Compartido desde Costa Rica por César Mauricio Lara Bolaños [email protected]
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Asesores Juveniles 4: Orientación y seguimiento personal
Experiencia de formación y capacitación. Ciudad de México, 2001.
Pastoral Juvenil Coyuca

Las Advocaciones de la Virgen María
Se conoce como advocaciones, a las distintas formas de nombrar o referirnos a la Santísima Virgen. Es común que muchos cristianos, por falta de información o mejor dicho de «formación», confundan esos distintos nombres con distintas santas o «virgencitas», como suelen llamarle. La Madre de Jesús es la Virgen María. Y los católicos solemos llamarla de distintas maneras, según el lugar dónde se halla instalada la devoción, o según la circunstancia, si es una aparición o se la nombra Patrona, etc. De esta manera, encontraremos que llamamos a María como Nuestra Señora del Rosario, Virgen de Lourdes, Virgen de Fátima,
Redacción
Poesía: Muero porque no muero
Vivo sin vivir en míY tan alta vida esperoQue muero porque no muero. Vivo ya fuera de míDespués que muero de amor,Porque vivo en el SeñorQue me quiso para Sí.Cuando el corazón le diPuso en él este letrero:Que muero porque no muero. Esta divina prisiónDel amor con que yo vivoHa hecho a Dios mi cautivoY libre mi corazón;Y causa en mí tal pasiónVer a Dios mi prisionero,Que muero porque no muero ¡Ay, qué larga es esta vida,Qué duros estos destierros,Esta cárcel y estos hierrosEn que el alma está metida!Sólo esperar la salidaMe causa dolor tan fiero,Que muero porque no muero
Redacción

Beata Paula Gambara Costa
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Viuda (+ 1515) Nace en Brescia, de la noble familia de los Gambara, en la segunda mitad del siglo XV, y es educada esmeradamente por sus padres, saliendo la joven inclinada a la piedad y las buenas obras. Pero a los 16 años contrae matrimonio con Luis Costa, conde de Berna, persona muy mundana y aficionada a los placeres y diversiones. Paula, joven e inexperta, se deja arrastrar por su esposo a una vida similar, enfriándose en ella la vida de piedad que había llevado antes de su matrimonio. Pero la providencia
Redacción