Poesía: ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el Ángel me decia:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!

¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!

Autor: Lope de Vega (1562-1635).

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

¿Cuál es la diferencia entre benedictinos y cistercienses?

Muchas personas creen que los benedictinos y los cistercienses son órdenes completamente distintas. Sin embargo, la realidad es más interesante. Los cistercienses nacieron precisamente del corazón de la tradición benedictina. Podríamos decir que los benedictinos son el tronco y los cistercienses una de sus ramas más fecundas. Un mismo padre espiritual Tanto benedictinos como cistercienses siguen la Regla de San Benito. Ambos comparten: Su raíz es exactamente la misma. Entonces, ¿por qué nació el Císter? A finales del siglo XI algunos monjes consideraban que ciertos monasterios habían suavizado demasiado la observancia de la Regla. No se trataba de corrupción generalizada.

Leer más »

¿Fue san Pablo uno de los Doce Apóstoles?

Una pregunta frecuente Cuando se habla de los apóstoles, muchas personas incluyen espontáneamente a san Pablo entre ellos. Y no es extraño. Después de todo, escribió buena parte del Nuevo Testamento, evangelizó gran parte del mundo mediterráneo y es una de las figuras más influyentes de toda la historia cristiana. Sin embargo, surge una pregunta interesante: ¿fue san Pablo uno de los Doce Apóstoles? La respuesta es sencilla: no. Pablo nunca perteneció al grupo de los Doce elegidos por Jesús durante su vida pública. Pero sí fue un verdadero apóstol, llamado directamente por Cristo resucitado para una misión única en

Leer más »

La oración para san Juan María Vianney

«La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador» (Sermón sobre la oración). «Con la oración todo lo podéis, sois dueños, por decirlo así, del querer de Dios» (Sermón sobre la perseverancia). «La oración abre los ojos del alma, le hace sentir la magnitud de su miseria, la necesidad de recurrir a Dios y de temer su propia debilidad» (Sermón sobre la oración). «Todos los males que nos agobian en la tierra vienen precisamente de que no oramos o lo hacemos mal» (Sermón sobre la oración). «Todos los santos comenzaron su conversión por la

Leer más »

El lavatorio de los pies. Reflexión del cardenal Joseph Ratzinger

En esta meditación quisiera interpretar un aspecto de la visión del misterio pascual que hallamos en el Evangelio de Juan. Muchos exegetas actuales se hallan de acuerdo en que el Evangelio de Juan se divide en dos partes: un libro de los signos: c.2-12; un libro de la gloria: c.13-21. En esta distribución, sin duda, se acentúa con fuerza el misterio de los tres días, el misterio pascual. Los signos anuncian e interpretan anticipadamente la realidad de estos días, cuyo contenido principal se indica con la palabra «gloria». 1. En esta estructura, el capítulo 13 tiene una importancia particular. La

Leer más »