Tomado del Boletín 291, Diócesis de San Juan de los Lagos, Jalisco, México.
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San Aelredo
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Abad (+ 1167) Aelredo o Ailredo nace en Hexham el año 1109, de familia anglosajona. Su padre y su abuelo habían sido párrocos de la localidad. En su primera juventud marchó a la corte de Escocia, donde estuvo al servicio del rey San David I, y en ella desempeñó, pese a su juventud, el cargo de senescal. Mostró en él magníficas cualidades morales y una rectitud que le hizo padecer quejas por parte de quienes querían se aviniera a determinados favoritismos. Evolucionó espiritualmente y decidió cambiar de vida, ingresando el año 1134 en la abadía cisterciense
Redacción

¿Qué hicieron los apóstoles después de Pentecostés?
Antes de Pentecostés, los discípulos permanecían reunidos en Jerusalén, llenos de incertidumbre. Habían visto a Cristo resucitado, pero todavía no comprendían plenamente cómo continuar la misión que Él les había confiado. Todo cambió cuando el Espíritu Santo descendió sobre ellos. Aquel día marcó el nacimiento visible de la Iglesia y el comienzo de una expansión que transformaría el mundo. Los hombres que habían seguido a Jesús por los caminos de Galilea se convirtieron en misioneros dispuestos a anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra. Pero ¿qué ocurrió con cada uno de ellos después de Pentecostés? Pedro: el pastor
P. Fredy Aristizábal
San Pedro de Capitolías
Por: Bernardino Llorca, SI | Fuente: Año Cristiano (2002) Presbítero y mártir (+ 713) Pedro era un sacerdote de rito bizantino, casado y con tres hijos, un varón y dos hijas. La ciudad donde ejercía su ministerio era Capitolías, a treinta kilómetros del Lago de Tiberíades y unos cien de Damasco. Sentía la vocación a la vida eremítica y trató el asunto con su esposa, la cual estuvo de acuerdo en que él siguiera su inclinación. Las dos hijas fueron colocadas para su educación en el monasterio San Sabiniano, y la mujer quedó al cargo del hijo. Pero cuando éste cumplió los doce años, el padre
Redacción

Evangelio de la Natividad de María (Apócrifo)
Prefacio El suave requerimiento que me dirigís reclama de mí un trabajo relativamente fácil, pero penoso en grado sumo, por las cuidadosas precauciones que hay que tomar contra el error. Me pedís, en efecto, que ponga por escrito lo que haya encontrado en diversas fuentes sobre la vida y la natividad de la bienaventurada Virgen María hasta su incomparable parto y hasta los primeros momentos del Cristo, empresa poco difícil de ejecutar, pero singularmente presuntuosa, como os digo, por los peligros a que expone a la verdad. Porque lo que de mí exigís, hoy que las canas blanquean mi cabeza,
Redacción