Nuestra Señora de los Treinta y Tres

Patrona de Uruguay, su fiesta es el segundo domingo de noviembre.

La pequeña imagen de la Virgen de los Treinta y tres es una talla en madera procedente de los talleres de las misiones que los Jesuitas tenían en el Paraguay a mediados del siglo XVIII.  La imagen fue confeccionada en alguna de las fábricas guaraníes que florecían en estas famosas misiones.

Hacia el 1779 la imagen permaneció en la capilla que los padres jesuitas atendían en el pueblo del Pintado y tiempo después, al trasladarse la población entera hacia lo que hoy es la ciudad de Florida, los vecinos llevaron consigo la querida imagen ante la que habían orado sus antepasados.

El 19 de abril de 1825, treinta y tres orientales, patriotas del Uruguay, desembarcaron en las playas de la Agraciada para dar comienzo a las guerras de independencia. Al llegar a Florida se dirigieron al pequeño templo y a los pies de la Virgen colocaron el futuro de la nueva nación.  El 25 de agosto de ese año se proclamó la Independencia Nacional y los constituyentes, después de firmar el acta de la soberanía, volvieron ante la sagrada imagen para colocar la patria naciente bajo su amparo y protección. Desde entonces el pueblo llamó a esta imagen «La Virgen de los Treinta y Tres». El 25 de agosto de 1975, al cumplirse los 150 años de su independencia, la nación uruguaya declaró oficialmente «Monumento Histórico» a esta imagen de la Virgen y al templo donde se le venera.

La Virgen de los Treinta y Tres mide 36 cm. de alto. Es una talla barroca de la Asunción de la Virgen, cuyas vestiduras parece que se mueven al viento por la abundancia de sus pliegues.

La «Libertadora del Uruguay» porta desde 1857 una corona de oro y piedras preciosas, regalo del segundo jefe de los Treinta y Tres, que luego fuera presidente de la República. Lo desproporcionado del tamaño de esta corona (una extraordinaria obra de orfebrería) ha venido a ser la nota distintiva de esta advocación mariana.

La imagen fue coronada canónicamente en 1961, por concesión de Su Santidad Juan XXIII; quien al año siguiente la proclamó oficialmente «Patrona del Uruguay». La solemnidad de la Virgen de los Treinta y Tres se celebra el segundo domingo de noviembre con una peregrinación a su santuario desde todos los lugares de la nación.

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