Lema: “Animador… ¿Animas ó… desanimas?” Tomado de EDPAJ. San Juan de los Lagos.
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Nuestra Señora de los Ángeles
Es la Patrona de Costa Rica y su fiesta se celebra el 2 de agosto. La ciudad de Cartago, como muchas otras en la época colonial, segregaba a los blancos de los indios y mestizos. A todo el que no fuera blanco puro se le había prohibido el acceso a la ciudad, donde una cruz de piedra señalaba la división y los límites. Estamos en los alrededores del año 1635, en la sección llamada «Puebla de los Pardos» y Juana Pereira, una pobre mestiza, se ha levantado al amanecer para, como todos los días, buscar la leña que necesita. Es
Redacción
San Lorenzo Justiniano
Por: Antonio Montero Moreno | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (+ 1456) Henos aquí ante una vida compleja y llena de contrastes, difícil de encuadrar en un estilo determinado de santidad. Lorenzo Giustiniani desmintió hace más de cinco siglos, antes de que surgiera en nuestro refranero, el dicho español «quien mucho abarca, poco aprieta». Él abarcó mucho y apretó más. En el primer patriarca de Venecia pueden buscar patrono los contemplativos innatos, cuantos sintieron dentro, inexplicable y tenaz, la llamada del desierto. Mas, con igual derecho que los solitarios, pueden meter en sus filas a San Lorenzo Justiniano los hombres de acción, aquellos
Redacción
San Marcelo
Por: Marcelo González | Fuente: Año Cristiano (2002) Papa y mártir (+ 309) En la serie de los romanos pontífices, San Marcelo hace el número treinta. Su pontificado es de muy escasa duración, un año nada más, que transcurre del 308 al 309. Todavía no era la suya una época muy apta para los pontificados largos, aun cuando la salud personal lo hubiera permitido. Si cualquier simple cristiano corría continuos peligros de perder la vida, mucho más los que por imperativo del deber tenían que actuar como jefes de la perseguida comunidad, en este caso con el carácter supremo y forzosamente visible a que su jerarquía le obligaba. La Iglesia
Redacción

Ser guardián del otro
La pandemia es para nuestros corazones como el sonido de las campanas que suenan cada mañana anunciando la misa, pues nos ayudó a despertar del egoísmo, la indiferencia, el afán en el que nos sumergió la economía del consumo. Despertamos para recordar nuestra humanidad y el propósito para el cual fuimos creados: amar y ser amados; para comenzar a ser por encima de ser útiles, para voltear la mirada de nosotros mismos y descubrir al otro que es reflejo de Dios. Cuando encontramos a Dios en el prójimo, somos capaces de sentirlo como hermano, por un hermano salimos de nosotros
Sara Echeverri