- «Nada hay mejor que la oración y coloquio con Dios ….Me refiero, claro está, a aquella oración que no se hace por rutina, sino de corazón, que no queda circunscrita a unos determinados momentos, sino que se prolonga sin cesar día y noche» (Hom. 6 sobre la oración).
- «La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Por ella nuestro espíritu, elevado hasta el cielo, abraza a Dios con abrazos inefables; por ella nuestro espíritu espera el cumplimiento de sus propios anhelos y recibe unos bienes que superan todo lo natural y visible» (Hom. 6, sobre la oración).
- «La oración no es el efecto de una actitud exterior, sino que procede del corazón. No se reduce a unas horas o momentos determinados, sino que está en continua actividad, lo mismo de día que de noche. No hay que contentarse con orientar a Dios el pensamiento cuando se dedica exclusivamente a la oración; sino que, aun cuando se encuentre absorbida por otras preocupaciones (…) hay que sembrarlas del deseo y el recuerdo de Dios» (Hom. 6 sobre la oración).
- «La oración viene a ser una venerable mensajera nuestra ante Dios, alegra nuestro espíritu, aquieta nuestro ánimo» (Hom. 6, sobre la oración).
- «La oración es perfecta cuando reune la fe y la confesión; el leproso demostró su fe postrándose y confesó su necesidad con sus palabras» (Hom. sobre S. Mateo, 25).
- «La luz para nosotros es la inteligencia, que se muestra oscura o iluminada, según la cantidad de luz. Si se descuida la oración, que alimenta la luz, la inteligencia bien pronto se queda a oscuras» (Catena Aurea).
- «Cuando digo a alguno: Ruega a Dios, pídele, suplícale, me responde: ya pedí una vez, dos, tres, diez, veinte veces, y nada he recibido. No ceses, hermano, hasta que hayas recibido; la petición termina cuando se recibe lo pedido. Cesa cuando hayas alcanzado; mejor aún, tampoco entonces ceses. Persevera todavía. Mientras no recibas pide para conseguir, y cuando hayas conseguido da gracias» (Homilía, 10).
- «Quien te redimió y te creó no quiere que cesen tus oraciones, y desea que por la oración alcances lo que su bondad quiere concederte. Nunca niega sus beneficios a quien los pide, y anima a los que oran a que no se cansen de orar» (Catena Aurea).
- «La necesidad nos obliga a rogar por nosotros mismos, y la caridad fraterna a pedir por los demás. Es más aceptable a Dios la oración recomendada por la caridad que la que es impulsada por la necesidad» (Catena Aurea).
- «Habiendo Dios dotado a los demás animales de la velocidad en la carrera, o la rapidez en el vuelo, o de uñas, o de dientes, o de cuernos, sólo al hombre lo dispuso de tal forma que su fortaleza no podía ser otra que la del mismo Dios: y esto lo hizo para que, obligado por la necesidad de su flaqueza, pida siempre a Dios cuanto pueda necesitar» (Catena Aurea).
Otros artículos interesantes para ti...
Poesía: Buscate en mí
Alma, buscarte has en Mí,Y a Mí buscarme has en ti. De tal suerte pudo amor,Alma, en Mí te retratar,Que ningún sabio pintorSupiera con tal primorTal imagen estampar. Fuiste por amor criadaHermosa, bella, y ansíEn mis entrañas pintada,Si te pierdes, mi amada,Alma, buscarte has en Mí. Que Yo sé que te hallarásEn mi pecho retratadaY tan al vivo sacada,Que si te ves te holgarásViéndote tan bien pintada. Y si acaso no supieresDónde me hallarás a Mí,No andes de aquí para allí,Sino, si hallarme quisieresA Mí, buscarme has en ti. Porque tú eres mi aposento,Eres mi casa y morada,Y ansí llamo
Redacción

Actividades para un taller de líderes.
Dinámicas y técnicas para un taller de liderazgo juvenil. Compartido por Peque Orellana [email protected]
Pastoral Juvenil Coyuca

Martirio de san Clemente, papa
Capítulo I Clemente presidió el tercero en la Iglesia de Roma, y siguiendo las enseñanzas del Apóstol Pedro, de tal manera sobresalió por la excelencia de las costumbres, que fue agradable y aceptado por los judíos y gentiles y por todo el pueblo cristiano. Los gentiles ciertamente le amaban mucho, porque no insultándoles, sino explicándose con razones, demostraba con los mismos libros, misterios y ceremonias de ellos, de donde procedían y dónde habían tenido origen aquellos a quienes tenían y adoraban como dioses; qué era lo que éstos habían hecho y cómo después habían desaparecido, lo demostraba con argumentos evidentísimos,
Redacción

La mitra del obispo: mucho más que un ornamento, un llamado a pensar y vivir según Dios
Cuando vemos a un obispo celebrar una ceremonia solemne, una de las primeras cosas que llama nuestra atención es la mitra. Alta. Blanca o adornada según la ocasión. Visible incluso desde lejos. Para muchos es simplemente una especie de «sombrero litúrgico». Sin embargo, detrás de esta insignia episcopal se esconde una de las catequesis más profundas de toda la liturgia. La mitra no habla de poder. Habla de responsabilidad. No habla de privilegio. Habla de fidelidad. No señala a un hombre importante. Señala una misión. Un signo antiguo La mitra comenzó a difundirse en Occidente aproximadamente entre los siglos X
P. Fredy Aristizábal