Tomado de EDPAJ. San Juan de los Lagos.
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Poesía: Stabat Mater
Pensaba en ti, Madrede Dios.Mi corazónrumiabala pulpa de tu Dolor.Sábado Santo. Tarde gris. La calle. Mí alientodeseaba nacerte. Acompañarte.Veía tus dos brazos rodeandoun desmayado cuerpo.Pero erguido tu pecho.Erguido siempre, sin que de tus labios-amoratados, húmedos, resecos-brotarael más leve sonido de protesta.Tú lo aceptabas todo. Hasta a nosotros.Y, al abrazar a Dios, sobre la roca viva del Calvario,me abrazabas a mí. A todas las criaturasque en el momento aquélarrastraban sus pies. Sobre el asfalto. Autora: Elvira Lacaci (1928-1997).
Redacción
El culto al Santísimo Sacramento
Por: Jesús Luengo Mena | Fuente: la-liturgia.blogspot.com “El culto que se da a la Eucaristía fuera de la Misa es de un valor inestimable en la vida de la Iglesia. Dicho culto está unido a la celebración del sacrificio eucarístico” en palabras de Juan Pablo II tomadas de su Encíclica Ecclesia de Eucharistia nº 25. La exposición y bendición con el Santísimo Sacramento debe ser un acto comunitario que contemple la celebración de la Palabra de Dios y el silencio individual contemplativo y meditativo. La exposición eucarística ayuda a reconocer en ella la maravillosa presencia de Cristo y nos invita a la unión más íntima
Redacción

La mitra del obispo: mucho más que un ornamento, un llamado a pensar y vivir según Dios
Cuando vemos a un obispo celebrar una ceremonia solemne, una de las primeras cosas que llama nuestra atención es la mitra. Alta. Blanca o adornada según la ocasión. Visible incluso desde lejos. Para muchos es simplemente una especie de «sombrero litúrgico». Sin embargo, detrás de esta insignia episcopal se esconde una de las catequesis más profundas de toda la liturgia. La mitra no habla de poder. Habla de responsabilidad. No habla de privilegio. Habla de fidelidad. No señala a un hombre importante. Señala una misión. Un signo antiguo La mitra comenzó a difundirse en Occidente aproximadamente entre los siglos X
P. Fredy Aristizábal

Nuestra Señora de Loreto
Esta advocación mariana se originó en una tradición del siglo XIII, que nos cuenta que la Santa Casa donde nació la Virgen María, en donde recibió el Anuncio de la Encarnación del Hijo de Dios y en donde vivió con Jesús y San José, fue trasladada en el año 1291 desde Nazaret a Tarseto (en Dalmacia, Croacia), para ser protegida y resguardada de todo peligro, porque Palestina había sido invadida por los Mamelucos. (En el año 1191 Los Cruzados, conquistaron la ciudad de Acre (Akka), renombrandola San Juan de Acre, desde allí gobernaron Palestina hasta 1291). El traslado de la
Redacción