Lema: “Animador… ¿Animas ó… desanimas?” Tomado de EDPAJ. San Juan de los Lagos.
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Carta de san Ignacio de Antioquía a los romanos
Ignacio, que es llamado también Teóforo, a aquella que ha hallado misericordia en la benevolencia del Padre Altísimo y de Jesucristo su único Hijo; a la iglesia que es amada e iluminada por medio de la voluntad de Aquel que quiso todas las cosas que son, por la fe y el amor a Jesucristo nuestro Dios; a la que tiene la presidencia en el territorio de la región de los romanos, siendo digna de Dios, digna de honor, digna de parabienes, digna de alabanza, digna de éxito, digna en pureza, y teniendo la presidencia del amor, andando en la ley
Redacción
Nuestra Señora de la Paz
Festejada en El Salvador, su fiesta se celebra el 21 de noviembre, día de la Presentación de la Virgen María. En el año de 1682 unos mercaderes encontraron en la orilla del Mar del Sur salvadoreño una caja abandonada; Estaba tan bien sellada que no pudieron abrirla con sus herramientas. Seguros de que contenía algún objeto valioso, ataron la caja sobre el lomo de su burra y la llevaron a la ciudad de San Miguel. Esperaban poder allí encontrar como poder abrirla. Llegaron a la ciudad el 21 de noviembre. Con la intención de asegurar la propiedad del posible tesoro, se dirigieron primero
Redacción
Beato Ambrosio Fernández
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Nació en Sisto, diócesis de Porto, en Portugal. Como tantos otros de su tiempo, decidió al ser adulto viajar al Oriente en busca de fortuna y para ello se embarcó hacia Japón, a donde llegó luego de haber padecido en el mar una terrible tempestad que puso a todos los navegantes en serio peligro de perder la vida. Aquello sirvió para que Ambrosio se preguntase por el sentido de la vida y se cuestionase en qué la estaba empleando, pareciéndole de poco resultado gastarla en buscarse bienes terrenales, que en cualquier momento se
Redacción

Martirio de san Clemente, papa
Capítulo I Clemente presidió el tercero en la Iglesia de Roma, y siguiendo las enseñanzas del Apóstol Pedro, de tal manera sobresalió por la excelencia de las costumbres, que fue agradable y aceptado por los judíos y gentiles y por todo el pueblo cristiano. Los gentiles ciertamente le amaban mucho, porque no insultándoles, sino explicándose con razones, demostraba con los mismos libros, misterios y ceremonias de ellos, de donde procedían y dónde habían tenido origen aquellos a quienes tenían y adoraban como dioses; qué era lo que éstos habían hecho y cómo después habían desaparecido, lo demostraba con argumentos evidentísimos,
Redacción