Bases teóricas de la Pastoral Juvenil por el Pbro. Carlos A. Sierra Tobón. Tomado de Biblioteca de los Misioneros del Sagrado Corazón de Perú.
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Beatos Vicente Lewoniuk y doce compañeros: mártires de la fidelidad al Papa y a la Iglesia
A lo largo de la historia, muchos cristianos han entregado su vida por confesar que Jesucristo es el Señor. Algunos murieron por negarse a adorar ídolos. Otros fueron perseguidos por anunciar el Evangelio. Los beatos Vicente Lewoniuk y sus doce compañeros pertenecen a un grupo particular de mártires: hombres sencillos que dieron la vida por permanecer fieles a la Iglesia Católica y a la comunión con el Sucesor de Pedro. No eran sacerdotes ni teólogos famosos. Eran campesinos. Padres de familia. Jóvenes trabajadores. Hombres del pueblo. Pero cuando llegó el momento decisivo, supieron defender con su sangre aquello que consideraban
P. Fredy Aristizábal
San Rigoberto de Reims
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (+ 743) Profesó de joven la regla benedictina en el monasterio de Orbais, del que llegó a ser abad. Su buen gobierno en la abadía atrajo sobre él la elección para arzobispo de Reims el año 721. Fue un prelado celoso, amante de la disciplina eclesiástica y de la libertad de la Iglesia, y por este motivo chocó con Carlos Martel, el cual lo expulsó de la diócesis. Rigoberto, con evidente mansedumbre, se volvió a su abadía de Orbais, en cuya comunidad se integró como monje. Pero años después
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Beato Gil de Lorenzana
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Religioso (+ 1518) Gil nació en Lorenzana el año 1443 en el seno de un hogar modesto y cristiano. Muy inclinado a la piedad desde su niñez, cuando llega a la adolescencia, obtiene licencia para vivir retirado en un santuario que se encontraba en medio del campo, donde el joven se entrega sobre todo a la oración. Pero su soledad es interrumpida por la visita de los vecinos del pueblo que quieren ver por sí mismos al joven ermitaño y empiezan a consultarle sus preocupaciones. No hallándose capaz de dar respuesta a
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Nuestra Señora de la Altagracia
Tiene la República Dominicana dos advocaciones marianas: Nuestra Señora de la Merced, proclamada en 1616, durante la época de la colonia, y la Virgen de la Altagracia (imagen de la izquierda), Protectora y Reina del corazón de los dominicanos. Su nombre: «de la Altagracia» nos recuerda que por ella recibimos la mayor gracia que es tener a Jesucristo Nuestro Señor. Ella, como Madre, continua su misión de mediadora unida inseparablemente a su Hijo. Los hijos de Quisqueya la llaman cariñosamente «Tatica, la de Higüey». Existen documentos históricos que prueban que, en el año de 1502, en la Isla de Santo Domingo, ya se
Redacción