Compartido desde Costa Rica por César Mauricio Lara Bolaños [email protected]
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Beato Enrique Seuse (Suso), OP. El discípulo enamorado de la Sabiduría eterna
Memoria: 25 de enero Hay santos que destacan por sus obras, otros por su predicación y otros por el servicio a los pobres. El Beato Enrique Suso es recordado sobre todo por algo más profundo: fue un hombre apasionadamente enamorado de Jesucristo. Nació hacia el año 1296 en la región alemana de Suabia. Desde muy joven ingresó en la Orden de Predicadores, los dominicos, donde recibió una sólida formación intelectual y espiritual. Sin embargo, su vida cambió de manera decisiva cuando experimentó una profunda conversión interior. Comprendió que no bastaba con estudiar a Dios: era necesario amarlo con todo el corazón.
P. Fredy Aristizábal
Beato Guillermo José Chaminade
Por: Pedro Langa, OSA | Fuente: Año Cristiano (2002) Presbítero (+ 1850) Guillermo José Chaminade vio la luz en Périgueux, la ciudad francesa donde vivían los suyos, humilde familia de artesanos y comerciantes, el 8 de abril de 1761, cuando en Francia estaban de moda los ataques a la religión y un nuevo modo de pensar, crítico hacia la fe, pugnaba por abrirse camino en la sociedad. A la Cátedra de San Pedro había subido en 1758 el cardenal Rezzonico con el nombre de Clemente XIII, y los jesuítas, pese al apoyo del Papa, habían sido expulsados de Portugal un año después.
Redacción
El encuentro pascual
Por: Eloi Leclerc | Fuente: «Id a Galilea» Al encuentro del Cristo pascual (2006) «Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado» (Mateo 28,16). Obedecieron, pura y simplemente. No pudieron percibir de manera inmediata la significación de esta cita galilea. Sólo después, y poco a poco, los discípulos tomaron conciencia de su importancia. En un primer momento se limitaron a hacer lo que Jesús les había ordenado. Sin hacerse preguntas. Galilea era su patria chica. Todos ellos eran «varones galileos» (Hechos 1,1). Fue allí, a orillas del lago, donde todo había empezado. Un día, Jesús se había acercado a ellos.
Redacción

Nuestra Señora de Lourdes
El 11 de febrero de 1858, Bernadette, una niña de catorce años, recogía leña en Massbielle, en las afueras de Lourdes, cuando acercándose a una gruta, una de viento la sorprendió y vio una nube dorada y a una Señora vestida de blanco, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenía una ancha cinta azul, sus manos juntas estaban en posición de oración y llevaba un rosario. Bernadette al principio se asustó, pero luego comenzó a rezar el rosario que siempre llevaba consigo, al mismo tiempo
Redacción