La oración para san Juan Crisóstomo

  1. «Nada hay mejor que la oración y coloquio con Dios ….Me refiero, claro está, a aquella oración que no se hace por rutina, sino de corazón, que no queda circunscrita a unos determinados momentos, sino que se prolonga sin cesar día y noche» (Hom. 6 sobre la oración).
  2. «La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Por ella nuestro espíritu, elevado hasta el cielo, abraza a Dios con abrazos inefables; por ella nuestro espíritu espera el cumplimiento de sus propios anhelos y recibe unos bienes que superan todo lo natural y visible» (Hom. 6, sobre la oración).
  3. «La oración no es el efecto de una actitud exterior, sino que procede del corazón. No se reduce a unas horas o momentos determinados, sino que está en continua actividad, lo mismo de día que de noche. No hay que contentarse con orientar a Dios el pensamiento cuando se dedica exclusivamente a la oración; sino que, aun cuando se encuentre absorbida por otras preocupaciones (…) hay que sembrarlas del deseo y el recuerdo de Dios» (Hom. 6 sobre la oración).
  4. «La oración viene a ser una venerable mensajera nuestra ante Dios, alegra nuestro espíritu, aquieta nuestro ánimo» (Hom. 6, sobre la oración).
  5. «La oración es perfecta cuando reune la fe y la confesión; el leproso demostró su fe postrándose y confesó su necesidad con sus palabras» (Hom. sobre S. Mateo, 25).
  6. «La luz para nosotros es la inteligencia, que se muestra oscura o iluminada, según la cantidad de luz. Si se descuida la oración, que alimenta la luz, la inteligencia bien pronto se queda a oscuras» (Catena Aurea).
  7. «Cuando digo a alguno: Ruega a Dios, pídele, suplícale, me responde: ya pedí una vez, dos, tres, diez, veinte veces, y nada he recibido. No ceses, hermano, hasta que hayas recibido; la petición termina cuando se recibe lo pedido. Cesa cuando hayas alcanzado; mejor aún, tampoco entonces ceses. Persevera todavía. Mientras no recibas pide para conseguir, y cuando hayas conseguido da gracias» (Homilía, 10).
  8. «Quien te redimió y te creó no quiere que cesen tus oraciones, y desea que por la oración alcances lo que su bondad quiere concederte. Nunca niega sus beneficios a quien los pide, y anima a los que oran a que no se cansen de orar» (Catena Aurea).
  9. «La necesidad nos obliga a rogar por nosotros mismos, y la caridad fraterna a pedir por los demás. Es más aceptable a Dios la oración recomendada por la caridad que la que es impulsada por la necesidad» (Catena Aurea).
  10. «Habiendo Dios dotado a los demás animales de la velocidad en la carrera, o la rapidez en el vuelo, o de uñas, o de dientes, o de cuernos, sólo al hombre lo dispuso de tal forma que su fortaleza no podía ser otra que la del mismo Dios: y esto lo hizo para que, obligado por la necesidad de su flaqueza, pida siempre a Dios cuanto pueda necesitar» (Catena Aurea).

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

Fragmentos de Papías de Hierápolis

(Citas en la literatura cristiana primitiva) I. Eusebio, Cronicón (Syncell 655, 14) por Olymp. 220 Ireneo y otros registraron que Juan el Teólogo y apóstol sobrevivió hasta los tiempos de

Leer más »

Nuestra Señora de Fátima

En 1917, Portugal estaba al borde del totalitarismo después de la revolución de 1910. La revolución había decretado una aguda separación de la Iglesia y

Leer más »

Beato Airaldo

Por:  Biblioteca de Autores Cristianos  | Fuente: Año Cristiano (2002) Monje cartujo y obispo (+ 1146) Era hijo del conde Guillermo II de Borgoña y sobrino, por tanto, del

Leer más »