Tomado del Boletín 291, Diócesis de San Juan de los Lagos, Jalisco, México.
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Poesía: No me mueve mi Dios
No me mueve, mi Dios, para quererte,el cielo que me tienes prometido,ni me mueve el infierno tan temidopara dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor, muéveme el verteclavado en una cruz y escarnecido,muéveme ver tu cuerpo tan herido,muévenme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal maneraque aunque no hubiera cielo yo te amara,y aunque no hubiese infierno te temiera. No me tienes que dar porque te quiera,porque, aunque lo que espero no esperara,lo mismo que te quiero te quisiera.
Redacción

Nuestra Señora del Carmen
Carmen viene de Carmelo, un monte situado en la población marítima de Haifa en el norte de Israel, en la zona de Galilea. Precisamente, Karmel (Carmen) significa en hebreo «jardín» y en latín «poesía». La memoria de Elías se guardó siempre viva de modo particular en el Monte Carmelo, donde se eligió seguir al Dios de Israel. Según el relato, Primer libro de los Reyes, capítulo 18, el sacrificio de Elías, consumado por el fuego que descendió del cielo, mostró al pueblo que Yahvé era el verdadero Dios. Allí se nos dice que las gentes de aquellas tierras de Haifa
Redacción
Santa Inés
Por: María de la Eucaristía, R. de J-M | Fuente: Año Cristiano (2002) Virgen y mártir (+ ca.304) Un halo de leyenda, tejida poco después de su muerte y aumentada en los siglos medievales, envuelve la encantadora imagen de esta doncella mártir. Es el arquetipo y símbolo de la virginidad hasta la inmolación. Los antiguos Padres de la Iglesia loan, conmovidos, la extraordinaria entereza de esta niña frágil y delicada que, «a los trece años de edad —canta el oficio en su día— perdió la muerte y halló la vida, porque solamente amó al autor de la vida». San Ambrosio, en su libro De virginibus que
Redacción

Proevangelio de Santiago (Apócrifo)
Dolor de Joaquín I 1. Consta en las historias de las doce tribus de Israel que había un hombre llamado Joaquín, rico en extremo, el cual aportaba ofrendas dobles, diciendo: El excedente de mi ofrenda será para todo el pueblo, y lo que ofrezca en expiación de mis faltas será para el Señor, a fin de que se me muestre propicio. 2. Y, habiendo llegado el gran día del Señor, los hijos de Israel aportaban sus ofrendas. Y Rubén se puso ante Joaquín, y le dijo: No te es lícito aportar tus ofrendas el primero, porque no has engendrado, en Israel, vástago de
Redacción