
La oración para san Agustín de Hipona
«Vete al Señor mismo, al mismo con quien la familia descansa, y llama con tu oración a su puerta, y pide, y vuelve a pedir.

«Vete al Señor mismo, al mismo con quien la familia descansa, y llama con tu oración a su puerta, y pide, y vuelve a pedir.
«Sin este cimiento fuerte (de la oración) todo edificio va falso» (Camino de perfección, 4, 5). «No son menester fuerzas corporales para ella, sino sólo amar

«La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador» (Sermón sobre la oración). «Con la oración
En una noche oscura,con ansias en amores inflamada,¡oh dichosa ventura!salí sin ser notada,estando ya mi casa sosegada.
Esposa: ¿Adónde te escondiste,amado, y me dejaste con gemido?Como el ciervo huiste,habiéndome herido;salí tras ti, clamando, y eras ido.(5)
Ya toda me entregué y diy de tal suerte he trocadoQue mi Amado para míY yo soy para mi amado Cuando el dulce cazadorMe tiró
¡Cuán triste es, Dios mío,La vida sin ti!Ansiosa de verteDeseo morir. Carrera muy largaEs la de este suelo,Morada penosa,Muy duro destierro.¡Oh dueño adorado,Sácame de aquí!Ansiosa
Alma, buscarte has en Mí,Y a Mí buscarme has en ti. De tal suerte pudo amor,Alma, en Mí te retratar,Que ningún sabio pintorSupiera con tal
A mi corazón llamaron:corrí a abrir con vida y alma.Veo en la puerta a mi Amorcon una cruz que me espanta.-Pasad, si os place, Señor,pasad,