Tomado del Boletín 291, Diócesis de San Juan de los Lagos, Jalisco, México.
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Carta de san Ignacio de Antioquía a los romanos
Ignacio, que es llamado también Teóforo, a aquella que ha hallado misericordia en la benevolencia del Padre Altísimo y de Jesucristo su único Hijo; a la iglesia que es amada e iluminada por medio de la voluntad de Aquel que quiso todas las cosas que son, por la fe y el amor a Jesucristo nuestro Dios; a la que tiene la presidencia en el territorio de la región de los romanos, siendo digna de Dios, digna de honor, digna de parabienes, digna de alabanza, digna de éxito, digna en pureza, y teniendo la presidencia del amor, andando en la ley
Redacción

La oración para san Juan Crisóstomo
«Nada hay mejor que la oración y coloquio con Dios ….Me refiero, claro está, a aquella oración que no se hace por rutina, sino de corazón, que no queda circunscrita a unos determinados momentos, sino que se prolonga sin cesar día y noche» (Hom. 6 sobre la oración). «La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Por ella nuestro espíritu, elevado hasta el cielo, abraza a Dios con abrazos inefables; por ella nuestro espíritu espera el cumplimiento de sus propios anhelos y recibe unos bienes que superan todo lo natural y visible» (Hom.
Redacción
San Honorato de Arles
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (+ 429) Honorato nació en Tréveris hacia el año 350 en el seno de una familia de procedencia romana de rango consular y que era pagana. Pero él y su hermano Venancio conocieron el cristianismo en su juventud y se hicieron cristianos. Luego de varios intentos de vida eremítica, en el curso de uno de los cuales murió su hermano, se estableció en una isla desierta en la costa gala frente a la actual Cannes, donde fundó el famoso monasterio de Lerins, cuna de santos. Aquí no era ya la vida eremítica sino la cenobita o común
Redacción
Poesía: La vuelta a casa
Volver cada día a tu regazo.Marchar y volver,volver y marchar. Nuestra vida es un continuo abandono de tu casay de tu compañía.Tomamos la hacienda y nos vamos,y la malgastamos en la prostitución. Malgastamos el tiempo y la vida,la inteligencia, las fuerzas, el dinero.Malgastamos el amor…Y no labramos tus campos,y no cultivamos la hacienda, tuya y nuestra,y pasamos hambre… El hambre nos trae tu recuerdo.¡Qué verguenza que sea precisamente el hambre,la soledad,la falta de dinero para volver a malgastarlo!Estómago, corazón y cartera…¡Qué verguenza que no seas tú! Pero volvemos y te damos un abrazo apretado.Y tú estás contento, muy contento,aunque sepas
Redacción