Tomado de EDPAJ. San Juan de los Lagos.
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¿Qué es un místico? Lo que podemos aprender de Enrique Seuse
La palabra «místico» suele despertar imágenes extrañas en la imaginación de muchas personas. Algunos piensan en visiones extraordinarias, fenómenos sobrenaturales o experiencias reservadas a unos pocos privilegiados. Otros imaginan personas alejadas del mundo, encerradas en monasterios y desconectadas de la vida cotidiana. Sin embargo, cuando la Iglesia habla de mística se refiere a algo mucho más profundo y, al mismo tiempo, mucho más cercano. La mística es, en esencia, la experiencia de una relación cada vez más íntima con Dios. No es una huida de la realidad. No es una búsqueda de emociones religiosas extraordinarias. No es un espectáculo espiritual.
P. Fredy Aristizábal
El encuentro pascual
Por: Eloi Leclerc | Fuente: «Id a Galilea» Al encuentro del Cristo pascual (2006) «Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado» (Mateo 28,16). Obedecieron, pura y simplemente. No pudieron percibir de manera inmediata la significación de esta cita galilea. Sólo después, y poco a poco, los discípulos tomaron conciencia de su importancia. En un primer momento se limitaron a hacer lo que Jesús les había ordenado. Sin hacerse preguntas. Galilea era su patria chica. Todos ellos eran «varones galileos» (Hechos 1,1). Fue allí, a orillas del lago, donde todo había empezado. Un día, Jesús se había acercado a ellos.
Redacción
San Epifanio de Pavía
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (+ 496) Este santo obispo desarrolló una admirable actividad a favor de la Iglesia y de los pueblos en un tiempo sumamente difícil, pues fue el tiempo de la invasión de los bárbaros. Había nacido en Pavía en el seno de una familia acomodada y de niño fue admitido por el obispo Crispín en el clero diocesano, en el que fue subiendo según los grados, ordenándose de diácono el año 458 a la edad de veinte años. Dedicado a la oración, al estudio de la sagrada Escritura y al cumplimiento de
Redacción
Homilía de san Hilario de Poitiers sobre el salmo 130
«¡Oh Señor!, no se ha engreído mi corazón, ni se han ensoberbecido mis ojos». 1. Este breve Salmo, que exige un tratamiento analítico más que un tratamiento homilético. Nos enseña la lección de la humildad y la mansedumbre. Ahora, dado que hemos hablado muchas veces acerca de la humildad, no hay necesidad de repetir las mismas cosas aquí. Por supuesto que estamos obligados a tener en cuenta la gran necesidad que tenemos de que nuestra fe permanezca en humildad cuando escuchamos al Profeta que la entiende como equivalente al desempeño de los trabajos más altos: ¡Oh Señor!, mi corazón no
Redacción