Poesía: Blanca como un cirio

Blanca como un cirio,
pura como un lirio,
la Virgen divina
al templo camina,
llevando en sus brazos cual rayo de luz
al niño Jesús.
Cuando Simeón
ve a Cristo en Sión
le toma y le mira,
y canta y suspira.
María: ¡qué espada de pena y dolor
herirá tu amor!
La Virgen María,
después de aquel día,
miraba a Jesús,
entre dos ladrones, clavado en la cruz.

Autor: Jacinto Verdaguer (1845-1902).

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

Poesía: Tu Reino

Y Tú dijiste, Dios, allá lejano:«Si tu mano te estorba para entrar en mi Reino…»Nos estorba, Señor. Pero el frío puñalnos estremece.No tenemos valor para amputarla. En la sangre llevamosuna fuerza brutal y gritadora. Algo que se resiste.Donde a vecestu sonido se pierde ¡tan sin eco! No es posible, Señor. Si por cobardesconservamos intactos nuestros miembros -por cobardía humana solamente-,de tu Reinose nos cierre la puerta. Nos arrojen.Entrarán muchos cojos, mancos, tuertos…Serán las almas grandes que elegiste.Pero también nosotros, los pequeños,los miedosos y débiles -los tuyos en deseo totalmente-entraremos al fin, aunque llevemosnuestros miembros apenas lesionados. Autora: Elvira Lacaci (1928-1997).

Leer más »

Poesía: Llamaron a mi corazón

A mi corazón llamaron:corrí a abrir con vida y alma.Veo en la puerta a mi Amorcon una cruz que me espanta.-Pasad, si os place, Señor,pasad, que ésta es vuestra casa;si sólo una choza es,haced de ella vuestro alcázar.Y, haciendo mi noche día,Jesús entró en mi morada;pero al entrar en mi pechodejó la cruz en mi espalda. Autor: Jacinto Verdaguer (1845-1902).

Leer más »

Poesía: ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,que a mi puerta, cubierto de rocío,pasas las noches del invierno oscuras? ¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,si de mi ingratitud el hielo fríosecó las llagas de tus plantas puras! ¡Cuántas veces el Ángel me decia:«Alma, asómate ahora a la ventana,verás con cuánto amor llamar porfía»! ¡Y cuántas, hermosura soberana,«Mañana le abriremos», respondía,para lo mismo responder mañana! Autor: Lope de Vega (1562-1635).

Leer más »

Epístola de Clemente de Roma a los Corintios

La Iglesia de Dios que reside en Roma a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, a los que son llamados y santificados por la voluntad de Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Gracia a vosotros y paz del Dios Todopoderoso os sea multiplicada por medio de Jesucristo. I. Por causa de las calamidades y reveses, súbitos y repetidos, que nos han acaecido, hermanos, consideramos que hemos sido algo tardos en dedicar atención a las cuestiones en disputa que han surgido entre vosotros, amados, y a la detestable sedición, no santa, y tan ajena y extraña a los elegidos

Leer más »