de Ángeles

Comida celestial, pan cuyo gusto
es tan dulce, sabroso y tan suave,
que al bueno, humilde, santo, recto y justo,
a manjar celestial, como es, le sabe;
Justa condenación del hombre injusto
si come el pan de Dios se encierra y cabe;
el sumo Dios que en sí se da y oculta
diga el bien que de tanto bien resulta.

Pan de ángeles, Dios tan verdadero,
que, aunque se quiebra, se divide y parte,
está un inmenso Dios, trino y entero,
en cualquiera migaja y menor parte;
Agnus Dei, sincerísimo Cordero
que en pan al pecador gustas de darte;
pues eres todo Dios, el que es bastante,
de su deidad en sí cifrada cante.

Eres, pues, Dios, de tu deidad tan digno
que no hay justo ni santo entre los santos
que no se juzgue y tenga por indigno
de bocado que da regalos tantos;
eres Pan para el bueno, tan benigno
que de tribulaciones y de llantos
le produces y das gloriosos bienes,
y para con el malo los detienes.

Eres, pan celestial, lo figurado
de aquel maná sabroso del desierto;
Tú lo vivo y aquello lo pintado,
aquello la figura y tú lo cierto;
eres, pan, tan glorioso y endiosado
que a decir tus grandezas yo no acierto:
las angélicas lenguas lo prosigan,
que faltas quedarán aunque más digan.

Autor: Fray Luis de León (1527-1591).

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

Santa Genoveva de París

Por:  Eduardo Aunós | Fuente: Año Cristiano (2002) Virgen (+ ca.502) Mezcla de tradición histórica o legendaria, la figura de esta santa destaca, poderosa, en medio del florecimiento cristiano primitivo, que venía a sustituir los antiguos ídolos griegos, latinos o celtas. Su nombre está asociado a la vida de los habitantes de París, la antigua Lutecia. La montaña donde Clovis había levantado una iglesia en honor de San Pedro y San Pablo, se llamaría en lo sucesivo montaña de Santa Genoveva. Al lado del rey merovingio será enterrada y sucesivas vicisitudes llevarán sus cenizas hasta el lugar que hoy ocupan en la iglesia de San Esteban del Monte (Saint-Etienne-du-Mont) rodeadas

Leer más »

Santos Timoteo y Tito. Los discípulos que continuaron la obra de san Pablo

Memoria: 26 de enero La Iglesia celebra juntos a san Timoteo y san Tito porque ambos ocuparon un lugar privilegiado en la vida de san Pablo. Fueron sus colaboradores más cercanos, sus compañeros de misión y, en cierto modo, sus hijos espirituales. Gracias a ellos comprendemos que la evangelización nunca es obra de una sola persona. El Evangelio se transmite de generación en generación, de corazón a corazón, de maestro a discípulo. San Timoteo: un joven que aprendió a servir Timoteo nació en Listra, en la actual Turquía. Su madre, Eunice, y su abuela, Loida, le transmitieron desde niño una profunda

Leer más »

Santa Zedislava de Lemberk

Por:  José Luis Repetto Betes | Fuente: Año Cristiano (2002) Madre de familia (+ 1252) Zdislava o Zedislava es una madre de familia de la Edad Media, en pleno siglo XIII, que, sin embargo de hacer ya siete siglos de su tránsito, no ha llegado a la canonización hasta el 21 de mayo de 1995, en que el papa Juan Pablo II, en su viaje apostólico a Bohemia, la colocaba en el catálogo de los santos en la ciudad de Olomuc. Fue una mujer —dice el mismo Papa— a quien pueden aplicarse con toda justicia los elogios que la Sagrada Escritura dirige a la mujer fuerte,

Leer más »

Beato Jacobo de Castel La Pieve

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Presbítero (+ 1304) Nace en Castel la Pieve en la segunda mitad del s. XIII en el seno de una rica familia. Estudia derecho, pero antes de ejercer su carrera cambia de propósito y luego de distribuir toda su herencia entre los pobres, se dedica a la restauración de una iglesia y hospital abandonados. Se prepara luego para el sacerdocio, y recibido éste, ejerce su ministerio en la reconstruida iglesia al tiempo que abre a los más pobres las estancias de su hospital. Se agrega a la Orden Tercera de San Francisco

Leer más »