Tomado de EDPAJ. San Juan de los Lagos.
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Enrique Seuse: el trovador de la Sabiduría Divina
Algunos santos enseñaron la fe mediante grandes tratados de teología. Otros lo hicieron mediante la predicación, la fundación de comunidades o el servicio a los pobres. Enrique Seuse eligió otro camino. Cantó el amor de Dios. Sus escritos están llenos de imágenes, diálogos, símbolos y expresiones de ternura espiritual que recuerdan más a un poeta enamorado que a un profesor universitario. Por eso la tradición lo ha llamado a veces el trovador de la Sabiduría Divina. Pero detrás de esa sensibilidad poética se encuentra uno de los más profundos maestros espirituales de la Edad Media. Su vida fue una búsqueda
P. Fredy Aristizábal

Una soledad habitada y fecunda
«Y acostándose bajo el enebro, se durmió; y he aquí, un ángel lo tocó y le dijo: Levántate, come». 1Re 19,5 Ante una situación como la que vivimos actualmente es normal que, debido al confinamiento, y al pasar los días, nos sintamos cada vez más solos. Hemos sido tentados al peligro de sentirnos incompletos solo porque ahora no podemos reunirnos con todas aquellas personas que solíamos vernos. Sin embargo, nunca había sido necesario una cuarentena para que experimentemos la soledad. No hacía falta que nos dijeran que debemos de estar confinados, en familia o sin nadie, para que en nuestro
Pbro. Alejandro Morales

El Señor ha resucitado verdaderamente. Meditación para el día de Pascua
¡Qué conmoción sacudiría al mundo si leyéramos un día en la prensa: «se ha descubierto una hierba medicinal contra la muerte»! Desde que la humanidad existe, se ha estado buscando tal hierba. Ella espera una medicina contra la muerte, pero, al mismo tiempo, teme a esa hierba. Sólo el hecho de que en una parte del mundo la esperanza de vida se haya elevado de 30 a 70 años ha creado ya problemas casi insolubles. La iglesia nos anuncia hoy con triunfal alegría: esa hierba medicinal contra la muerte se ha encontrado ya. Existe una medicina contra la muerte y
Redacción

Beatos Vicente Lewoniuk y doce compañeros: mártires de la fidelidad al Papa y a la Iglesia
A lo largo de la historia, muchos cristianos han entregado su vida por confesar que Jesucristo es el Señor. Algunos murieron por negarse a adorar ídolos. Otros fueron perseguidos por anunciar el Evangelio. Los beatos Vicente Lewoniuk y sus doce compañeros pertenecen a un grupo particular de mártires: hombres sencillos que dieron la vida por permanecer fieles a la Iglesia Católica y a la comunión con el Sucesor de Pedro. No eran sacerdotes ni teólogos famosos. Eran campesinos. Padres de familia. Jóvenes trabajadores. Hombres del pueblo. Pero cuando llegó el momento decisivo, supieron defender con su sangre aquello que consideraban
P. Fredy Aristizábal