Todos en la actualidad tenemos una idea sobre este tema, pero nos olvidamos como deberíamos vivir este primer momento del año litúrgico, aquel que nos introduce en el espíritu de la vida eclesial.

En primer lugar es preparar la morada de nuestro corazón para que Jesucristo nazca en nuestra vida a partir de este momento se vive este acontecimiento.

En segundo lugar, nos invita a cambiar de actitud o un mal estilo de vida alejado de la presencia de Dios, y dejar que Dios mismo tome las riendas de nuestra vida, para que así, la transforme en una vida nueva.

Y por último, nos lleva a compartir este gozo con todo nuestros hermanos por medio del testimonio de vida. Solo así descubriremos el verdadero significado del Adviento con hechos y no sólo con palabras.

El Adviento es un tiempo para ser, no tanto para el hacer de cristiano.