Tomado del Boletín 291, Diócesis de San Juan de los Lagos, Jalisco, México.
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Poesía: Blanca como un cirio
Blanca como un cirio,pura como un lirio,la Virgen divinaal templo camina,llevando en sus brazos cual rayo de luzal niño Jesús.Cuando Simeónve a Cristo en Siónle toma y le mira,y canta y suspira.María: ¡qué espada de pena y dolorherirá tu amor!La Virgen María,después de aquel día,miraba a Jesús,entre dos ladrones, clavado en la cruz. Autor: Jacinto Verdaguer (1845-1902).
Redacción
Sí – Poema de santa Laura Montoya
Es la paz del alma decirte siempre Sí; presagio de vida eterna que prende la luz en mí. Sí, te dice mi amor. Sí, el arranque de dolor, que en horas amargas brota mi pobre corazón. Sí, te grito en mis sueños, Sí, mis vigilias repiten. Sí, el hervir de mi sangre. Sí, el suspirar por mi dueño. Decirte Sí, es mi delirio; es el alborear del cielo, es el asentir a mi dicha, es de mi amor raudo vuelo. Sí… está bueno… lo quiero… que guardes silencio en el cielo, que rujas en la tormenta, que en mi alma
Redacción

Historia del árbol de Navidad
La historia del festivo árbol comienza en los densos bosques de Alemania, en el siglo VIII. El gran san Bonifacio, obispo y apóstol de aquellas tierras, había estado atrayendo un buen número de tribus paganas al rebaño de Jesucristo. Pero su labor no era fácil. A veces, los conversos, cuya fe todavía era vacilante, recaían en las perversas costumbres de sus antepasados. En cierta ocasión, Bonifacio tuvo que realizar un largo viaje a Roma, donde fue a pedir consejo al papa Gregorio II. Meses después, al volver a la región del Bajo Hesse, durante el solsticio de invierno, sorprendió horrorizado
Redacción

Porque el tiempo es el único que comprende la grandeza del amor
En ocasiones los grandes discursos son difíciles de entender, son ásperos y nos cuesta asimilarlos a nuestra vivencia, considero que hay momentos donde es necesario volver al instante donde todo era sencillo y la vida era contada a través de cortas y divertidas fábulas, de grandiosos cuentos donde la imaginación tenía alas y volaba tan alto, tan alto, que en ocasiones era difícil alcanzarla. Por eso hoy, quisiera que juntos volviéramos a nuestra infancia y que, por medio de un cuento corto, podamos descubrir que aún nuestra imaginación puede volar y no solo volar, sino comprender la grandeza de lo
José Daniel Largo Jiménez