Santa Emerenciana

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002)

Virgen y mártir (+ s. IV)

Parece seguro que hubo en Roma una mártir de nombre Emerenciana, y es igualmente lo más probable que fuera realmente una catecúmena que, llegado el momento, confesó a Cristo y fue bautÍ2ada en su propia sangre. Su nombre ya figura en el Martirologio jeronimiano junto con el de otros mártires, enterrados como ella en el llamado Cementerio Mayor de la Via Nomentana, que no necesariamente murieron juntos pero que por estar en el mismo cementerio debieron ser objeto de una misma conmemoración litúrgica. Con el tiempo, al Misal romano la memoria que pasó fue la de Emerenciana, probablemente por influjo de la leyenda que la asoció a la memoria de la gran mártir Santa Inés.

Esta leyenda es antigua, pues se data en el siglo V, cuando se añade a la «passio» de Santa Inés un apéndice en el que se cuenta que a los dos días de su muerte, cuando los cristianos estaban reunidos en el sitio de su sepultura orando, llegó un tropel de paganos en plan violento. Los cristianos se dispersaron, pero Emerenciana, una catecúmena, que era hermana de leche de Santa Inés, continuó en su oración y los paganos la mataron a pedradas. La narración le parece a la crítica como legendaria, si bien, según queda dicho, es cierto que hubo una mártir romana llamada Emerenciana. Lo probable es que su martirio fuera en la persecución de Diocleciano a comienzos del siglo IV.

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