Tomado del Boletín 291, Diócesis de San Juan de los Lagos, Jalisco, México.
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Vocación, discipulado y misión: tres etapas del camino cristiano
Una confusión frecuente Muchas veces utilizamos palabras como vocación, discipulado y misión como si significaran lo mismo. Sin embargo, en la Biblia describen momentos distintos del camino de la fe. Dios llama. El hombre responde. Cristo forma. Y luego envía. Este proceso aparece una y otra vez en las Escrituras. Lo vemos en Abraham, en Moisés, en los profetas, en los apóstoles y en los santos de todos los tiempos. Comprender esta dinámica ayuda a entender mejor la vida cristiana. Porque nadie es enviado sin haber sido antes discípulo, y nadie puede ser discípulo sin haber escuchado primero una llamada.
P. Fredy Aristizábal
Santas Águeda Yi y Teresa Kim
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Mártires (+ 1840) La Iglesia de Corea, reciente y que apenas había tenido tiempo de madurar en la fe, dio, sin embargo, pruebas de estar firmemente arraigada en el corazón de sus fieles, pues tantos de ellos, en medio de una pertinaz persecución, prefirieron dar la vida antes que abandonar la fe y salirse de la Iglesia. Tal día como hoy, 9 de enero, del año 1840, fueron sacrificadas en Seúl, la capital de Corea, dos mujeres cristianas: una de ellas era virgen, se llamaba Águeda Yi, y le precedían en el camino
Redacción

Nuestra Señora de Loreto
Esta advocación mariana se originó en una tradición del siglo XIII, que nos cuenta que la Santa Casa donde nació la Virgen María, en donde recibió el Anuncio de la Encarnación del Hijo de Dios y en donde vivió con Jesús y San José, fue trasladada en el año 1291 desde Nazaret a Tarseto (en Dalmacia, Croacia), para ser protegida y resguardada de todo peligro, porque Palestina había sido invadida por los Mamelucos. (En el año 1191 Los Cruzados, conquistaron la ciudad de Acre (Akka), renombrandola San Juan de Acre, desde allí gobernaron Palestina hasta 1291). El traslado de la
Redacción

Martirio de san Clemente, papa
Capítulo I Clemente presidió el tercero en la Iglesia de Roma, y siguiendo las enseñanzas del Apóstol Pedro, de tal manera sobresalió por la excelencia de las costumbres, que fue agradable y aceptado por los judíos y gentiles y por todo el pueblo cristiano. Los gentiles ciertamente le amaban mucho, porque no insultándoles, sino explicándose con razones, demostraba con los mismos libros, misterios y ceremonias de ellos, de donde procedían y dónde habían tenido origen aquellos a quienes tenían y adoraban como dioses; qué era lo que éstos habían hecho y cómo después habían desaparecido, lo demostraba con argumentos evidentísimos,
Redacción