Tomado del Boletín 291, Diócesis de San Juan de los Lagos, Jalisco, México.
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San Antonio Abad
Por: Pedro de Alcántara, OFM | Fuente: Año Cristiano (2002) Abad (+ 356) El lector habrá de hacer un esfuerzo y trasladarse con nosotros muy lejos, en el tiempo y en el espacio. Debemos situarnos en el bajo Egipto, cerca del gran Delta del Nilo, al Sur de Mentís, en un pequeño poblado, Queman, que seguramente se identifica con el actual Quaeman-el-‘Arous, allá por la segunda mitad del siglo III. Era Egipto, en aquellos tiempos agitados por las herejías, en especial por el arrianismo, foco de correcta ortodoxia y cuna de varones ilustres, luchadores gigantescos contra Arrio y sus secuaces. No obstante las persecuciones, florecía
Redacción
Poesía: Yo para que nací
¿Yo para qué nací? Para salvarme.Que tengo de morir es infalible.Dejar de ver a Dios y condenarme,Triste cosa será, pero posible.¿Posible? ¿Y río, y duermo, y quiero holgarme?¿Posible? ¿Y tengo amor a lo visible?¿Qué hago?, ¿en qué me ocupo?, ¿en qué me encanto?Loco debo de ser, pues no soy santo. Autor: Fray Pedro de los Reyes (S. XVI).
Redacción

Una soledad habitada y fecunda
«Y acostándose bajo el enebro, se durmió; y he aquí, un ángel lo tocó y le dijo: Levántate, come». 1Re 19,5 Ante una situación como la que vivimos actualmente es normal que, debido al confinamiento, y al pasar los días, nos sintamos cada vez más solos. Hemos sido tentados al peligro de sentirnos incompletos solo porque ahora no podemos reunirnos con todas aquellas personas que solíamos vernos. Sin embargo, nunca había sido necesario una cuarentena para que experimentemos la soledad. No hacía falta que nos dijeran que debemos de estar confinados, en familia o sin nadie, para que en nuestro
Pbro. Alejandro Morales

Los cinco granos de incienso del Cirio Pascual: las llagas gloriosas de Cristo que vencieron la muerte
La liturgia está llena de pequeños gestos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que contienen una extraordinaria riqueza espiritual. Uno de ellos ocurre al comienzo de la Vigilia Pascual, cuando el sacerdote prepara el Cirio Pascual y coloca en él cinco granos de incienso en forma de cruz. Es un rito breve. Silencioso. Pero profundamente significativo. ¿Qué representan esos cinco granos? ¿Por qué la Iglesia los conserva desde hace siglos? El Cirio Pascual: símbolo de Cristo resucitado Para comprender el significado de los granos de incienso es necesario comenzar por el propio Cirio Pascual. La noche de Pascua la Iglesia
P. Fredy Aristizábal