Tomado de EDPAJ. San Juan de los Lagos.
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San Apolinar el Apologista
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (s. n) Baronio incluyó en el Martirologio romano el nombre del apologista Apolinar, obispo de Hierápolis, que, en el reinado de Marco Aurelio, dirigió una Apología al emperador. Por Eusebio y otros autores antiguos conocemos que escribió varias obras, tituladas Contra los griegos y Contra los judíos, pero no subsisten; sí en cambio dos de sus libros Sobre la verdad. Su apología la dirigió al emperador Marco Aurelio cuando ya había tenido lugar la victoria de éste contra los cuados hacia el año 174. Tuvo lugar entonces la oportuna lluvia que libró
Redacción
La mirada de Juan
Por: Eloi Leclerc | Fuente: «Id a Galilea» Al encuentro del Cristo pascual (2006) El apóstol Juan fue el primero en reconocer a Jesús resucitado a orillas del lago de Galilea. «¡Es el Señor!», gritó al ver al desconocido que los esperaba en la orilla al amanecer, cuando regresaban a tierra después de una noche en la que no habían pescado nada. Se puede pensar que Juan vio a partir de ese instante cómo se iluminaba toda la vida de Jesús a la luz de la Pascua. De esta mirada pascual sobre Jesús, reconocido como Señor, iba a nacer el evangelio de Juan. Es indudable que este evangelio está centrado
Redacción
San Agatón
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Papa (+ 681) La primera etapa de la vida de San Agatón no daba a entender que fuera a llegar a sentarse en la sede de Pedro, pues en su juventud contrajo matrimonio, desempeñó un trabajo civil y vivió plenamente una vida secular. Pero al cabo de veinte años de matrimonio quedó viudo y entonces sintió la vocación religiosa e ingresó en un monasterio. Él era de familia y cultura griega y había nacido y vivido en Sicilia. Luego de varios años de monje en un monasterio de Palermo, fue enviado a
Redacción
Carta de san Ignacio de Antioquía a los magnesios
Ignacio, llamado también Teóforo, a la (iglesia) que ha sido bendecida por la gracia de Dios el Padre en Cristo Jesús nuestro Salvador, en quien saludo a la iglesia que está en Magnesia junto al Meandro, y le envío abundantes salutaciones en Dios el Padre y en Jesucristo. I. Cuando me enteré del superabundante buen orden de vuestro amor en los caminos de Dios, me alegré y decidí comunicarme con vosotros en la fe de Jesucristo. Porque siendo contado digno de llevan un nombre piadoso, en estas cadenas que estoy llevando, canto la alabanza de las iglesias; y ruego que
Redacción