Compartido desde Costa Rica por César Mauricio Lara Bolaños [email protected]
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Nuestra Señora de la Paz
Festejada en El Salvador, su fiesta se celebra el 21 de noviembre, día de la Presentación de la Virgen María. En el año de 1682 unos mercaderes encontraron en la orilla del Mar del Sur salvadoreño una caja abandonada; Estaba tan bien sellada que no pudieron abrirla con sus herramientas. Seguros de que contenía algún objeto valioso, ataron la caja sobre el lomo de su burra y la llevaron a la ciudad de San Miguel. Esperaban poder allí encontrar como poder abrirla. Llegaron a la ciudad el 21 de noviembre. Con la intención de asegurar la propiedad del posible tesoro, se dirigieron primero
Redacción
Tantum ergo
Himno Eucarístico compuesto por santo Tomás de Aquino en el siglo XIII. En latín: Tantum ergo Sacraméntum, Venerémur cérnui: Et antíquum documentum Novo cedat rítui; Præstet fides suppleméntum Sénsuum deféctui. Genitori Genitóque, Laus et iubilátio; Salus, honor, virtus quoque, Sit et benedíctio; Procedénti ab utróque Compar sit laudátio. Amen. En Español: Veneremos, pues, postrados tan grande Sacramento; y la antigua imagen ceda el puesto al nuevo rito; la fe reemplace La incapacidad de los sentidos. Al Padre y al Hijo sean dadas alabanza y gloria, salud, honor, poder y bendición; una gloria igual sea dada a aquel que de uno
Redacción

Epístola de Bernabé
Saludo I 1. Salud en la paz, hijos e hijas, en el nombre del Señor que nos ha amado. Motivo y objeto de la carta 2. Como sean tan grandes y ricas las justificaciones de Dios para con vosotros, yo me regocijo, sobre toda otra cosa y por todo extremo, en vuestros l)ienaVenturados y gloriosos espíritus, pues de Él habéis recibido la semilla plantada en vuestras almas, el don de la gracia espiritual. 3. Por lo cual, aun me congratulo más a mi mismo con la esperanza de salvarme, pues verdaderamente contemplo entre vosotros cómo el Señor, que es rico en caridad, ha derramado
Redacción

La Iglesia que yo amo
La Iglesia que yo amoes la Santa Iglesia de todos los días.La encontré, peregrina del tiempo,caminando a mi lado:la tuya,la mía,la Santa Iglesia de todos los días. La saludé primero en los ojos de mi padre,penetrados de verdad;en las manos de mi madre,hacedoras de ternura universal.No hacía ruido, no gritaba.Era la Biblia del velador,y el Rosarioy el tibio cabeceodel Ave María.La Iglesia que yo amo,la Santa Iglesia de todos los días. Antes de estudiarla en el catecismo,me bañó en la pila del Bautismo,en la vieja Parroquia de Santa Ana.Antes de conocerla ya era míala Santa Iglesia de todos los días.
Redacción