¿Cuál es la diferencia entre un monje y un fraile? Una confusión muy común en la Iglesia

Para muchas personas, un monje y un fraile son exactamente lo mismo.

Después de todo, ambos llevan hábito, pertenecen a una comunidad religiosa y han consagrado su vida a Dios.

Sin embargo, aunque comparten elementos fundamentales de la vida religiosa, no son lo mismo.

Detrás de estas dos palabras existen tradiciones espirituales distintas, formas diferentes de vivir la consagración y misiones particulares dentro de la Iglesia.

Comprender esta diferencia nos ayuda a descubrir la enorme riqueza de los diversos carismas que el Espíritu Santo ha suscitado a lo largo de los siglos.

El monje: buscar a Dios en el silencio

La palabra «monje» proviene del término griego monachos, que significa «solo» o «apartado».

Desde los primeros siglos del cristianismo, hombres y mujeres comenzaron a retirarse al desierto buscando una vida más intensa de oración, contemplación y unión con Dios.

Con el paso del tiempo nacieron las grandes órdenes monásticas.

Su ideal era sencillo y profundo:

buscar a Dios por encima de todas las cosas.

Los monjes viven normalmente en monasterios situados en lugares apartados, donde el silencio, la oración y la vida comunitaria ocupan el centro de la jornada.

Su lema podría resumirse en las palabras de San Benito:

«Ora et labora» (reza y trabaja).

La vida monástica gira alrededor de:

  • la oración litúrgica,
  • la contemplación,
  • la lectura espiritual,
  • el estudio,
  • el trabajo manual.

Su misión principal no es salir al mundo, sino sostener espiritualmente al mundo mediante la oración.

Órdenes monásticas

Entre las principales familias monásticas encontramos:

  • Orden de San Benito
  • Orden del Císter
  • Orden de los Cartujos
  • Orden de San Jerónimo
  • Orden Cisterciense de la Estricta Observancia

La autoridad principal de un monasterio suele recibir el nombre de abad, palabra que significa «padre».

El fraile: llevar el Evangelio a las calles

Los frailes surgieron varios siglos después, especialmente durante la Edad Media.

Mientras los monjes permanecían principalmente en los monasterios, aparecieron nuevas comunidades religiosas que sintieron la llamada de salir al encuentro de las personas.

Las ciudades crecían.

Los problemas sociales aumentaban.

La Iglesia necesitaba predicadores, educadores y evangelizadores.

Así nacieron las llamadas órdenes mendicantes.

Su característica principal era vivir cerca de la gente y anunciar el Evangelio allí donde se encontraba el pueblo.

Por eso los frailes suelen vivir en conventos ubicados en ciudades o centros poblados.

Su vida combina la oración con una intensa actividad apostólica.

¿Qué hacen los frailes?

Dependiendo de su carisma particular, pueden dedicarse a:

  • la predicación,
  • la enseñanza,
  • la catequesis,
  • las misiones,
  • la atención a los enfermos,
  • el acompañamiento espiritual,
  • las obras de caridad.

Su vida está marcada por la cercanía con las necesidades concretas de las personas.

Órdenes de frailes

Entre las principales órdenes mendicantes encontramos:

  • Orden de Frailes Menores
  • Orden de Predicadores
  • Orden de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo
  • Orden de la Merced
  • Orden de la Santísima Trinidad
  • Orden de los Mínimos

En muchos casos el superior local recibe el nombre de prior.

¿Quiénes aparecieron después?

La vida religiosa no se limita a monjes y frailes.

Con el paso de los siglos surgieron nuevas formas de consagración.

Entre ellas destacan las congregaciones religiosas dedicadas a la educación, las misiones o la asistencia social.

Por ejemplo:

  • Salesianos de Don Bosco
  • Misioneros Claretianos

También aparecieron los llamados clérigos regulares, sacerdotes que viven en comunidad y desarrollan una intensa actividad apostólica.

El ejemplo más conocido es la Compañía de Jesús.

Dos caminos, una misma meta

Aunque existan diferencias importantes, monjes y frailes comparten algo esencial.

Ambos han entregado su vida a Dios.

Ambos profesan los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia.

Ambos buscan la santidad.

La diferencia está principalmente en el modo de vivir esa vocación.

El monje busca a Dios principalmente desde el silencio del monasterio.

El fraile busca a Dios sirviendo y evangelizando en medio del pueblo.

Uno recuerda a la Iglesia la importancia de la contemplación.

El otro recuerda la urgencia de la misión.

Y ambos nos enseñan que existen muchos caminos para seguir a Cristo, pero un solo destino: vivir plenamente para Dios.

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

Envíanos locos

¡Oh, Dios! Envíanos locos,de los que se comprometen a fondo,de los que se olvidan de sí mismos,de los que amancon algo más que con palabras,de los que entregansu vida de verdad y hasta el fin. Danos locos,chiflados,apasionados,hombres capacesde dar el salto hacia la inseguridad,hacia la incertidumbresorprendente de la pobreza;danos locos,que acepten diluirse en la masasin pretensiones de erigirse un escabel,que no utilicensu superioridad en su provecho. Danos locos,locos del presente,enamorados de una forma de vida sencilla,liberadores eficientes del proletariado,amantes de la paz,puros de conciencia,resueltos a nunca traicionar,capaces de aceptar cualquier tarea,de acudir donde sea,libres y obedientes,espontáneos y tenaces,dulces y fuertes.

Leer más »

San Hilario de Poitiers

Por: Ursicino Domínguez del Val, OSA | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (+ 367) El siglo IV es la época de las grandes controversias dogmáticas en el seno de la Iglesia. Si toda disensión teológica fue peligrosa, ninguna más grave ni más desgarradora que el arrianismo predicado en Alejandría por el presbítero Arrio. Según este heresiarca, el Verbo no es Dios en el sentido propio de la palabra; ni es eterno ni formado de la sustancia del Padre; es sólo la primera de las criaturas, la más eminente de las cosas creadas, el elemento intermedio entre Dios y las criaturas propiamente dichas. Esta doctrina

Leer más »

Nuestra Señora del Carmen del Maipú

Es la patrona de Chile, su fiesta se celebra el último domingo de septiembre y su fiesta universal es la de Virgen del Carmen que se celebra el 16 de julio. La antigua devoción carmelitana se remonta a los monjes del Monte Carmelo en Tierra Santa.  En el siglo XVI, durante el tiempo de la conquista de América, Santa Teresa de Ávila, junto con San Juan de la Cruz, llevan a cabo en España la reforma de la orden carmelita. La devoción aumenta y llega al Nuevo Mundo. En el año 1785 Don Martín de Lecuna encarga a un escultor

Leer más »

¿Estamos preparados para nuestro gran reto?

En el 2013 se estrenó una película llamada «Un Dios prohibido» en ella se narra la historia de los mártires de Barbasto en España. Aquellos 51 amantes del Señor fueron semillas de nuevos cristianos el 2, 12, 13, 15 y 18 de agosto de 1936 mientras daban su vida por el Amor. Esto sucedió durante la persecución religiosa de la Guerra Civil Española. Está película tiene grandes episodios, ya que narra la historia de un grupo de hombres en formación presbiteral y algunos ya ordenados, sin embargo, en todos hay otro llamado también: ser testigos del Señor hasta con su

Leer más »