Bases teóricas de la Pastoral Juvenil por el Pbro. Carlos A. Sierra Tobón. Tomado de Biblioteca de los Misioneros del Sagrado Corazón de Perú.
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San Sebastián
Por: Juan Ferrando Roig | Fuente: Año Cristiano (2002) Soldado y mártir (+ ca.304) Después de la persecución de Valeriano, el emperador Galieno, su sucesor, dirigió un rescripto a los obispos por el que les permitía reanudar el culto cristiano y ocupar las iglesias que unos años antes les habían sido confiscadas. Los emperadores siguientes respetaron aquel rescripto y el cristianismo gozó de un largo período de paz. Si se dieron casos de persecución en provincias, ello fue debido más al celo intempestivo de algún prefecto que a la voluntad expresa del emperador. Durante los años que transcurrieron del 260 hasta rayar el siglo IV, la Iglesia completó la
Redacción

Dachau: el campo de concentración donde miles de sacerdotes mantuvieron viva la esperanza
Cuando pensamos en los campos de concentración nazis, solemos recordar nombres como Auschwitz o Treblinka. Sin embargo, existe un lugar cuya historia resulta especialmente significativa para la Iglesia: Dachau, el campo donde fueron confinados miles de sacerdotes, religiosos y seminaristas por el simple hecho de vivir y anunciar su fe. Allí, donde el régimen nazi pretendía destruir toda esperanza, muchos hombres encontraron precisamente en Dios la fuerza para resistir. Entre ellos estaba el beato Antonio Świadek, cuya vida nos recuerda que la fe puede sobrevivir incluso en los lugares más oscuros. El primer campo de concentración nazi Dachau fue inaugurado
P. Fredy Aristizábal
Poesía: Vuestra soy
Vuestra soy, para Vos nací,¿Qué mandáis hacer de mí? Soberana Majestad,Eterna sabiduría,Bondad buena al alma mía,Dios, alteza, un ser, bondad,La gran vileza miradQue hoy os canta amor ansí.¿Qué mandáis hacer de mí? Vuestra soy, pues me criastes;Vuestra, pues me redimistes;Vuestra, pues que me sufristes;Vuestra, pues que me llamastes;Vuestra, pues me conservastes;Vuestra, pues no me perdí.¿Qué mandáis hacer de mí? ¿Qué mandáis, pues buen Señor,Que haga tan vil criado?¿Cuál oficio le havéis dadoA este esclavo pecador?Veisme aquí, mi dulce Amor,Amor dulce, veisme aquí,¿Qué mandáis hacer de mí? Veis aquí mi corazón,Yo le pongo en vuestra palmaMi cuerpo, mi vida y alma,Mis
Redacción
Poesía: Stabat Mater
Pensaba en ti, Madrede Dios.Mi corazónrumiabala pulpa de tu Dolor.Sábado Santo. Tarde gris. La calle. Mí alientodeseaba nacerte. Acompañarte.Veía tus dos brazos rodeandoun desmayado cuerpo.Pero erguido tu pecho.Erguido siempre, sin que de tus labios-amoratados, húmedos, resecos-brotarael más leve sonido de protesta.Tú lo aceptabas todo. Hasta a nosotros.Y, al abrazar a Dios, sobre la roca viva del Calvario,me abrazabas a mí. A todas las criaturasque en el momento aquélarrastraban sus pies. Sobre el asfalto. Autora: Elvira Lacaci (1928-1997).
Redacción