Compartido desde Costa Rica por César Mauricio Lara Bolaños [email protected]
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¿Te has preguntado cómo vivir la Semana Santa en casa? Acá te damos unas ideas
La Semana Mayor o Semana Santa, es el momento más fuerte en cuanto a celebraciones litúrgicas y vivencia de la fe católica, por primera vez en la historia, tendremos una Semana Santa con nuestros templos cerrados y sin procesiones… esto no lo han logrado ni los tiempos en que el mundo ha estado sometido a guerras
Pbro. Mauricio Montoya Vásquez

Fragmentos de Papías de Hierápolis
(Citas en la literatura cristiana primitiva) I. Eusebio, Cronicón (Syncell 655, 14) por Olymp. 220 Ireneo y otros registraron que Juan el Teólogo y apóstol sobrevivió hasta los tiempos de Trajano; después de aquel tiempo, Papías de Hierápolis y Policarpo, obispo de Esmirna, que fueron oyentes suyos, llegaron a ser bien conocidos. II. Eusebio, Hist. Ecl. iii. 36, 1. 2 En este tiempo floreció en Asia Policarpo, un discípulo de los apóstoles, que había recibido el obispado de la iglesia de Esmirna de manos de testigos y ministros del Señor. En este tiempo se distinguió Papías, que era él mismo también obispo de la diócesis de Hierápolis. III.Eusebio, Hist. Ecl. iii. 39
Redacción

Las grandes mujeres del círculo de san Jerónimo
Cuando se menciona a San Jerónimo, la mayoría piensa en el gran traductor de la Biblia. Sin embargo, pocas personas conocen a las extraordinarias mujeres que lo rodearon y que desempeñaron un papel decisivo en la vida espiritual de la Iglesia de su tiempo. Ellas estudiaron la Biblia, fundaron monasterios, sirvieron a los pobres y ayudaron a crear una auténtica cultura cristiana en una época de profundos cambios. Sus nombres merecen ser recordados. Marcela: la mujer que abrió el camino Santa Marcela fue una de las figuras más influyentes del cristianismo romano del siglo IV. Después de enviudar, transformó su
P. Fredy Aristizábal
San Ildefonso de Toledo
Por: Juan Francisco Rivera Recio | Fuente: Año Cristiano (2002) Arzobispo de Toledo (+ 667) En el año 657 fallecía el arzobispo de Toledo San Eugenio. La sede vacante fue muy breve. Toledo tenía un plantel de prelados en el monasterio agaliense. Los ojos del clero, que habían de realizar la elección en connivencia con el monarca, luego de recorrer los posibles candidatos, se fijaron en el famoso cenobio con insistencia; la voz del pueblo repetía incesante un nombre que vino finalmente a confirmarse, Ildefonso. Todos le conocían: estatura procer, andar grave y perfil de asceta eran los rasgos indeleblemente impresos en
Redacción