Tomado del Boletín 291, Diócesis de San Juan de los Lagos, Jalisco, México.
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San Melquíades
Por: Melquíades Andrés Martín | Fuente: Año Cristiano (2002) Papa (+ 314) El pontificado de San Melquíades dura tres o cuatro años de extraordinaria intensidad. Marca el fin de la era de las persecuciones y el comienzo de la era de la paz. Vivió nuestro Santo la tragedia de la persecución de Diocleciano con su cortejo de católicos decididos, de miedosos e indecisos, con sus numerosísimos mártires y los no infrecuentes apóstatas. Subió al Pontificado al quebrar en Occidente los albores de la deseada paz religiosa. Vivió la alegría de los edictos de tolerancia y de paridad de la Iglesia con el conjunto
Redacción
San Ildefonso de Toledo
Por: Juan Francisco Rivera Recio | Fuente: Año Cristiano (2002) Arzobispo de Toledo (+ 667) En el año 657 fallecía el arzobispo de Toledo San Eugenio. La sede vacante fue muy breve. Toledo tenía un plantel de prelados en el monasterio agaliense. Los ojos del clero, que habían de realizar la elección en connivencia con el monarca, luego de recorrer los posibles candidatos, se fijaron en el famoso cenobio con insistencia; la voz del pueblo repetía incesante un nombre que vino finalmente a confirmarse, Ildefonso. Todos le conocían: estatura procer, andar grave y perfil de asceta eran los rasgos indeleblemente impresos en
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La oración para san Juan Crisóstomo
«Nada hay mejor que la oración y coloquio con Dios ….Me refiero, claro está, a aquella oración que no se hace por rutina, sino de corazón, que no queda circunscrita a unos determinados momentos, sino que se prolonga sin cesar día y noche» (Hom. 6 sobre la oración). «La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Por ella nuestro espíritu, elevado hasta el cielo, abraza a Dios con abrazos inefables; por ella nuestro espíritu espera el cumplimiento de sus propios anhelos y recibe unos bienes que superan todo lo natural y visible» (Hom.
Redacción

Santos Timoteo y Tito. Los discípulos que continuaron la obra de san Pablo
Memoria: 26 de enero La Iglesia celebra juntos a san Timoteo y san Tito porque ambos ocuparon un lugar privilegiado en la vida de san Pablo. Fueron sus colaboradores más cercanos, sus compañeros de misión y, en cierto modo, sus hijos espirituales. Gracias a ellos comprendemos que la evangelización nunca es obra de una sola persona. El Evangelio se transmite de generación en generación, de corazón a corazón, de maestro a discípulo. San Timoteo: un joven que aprendió a servir Timoteo nació en Listra, en la actual Turquía. Su madre, Eunice, y su abuela, Loida, le transmitieron desde niño una profunda
P. Fredy Aristizábal