El amor en tiempos del Covid-19

En tiempos del Covid-19 posiblemente a muchos, les ha venido a la mente el texto de Gabriel García Márquez, El amor en los tiempos del cólera, aquella historia de amor de Fermina Daza y Florentino Ariza ambientada en la costa norte de Colombia, durante finales del siglo XIX y mediados del siglo XX.

En este tiempo, en el que vivimos una enfermedad que nos atormenta y azota, ¿el amor qué lugar tiene? Muchos, hemos reflexionado sobre lo esencial de la vida durante esta cuarentena, en la cual los elogios pasan, pero el amor queda, lógicamente, no me refiero sólo al amor de consortes, sino también, al amor propio, al amor de la familia, de los amigos, de aquellos que tienen un trozo de nuestro corazón.

Tomemos algunos elementos de la novela de García Márquez que nos ayuden a tomar consciencia de como la «cólera» no solo es una enfermedad física, sino que también puede habitar en el interior del corazón del hombre.

Un enigma: entre la vida y la muerte

El libro inicia narrando la muerte de Jeremiah, el fotógrafo del pueblo y gran amigo de Juvenal, pero durante el desarrollo de este, se narran otras muertes por distintas causas. Y es particular, que una historia de amor se entreteja entre la vida y la muerte, pero surge la pregunta ¿será qué el amor es causante de muerte?, pues bien, el mismo autor lo responde en su texto al decir: «lo único que me duele de morir, es que no sea de amor», pero por un amor verdadero, no por un amor sucedáneo. Cuando el amor no es verdadero puede causar muchas muertes innecesarias.

Pensemos que cuando alguien necesita de nuestro tiempo y no se lo brindamos, esa es una muerte acaecida sin necesidad, en cambio, una muerte por amor puede ser brindar nuestro tiempo llamando a uno de nuestros padres o hermanos o alguien con el cual hace tiempo no hablamos, o una muerte por amor sería el perdón, esa sería una joya del amor propio. Hoy, muchas personas mueren por causa de una enfermedad, ¿pero será qué el amor ha reinado en sus corazones? ¿será qué su vida fue muestra de un amor verdadero y no de uno que acaba?

¿Deseamos morir por un amor que deja muertes innecesarias o en cambio, por aquel que manifiesta algo que lo supera? Jesucristo murió no sólo en la cruz, sino que murió a si mismo cada vez que vencía su egoísmo y se donaba por los otros, cada que obedecía la Voluntad del Padre, cada que le devolvía la dignidad a una persona, tanto así, que manifiesta en la Palabra, «no hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos» (Jn 15, 13). Este tiempo puede ser una buena ocasión para morir por amor ¿lo deseas hacer?

¡Qué la historia de amor continué!

El amor en los tiempos del cólera juega con la temporalidad de los personajes, es decir, mientras narra un hecho que acontece en el presente retrocede unos cuantos años para ver como se ha desenvuelto la situación hasta llegar a lo que hoy sucede. De esa manera, se narra la vida de Florentino, un hombre que realizó su vida sin olvidar a Fermina, esperándola durante 51 años, 9 meses y 4 días.

Hoy, posiblemente muchos, estamos repensando la importancia de la historia, tenemos tiempo de sentarnos al comedor y contar anécdotas e historias que han marcado la existencia, ¿qué tal si recordamos estas historias y le agradecemos a Dios, y si es posible, a esas personas lo felices que hemos sido a sus lados para que la historia continué?

Hoy, en medio de esta historia, tenemos miedo de perder aquellos seres que amamos, y seguramente, no tendría sentido añorar comprar los zapatos de marca o ir al mejor restaurante de la ciudad, si perdemos a uno de esos seres, porque la historia cesaría. Hoy te reto a continuar la historia con estas personas, a escribirles cartas con nuestras miradas y palabras, a abrazar y besarlos con nuestra presencia, con nuestra dulzura, con nuestra comprensión y con nuestra caridad.

Este tiempo puede ser una buena ocasión para morir por amor ¿lo deseas hacer?

«Nueva fidelidad»

Fermina rechaza en dos ocasiones a Florentino, pero la respuesta de Él es escribirle cartas para conquistarla. Sólo logra reconquistarla, luego de la muerte de Juvenal. Florentino invita a Fermina a un crucero por los grandes ríos para «escapar» de la reciente noticia de que su esposo le era infiel, en medio de este, descubre que su amor por Florentino nunca había terminado, que el haberse casado por convencionalismos sociales fue su mayor error, pero a pesar de ello decide retomar su historia de amor.

Es particular, que el barco se llamaba Nueva fidelidad, da la intuición que la fidelidad es clave para que un amor renazca, además, llevaba una bandera amarilla signo del cólera, para alejar a los posibles pasajeros que quisieran abordarlo en los puertos donde deberían llegar. En momentos, es necesario poner la bandera amarilla para cuidar el amor, pero ¿cómo está nuestro amor? ¿sabemos qué podemos amarnos? ¿qué podemos pintar nuestros rostros de nuevo con la sonrisa? o ¿aun creemos en la fuerza devastadora del miedo? Pero, recuerda, ¡el amor puede triunfar sobre los años!, no importa cuánto ha pasado, hoy es el día propicio para amarte de nuevo, para comprometerte con un amor eterno: el propio.

Fermina, le pregunta a Florentino, hasta cuando duraría su ir y volver a venir, Florentino, desde hace medio siglo le tenía la respuesta y le dijo: «toda la vida», de esa manera termina el libro. ¿Qué tal si nos prometemos ir y volver por amor toda la vida? Esto implica, que, a pesar de los errores, nos prometemos volvernos a amar, que, aunque nos equivoquemos nos fortaleceremos porque la fidelidad une y rehace el amor. Jesús con su Resurrección nos enseña que su ir y volver es para toda la vida, que solo necesita que nosotros entremos a la misma barca con Él y se lo pidamos, seguro su amor durará para siempre.

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