Parroquia San Lorenzo del Ingenio, Cabildo. Realizado y enviado por Juan Tapia Contreras [email protected]
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Vivimos un drama
Abran vivió un verdadero drama existencial. Él lo vivió y puede enseñarnos a darle un nuevo sentido a todo el andamiaje que se presente para nosotros en este momento de quiebre de la normalidad como lo es el Covid-19. Un dilema es una situación difícil o comprometedora en que hay varias posibilidades de actuación y no se sabe cuál de ellas escoger porque ambas son igualmente buenas. Dios hace promesa con Abran, pero se presentan dificultades que generan dudas, interrogantes y cuestiones que invaden no sólo la relación con Dios sino también el diálogo consigo mismo y con los demás.
P. Fredy Aristizábal
Carta de san Ignacio de Antioquía a los efesios
San Ignacio (+ 110 d.C. aprox.), segundo sucesor de San Pedro en la sede de Antioquía, fue martirizado durante el reinado del emperador Trajano (98-117 d.C.). En camino a Roma, donde recibiría la corona del martirio, Ignacio escribió siete cartas que constituyen un valiosísimo testimonio, tanto por su antigüedad como por su contenido. San Ignacio de Antioquía es uno de los llamados «Padres Apostólicos», es decir, aquellos escritores de la Iglesia primitiva que en algún modo conocieron o tuvieron trato con alguno de los Apóstoles del Seńor. La tradición atestigua que Ignacio fue oyente de la predicación del apóstol Juan. En la
Redacción
Nuestra Señora de los Treinta y Tres
Patrona de Uruguay, su fiesta es el segundo domingo de noviembre. La pequeña imagen de la Virgen de los Treinta y tres es una talla en madera procedente de los talleres de las misiones que los Jesuitas tenían en el Paraguay a mediados del siglo XVIII. La imagen fue confeccionada en alguna de las fábricas guaraníes que florecían en estas famosas misiones. Hacia el 1779 la imagen permaneció en la capilla que los padres jesuitas atendían en el pueblo del Pintado y tiempo después, al trasladarse la población entera hacia lo que hoy es la ciudad de Florida, los vecinos
Redacción
Poesía: Oh Cristo
Ya no hay un dolor humano que no sea mi dolor;ya ningunos ojos lloran, ya ningún alma se angustiasin que yo me angustie y llore;ya mi corazón es lámpara fiel de todas las vigilias,¡oh Cristo! En vano busco en los hondos escondrijos de mi serpara encontrar algún odio: nadie puede herirme yasino de piedad y amor. Todos son yo, yo soy todos,¡oh Cristo! ¡Qué importan males o bienes! Para mí todos son bienes.El rosal no tiene espinas: para mí sólo da rosas.¿Rosas de Pasión? ¡Qué importa! Rosas de celeste esencia,purpúreas como la sangre que vertiste por nosotros,¡oh Cristo! Autor: Amado
Redacción