Lema: “Animador… ¿Animas ó… desanimas?” Tomado de EDPAJ. San Juan de los Lagos.
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El Pastor de Hermas
Visión Primera [1] I. El amo que me crió me vendió a una tal Roda en Roma. Al cabo de muchos años la encontré de nuevo, y empecé a amarla como a una hermana. Después de cieno tiempo la vi bañándose en el río Tíber; y le di la mano, y la saqué del río. Y, al ver su hermosura, razoné en mi corazón, diciendo: «Cuán feliz sería si tuviera una esposa así, en hermosura y en carácter.» Y reflexioné meramente sobre esto, y nada más. Después de cieno tiempo, cuando estaba dirigiéndome a Cumas, y glorificando las criaturas de Dios por
Redacción

«Y con tu espíritu»: una de las respuestas más profundas de toda la Misa
Hay expresiones que repetimos tantas veces que terminamos olvidando lo que significan. Una de ellas aparece varias veces en cada celebración eucarística. El sacerdote dice: «El Señor esté con ustedes.» Y el pueblo responde: «Y con tu espíritu.» La mayoría de los fieles la pronuncia automáticamente. Sin embargo, esta breve respuesta contiene una profundidad teológica extraordinaria. No es una fórmula de cortesía. No es una manera elegante de devolver el saludo. Ni significa simplemente: «Igualmente». La Iglesia quiere expresar algo mucho más grande. Una fórmula que viene de la Biblia El diálogo litúrgico tiene raíces profundamente bíblicas. La fórmula «El
P. Fredy Aristizábal
Beato Odón de Novara
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Presbítero (+ 1200) De la vida y virtudes de este santo religioso hay sobrada constancia por las informaciones que acerca de él mandó hacer el papa Gregorio IX. Había nacido en Novara el año 1100 y para servir a Dios de manera radical en su juventud había optado por la vida de cartujo, siendo la oración, el silencio y la mortificación sus permanentes normas de vida. Acudía con puntualidad y entrega a los santos oficios de la comunidad y estaba siempre disponible para los servicios que los monjes pidieran de él. Acreditado dentro de su Orden,
Redacción
Poesía: Yo pequé, mi Señor, y tú padeces…
Yo pequé mi Señor, y tú padeces;yo los delitos hice y tú los pagas;si yo los cometí, tú ¿qué mereces,que así te ofenden con sangrientas llagas?Mas voluntario, tú, mi Dios, te ofreces;tú del amor del hombre te embriagas;y así, porque le sirva de disculpa,quieres llevar la pena de su culpa. Pues en los miembros del Señor, desnudosy ceñidos de gruesos cardenales,se descargan de nuevo golpes crudos,y heridas de nuevo desiguales:multiplícanse látigos agudosy de puntas armados naturales,que rasgan y penetran vivamentela carne hasta el hueso transparente. Hierve la sangre y corre apresurada,baña el cuerpo de Dios y tiñe el suelo,y la
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