Comentario al Evangelio de los discípulos de Emaús: Un proceso pastoral. Reflexión 3er domingo de Pascua (A)

Nos encontramos este domingo con un pasaje muy emocionante de entre las apariciones que hace Jesús luego de haber resucitado. Tomado del evangelio de Lucas, y exclusivo de él, tiene las muestras características propias de sus escritos, descriptivo y llamativo en todas sus ocasiones. En este pasaje en concreto, encontramos un camino discipular en busca de la animación de los futuros cristianos.

1. La decepción

Como un escrito redactado años después de la muerte de Jesús, al igual que todos los evangelios, este pasaje se escribe para contarle a las futuras generaciones de seguidores la forma adecuada de seguir al Señor. Por tal motivo, este pasaje cobra una vital importancia. Encontramos al inicio dos discípulos que camino hacia un pueblo llamado Emaús, van discutiendo lo sucedido con Jesús, y, luego de que Jesús ha llegado con ellos para entrar en la conversación, sin reconocerlo, le explican que éste ha muerto, aunque ellos pensaban que era el Mesías.

Este pasaje tiene una clara intención, animar a todas aquellas personas que se les ha desdibujado de su corazón la idea de que Jesús es verdaderamente el Mesías. Es un evangelio escrito para quienes, por diversas circunstancias, han dudado de su fe. Por eso los discípulos no lo reconocen, porque ellos ya no lo tenían alojado en su corazón, tenían que conocerlo en su nueva faceta, la de victoria.

2. Un camino

Jesús en su gran amor sabe que lo que sus discípulos necesitan es que vuelvan a caminar junto a Él. Ya ellos habían desviado el corazón, sus mentes había alojado ideas irracionales; los hechos parciales, los de la muerte, le habían destinado al sinsentido. Por ello es necesario que vuelva a aparecer la explicación de la Palabra de Dios. Jesús no necesitaba sacarse en limpio dando referencia a lo que todo de Él se dijera en las escrituras; Él necesitaba que en el corazón de sus discípulos volviera a iniciar aquel proceso que hace mucho tiempo Él había empezado, que la Palabra habitara en su interior. Por esto no les hace un signo milagroso, porque Jesús sabía que tocar el interior de una persona con su Palabra da más fruto que querer alimentar su fascinación.

Jesús vuelve a caminar delante de sus discípulos, nuevamente ellos no saben quién es Él, como cuando los llamó la primera vez, pero ahora, ellos han de recibir un legado, de tal modo que su vida de fe tendrá que vivirse en la experiencia de salida y de encuentro con el otro.

3. El corazón vuelve a arder

Finalmente, la intención de Jesús queda al descubierto, estaba realizando una conquista. Una vez termina el camino, hace ademán de seguir de largo, por lo que los discípulos le piden que se quede con ellos; era necesario que ya no fuera Él quien los afrontara, ahora son ellos quien nuevamente, todavía sin reconocerlo, lo vuelven a escoger. Así, en el lugar de llegada, Jesús se revela con un signo que nos remite esencialmente a la Eucaristía, parte para ellos el pan y su verdadera identidad queda al descubierto y ellos reconocen el ardor del corazón desde el camino.

Jesús vuelve a aparecerse ante sus ojos, pero ahora les ha confirmado el lugar donde hará que sus corazones sigan ardiendo: la Eucaristía. Este pasaje posee una fuerte carga eucarística, hemos visto como las grandes partes de una misa, liturgia de la Palabra y liturgia de la Eucaristía, aparecen en escena. Sus discípulos han entendido que este será un nuevo lugar de contacto para cuando su fe vuelva a flaquear.

Este pasaje que nos regala la liturgia para este tercer domingo de Pascua quiere que nosotros, al igual que los discípulos que estaban dudando del poder de Jesús, recuperemos nuestra fe en Él. Por eso, si en algún momento, a causa de la situación civil actual descubrimos que nuestro corazón comienza a flaquear, es necesario volver a realizar el camino de Emaús, de tal modo que, dejándonos acompañar por Jesús con su Palabra y su alimento, podremos volver a dejar arder el corazón para salir a dar testimonio de lo que hemos experimentado.

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

Un virus que nos llama a la generosidad y humildad

Creo que ninguno de nosotros podría decir que ha vivido, en la vida real, una situación como esta por la que está pasando el mundo entero, que es una situación  hasta irónica, sí, porque ante una generación que se ha hecho gigante en lo científico y académico, una sociedad llena de potencias económicas y de primados en todas las dimensiones de la vida humana, aparece una organismo minúsculo, invisible a los ojos… y que en su pequeñez ha logrado descontrolar y someter a todos, sin excepción. Cada que ingresamos a internet, cada que encendemos la radio o prendemos la televisión,

Leer más »

La apología en favor de los cristianos de Arístides de Atenas

[Esta es la traducción de 1891, por DM Kay, B.Sc, BD, de la recensión siríaca]. Aquí sigue la defensa que el filósofo Arístides hizo ante el rey Adriano en nombre de la reverencia a Dios. . . . Todopoderoso César Titus Hadrianus Antoninus, venerable y misericordioso, de Marcianus Aristides, un filósofo ateniense. I. Yo, oh Rey, por la gracia de Dios vine a este mundo; y cuando hube considerado el cielo, la tierra y los mares, y examiné el sol y el resto de la creación, me maravillé de la belleza del mundo. Y percibí que el mundo y todo lo que

Leer más »

¿Fue san Pablo uno de los Doce Apóstoles?

Una pregunta frecuente Cuando se habla de los apóstoles, muchas personas incluyen espontáneamente a san Pablo entre ellos. Y no es extraño. Después de todo, escribió buena parte del Nuevo Testamento, evangelizó gran parte del mundo mediterráneo y es una de las figuras más influyentes de toda la historia cristiana. Sin embargo, surge una pregunta interesante: ¿fue san Pablo uno de los Doce Apóstoles? La respuesta es sencilla: no. Pablo nunca perteneció al grupo de los Doce elegidos por Jesús durante su vida pública. Pero sí fue un verdadero apóstol, llamado directamente por Cristo resucitado para una misión única en

Leer más »
an easter candle surrounded by flowers

Los cinco granos de incienso del Cirio Pascual: las llagas gloriosas de Cristo que vencieron la muerte

La liturgia está llena de pequeños gestos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que contienen una extraordinaria riqueza espiritual. Uno de ellos ocurre al comienzo de la Vigilia Pascual, cuando el sacerdote prepara el Cirio Pascual y coloca en él cinco granos de incienso en forma de cruz. Es un rito breve. Silencioso. Pero profundamente significativo. ¿Qué representan esos cinco granos? ¿Por qué la Iglesia los conserva desde hace siglos? El Cirio Pascual: símbolo de Cristo resucitado Para comprender el significado de los granos de incienso es necesario comenzar por el propio Cirio Pascual. La noche de Pascua la Iglesia

Leer más »