Poesía: Dame Señor

Dame, Señor, un poco de sol,
algo de trabajo y un poco de alegría.

Dame el pan de cada día, un poco de mantequilla, una buena digestión y algo para digerir.

Dame una manera de ser que ignore el aburrimiento, los lamentos y los suspiros.

No permitas que me preocupe demasiado
por esta cosa embarazosa que soy yo.

Dame, Señor, la dosis de humor suficiente
como para encontrar la felicidad en esta vida
y ser provechoso para los demás.

Que siempre haya en mis labios una canción,
una poesía o una historia para distraerme.

Enséñame a comprender los sufrimientos
y a no ver en ellos una maldición.

Concédeme tener buen sentido,
pues tengo mucha necesidad de él.

Señor, concédeme la gracia,
en este momento supremo de miedo y angustia,
de recurrir al gran miedo
y a la asombrosa angustia
que tú experimentaste en el Monte de los Olivos
antes de tu pasión.

Haz que a fuerza de meditar tu agonía,
reciba el consuelo espiritual necesario
para provecho de mi alma.

Concédeme, Señor, un espíritu abandonado, sosegado, apacible, caritativo, benévolo, dulce y compasivo.

Que en todas mis acciones, palabras y pensamientos experimente el gusto de tu Espíritu santo y bendito.

Dame, Señor, una fe plena,
una esperanza firme y una ardiente caridad.

Que yo no ame a nadie contra tu voluntad,
sino a todas las cosas en función de tu querer.

Rodéame de tu amor y de tu favor.

Autor: Santo Tomás Moro (1478-1535).

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

San Telesforo

Por:  Biblioteca de Autores Cristianos  | Fuente: Año Cristiano (2002) Papa y mártir (+ 136) El martirio de este obispo romano consta por decirlo así San Ireneo y asimismo Eusebio en su Historia Eclesiástica. Los otros datos que acerca de este papa da el Líber pontificalis no parecen todos auténticos, y es manifiesto que algunos de ellos no lo son. Podría admitirse que este papa fuera de origen griego, y al menos su nombre lo es, y que rigió la sede romana por espacio de diez años desde el año 126 hasta el 5 de enero de 136 en que fue martirizado. Eran los tiempos de los emperadores Antonino

Leer más »

Homilía de san Hilario de Poitiers sobre el salmo 130

«¡Oh Señor!, no se ha engreído mi corazón, ni se han ensoberbecido mis ojos». 1. Este breve Salmo, que exige un tratamiento analítico más que un tratamiento homilético. Nos enseña la lección de la humildad y la mansedumbre. Ahora, dado que hemos hablado muchas veces acerca de la humildad, no hay necesidad de repetir las mismas cosas aquí. Por supuesto que estamos obligados a tener en cuenta la gran necesidad que tenemos de que nuestra fe permanezca en humildad cuando escuchamos al Profeta que la entiende como equivalente al desempeño de los trabajos más altos: ¡Oh Señor!, mi corazón no

Leer más »

La cruz pectoral del obispo: llevar a Cristo sobre el corazón

Entre las insignias que distinguen a un obispo hay una que suele pasar desapercibida porque estamos acostumbrados a verla. La lleva colgada sobre el pecho. Aparece en las fotografías. Está presente en las celebraciones litúrgicas. Y acompaña al obispo prácticamente en todo momento. Es la cruz pectoral. A primera vista parece simplemente una cruz más grande que las que suelen llevar muchos cristianos. Pero su significado es inmensamente profundo. La cruz pectoral no habla del obispo. Habla de Cristo. Y recuerda continuamente que el corazón de todo ministerio en la Iglesia es la Cruz. Una cruz sobre el corazón La

Leer más »