Compartido desde Costa Rica por César Mauricio Lara Bolaños [email protected]
Otros artículos interesantes para ti...
San Fulgencio de Ruspe
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (+ 533) Nacido en Telepte (norte de África) hacia el 468 en el seno de una familia senatorial, recibió por ello una excelente educación clásica. Aunque se le abrían buenas perspectivas en el mundo, optó por la vida monástica. Pero el año 507 fue llamado a ser obispo de Ruspe. Fue un obispo celoso, opuesto tenazmente al arrianismo y decidido a dar a su grey la sana doctrina, para lo cual no solamente predicaba sino también escribía. Por dos veces hubo de dejar su sede para ir al destierro. Primero, cuando tras la invasión de
Redacción
San José Vaz
Por: J. I. González Villanueva, OSB | Fuente: Año Cristiano (2002) Presbítero y misionero (+ 1711) La vocación especial del misionero «se manifiesta en el compromiso total al servicio de la evangelización; se trata de una entrega que abarca a toda la persona y toda la vida del misionero, exigiendo de él una donación sin límites de fuerzas y de tiempo». Estas palabras de Juan Pablo II en la Redemptoris missio (n.65) se cumplen perfectamente en San José Vaz y a él se las aplicó en el decreto de beatificación. La figura del padre José Vaz es la de un hombre capaz de ser un verdadero cristiano
Redacción

El anillo del obispo: signo de fidelidad, alianza y amor a la Iglesia
Entre todas las insignias que recibe un obispo al ser ordenado, quizá ninguna resulta tan cercana y familiar como el anillo episcopal. Lo vemos en su mano cuando bendice. Lo vemos cuando celebra los sacramentos. Y durante siglos fue costumbre que los fieles lo besaran como signo de respeto al ministerio apostólico. Sin embargo, el anillo episcopal es mucho más que una pieza de orfebrería. No es un adorno. No es una joya. No es un símbolo de riqueza. Es el signo visible de una alianza. Una alianza de amor, fidelidad y entrega entre el obispo y la Iglesia que
P. Fredy Aristizábal
«Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo». Reflexión Jueves Santo (A)
«Por experiencia, sabemos que los pequeños gestos a menudo cuestan mucho, sobre todo cuando hay que repetirlos cada día… Le dimos nuestro corazón “al por mayor” a Dios, y nos cuesta mucho que él nos lo tome “al por menor”. Tomar un delantal como Jesús, puede ser tan grave y solemne como el don de la vida… y viceversa, dar su vida puede ser tan simple como tomar un delantal».
José Daniel Largo Jiménez