Tomado del Boletín 291, Diócesis de San Juan de los Lagos, Jalisco, México.
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Vida de Hilarión por san Jerónimo
PRÓLOGO Al disponerme a escribir la vida de san Hilarión invoco al Espíritu Santo que habitó en él para que, así como le concedió el poder de realizar milagros, me conceda a mí palabras para relatarlos, de modo que expresen adecuadamente los hechos. Porque, como afirma Crispo , la virtud de aquellos que han realizado obras es apreciada en la medida en que los grandes ingenios la han alabado con palabras apropiadas. Alejandro Magno de Macedonia, a quien Daniel llama trompeta, leopardo o macho cabrío, cuando llegó ante la tumba de Aquiles exclamó: «Feliz de ti, joven, que tuviste la
Redacción
Poesía: Vivo sin vivir en mi
Vivo sin vivir en mí,y de tal manera espero,que muero, porque no muero. En mí yo no vivo ya,y sin Dios vivir no puedo,pues sin él, y sin mí quedo,¿este vivir qué será?mil muertes se me hará,pues mi misma vida espero,muriendo, porque no muero. Esta vida, que yo vivoes privación de vivir,y así es continuo morir,hasta que viva contigo:oye mi Dios, lo que digo,que esta vida no la quiero,que muero, porque no muero. Estando ausente de ti,¿qué vida puedo tener,sino muerte padecer,la mayor que nunca vi?lástima tengo de mí,pues de fuerte persevero,que muero, porque no muero. El pez que del
Redacción

¿Por qué los obispos son considerados sucesores de los apóstoles?
Una expresión que escuchamos con frecuencia Cuando la Iglesia habla de los obispos suele afirmar que son los «sucesores de los apóstoles». La expresión aparece en documentos oficiales, en catequesis y en la enseñanza ordinaria de la Iglesia. Sin embargo, muchas personas se preguntan qué significa exactamente. ¿Quiere decir que un obispo ocupa el lugar de un apóstol concreto? ¿Significa que tiene la misma autoridad que san Pedro o san Juan? ¿O se trata simplemente de una expresión simbólica? La respuesta es más profunda. La Iglesia considera a los obispos sucesores de los apóstoles porque continúan la misión que Cristo
P. Fredy Aristizábal

El amor herido: la espiritualidad de las beguinas
Existe una pregunta que atraviesa toda la historia de la espiritualidad cristiana. ¿Cómo ama el ser humano a Dios? Muchos santos han intentado responderla. Algunos lo hicieron mediante tratados teológicos. Otros mediante sermones, cartas o comentarios bíblicos. Las beguinas respondieron de una manera diferente. Hablaron del amor. Pero no de un amor cómodo. No de un amor sentimental. No de una emoción pasajera. Hablaron de un amor tan profundo que transforma toda la existencia. Un amor que llena de alegría y al mismo tiempo hiere. Un amor que consuela y exige. Un amor que acerca a Dios y, paradójicamente, hace
P. Fredy Aristizábal