Compartido desde Costa Rica por César Mauricio Lara Bolaños [email protected]
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Poesía: ¡Oh llama de amor viva!
¡Oh llama de amor viva,que tiernamente hieresde mi alma en el más profundo centro!Pues ya no eres esquiva,acaba ya si quieres,rompe la tela deste dulce encuentro. ¡Oh cauterio suave!¡Oh regalada llaga!¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,que a vida eterna sabe,y toda deuda paga!Matando, muerte en vida la has trocado. ¡Oh lámparas de fuego,en cuyos resplandoreslas profundas cavernas del sentido,que estaba escuro y ciego,con extraños primorescalor y luz dan junto a su querido! ¡Cuán manso y amorosorecuerdas en mi seno,donde secretamente solo moras!Y en tu aspirar sabrosode bien y gloria lleno¡cuán delicadamente me enamoras! Autor: San Juan de la Cruz (1542-1591).
Redacción
Beato Ambrosio Fernández
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Nació en Sisto, diócesis de Porto, en Portugal. Como tantos otros de su tiempo, decidió al ser adulto viajar al Oriente en busca de fortuna y para ello se embarcó hacia Japón, a donde llegó luego de haber padecido en el mar una terrible tempestad que puso a todos los navegantes en serio peligro de perder la vida. Aquello sirvió para que Ambrosio se preguntase por el sentido de la vida y se cuestionase en qué la estaba empleando, pareciéndole de poco resultado gastarla en buscarse bienes terrenales, que en cualquier momento se
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Asesores Juveniles 1: La Pastoral Juvenil a la luz de Puebla. El rol del Asesor Juvenil
Experiencia de formación y capacitación. Ciudad de México, 2001.
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Santa Ángela de Foligno
Por: Isaac Vázquez, OFM | Fuente: Año Cristiano (2002) Viuda (+ 1309) Ángela vino al mundo a mediados del siglo XIII, probablemente hacia el año 1249. La posteridad quiso inmortalizar con su nombre el de la bella ciudad que la vio nacer y que sesenta años después, en 1309, había de ser también el lugar de su sepultura. Si bien es cierto que los santos, ya en vida, son más moradores del cielo que de la tierra, no pueden, sin embargo, al igual que todos los mortales, sacudir del todo el lastre que los hace hijos de su tiempo y de su ambiente. La
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