Lema: “Animador… ¿Animas ó… desanimas?” Tomado de EDPAJ. San Juan de los Lagos.
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Es Viernes Santo y ¿dónde están quienes decían que le amaban?
Es viernes santo, y la Pasión del Señor ha llegado a su punto culmen, la muerte de Cristo, los discípulos se han ido, sólo está allí María la madre de Jesús, María Magdalena, y el discípulo a quien Jesús amaba…
Pbro. Mauricio Montoya Vásquez

Un virus que nos llama a la generosidad y humildad
Creo que ninguno de nosotros podría decir que ha vivido, en la vida real, una situación como esta por la que está pasando el mundo entero, que es una situación hasta irónica, sí, porque ante una generación que se ha hecho gigante en lo científico y académico, una sociedad llena de potencias económicas y de primados en todas las dimensiones de la vida humana, aparece una organismo minúsculo, invisible a los ojos… y que en su pequeñez ha logrado descontrolar y someter a todos, sin excepción. Cada que ingresamos a internet, cada que encendemos la radio o prendemos la televisión,
Pbro. Mauricio Montoya Vásquez

Beata Arcángela Girlani. La joven que encontró su paraíso en Dios.
Memoria: 25 de enero Algunas personas buscan el paraíso en las riquezas, otras en el éxito, otras en el reconocimiento o en los sueños que han construido para sí mismas. La Beata Arcángela Girlani descubrió que el verdadero paraíso se encuentra allí donde Dios nos llama. Nació el 25 de enero de 1461 en Trino, Italia, en el seno de una familia noble. Recibió una educación acorde con su condición y creció rodeada de comodidades y oportunidades. Sin embargo, desde muy joven sintió en su corazón una profunda atracción hacia la vida consagrada. Su padre tenía otros planes. Como ocurría frecuentemente
P. Fredy Aristizábal

Epístola de Bernabé
Saludo I 1. Salud en la paz, hijos e hijas, en el nombre del Señor que nos ha amado. Motivo y objeto de la carta 2. Como sean tan grandes y ricas las justificaciones de Dios para con vosotros, yo me regocijo, sobre toda otra cosa y por todo extremo, en vuestros l)ienaVenturados y gloriosos espíritus, pues de Él habéis recibido la semilla plantada en vuestras almas, el don de la gracia espiritual. 3. Por lo cual, aun me congratulo más a mi mismo con la esperanza de salvarme, pues verdaderamente contemplo entre vosotros cómo el Señor, que es rico en caridad, ha derramado
Redacción