Compartido desde Costa Rica por César Mauricio Lara Bolaños [email protected]
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«Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo». Reflexión Jueves Santo (A)
«Por experiencia, sabemos que los pequeños gestos a menudo cuestan mucho, sobre todo cuando hay que repetirlos cada día… Le dimos nuestro corazón “al por mayor” a Dios, y nos cuesta mucho que él nos lo tome “al por menor”. Tomar un delantal como Jesús, puede ser tan grave y solemne como el don de la vida… y viceversa, dar su vida puede ser tan simple como tomar un delantal».
José Daniel Largo Jiménez
Beata María Teresa de Jesús (Alicia) Le Clerc
Por: Ramón Fita | Fuente: Año Cristiano (2002) Fundadora (+ 1622) Alicia Le Clerc nació en Remiremont (Francia) el 2 de febrero de 1576, hija de Juan y de Ana Sagay. De buena posición social, su vida se desenvolvió en un ambiente complejo y confuso; un mundo honesto según las máximas del siglo, pero con una honestidad negativa. Ese ambiente atrapó, como un torbellino, a la joven y atractiva Alicia Le Clerc. La gente, no tan mala pero tampoco demasiado buena, era proclive a la frivolidad. Las preocupaciones de la gente eran mezquinas, se divertían, sí, pero sus reducidos horizontes eran incapaces de
Redacción
San Luciano de Antioquía
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Presbítero y mártir (+ 312) Era natural de Samosata (Siria) pero se le llama de Antioquía porque en esta ciudad se ordenó de presbítero y aquí ejerció su importante magisterio. Luego de estudiar retórica y filosofía, marchó a Edesa y se dedicó allí al estudio de las sagradas Escrituras, para lo cual estudió con profundidad el hebreo y el griego. Su gran aspiración era fijar el texto original de la Biblia en ambos Testamentos. Vuelto a Antioquía fundó una escuela teológica, muy concurrida y uno de cuyos alumnos fue el futuro heresiarca Arrio.
Redacción
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
En el siglo XV un comerciante acaudalado de la isla de Creta (en el Mar Mediterráneo) tenía la bella pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Por protección, el mercader decidió llevar la pintura a Italia. Empacó sus pertenencias, arregló su negocio y abordó un navío dirigiéndose a Roma. En ruta se desató una violenta tormenta y todos a bordo esperaban lo peor. El comerciante tomó el cuadro de Nuestra Señora, lo sostuvo en lo alto, y pidió socorro. La Santísima Virgen respondió a su oración con un milagro. El mar se calmó y la embarcación llegó a salvo al
Redacción