Tomado de EDPAJ. San Juan de los Lagos.
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Sobre los Ocho Espíritus Malvados por Evagrio Póntico
La Gula[1] Capítulo I El origen del fruto es la flor y el origen de la vida activa[2] es la templanza[3]; quien domina el propio estómago hace disminuir las pasiones, al contrario, quien es subyugado por la comida incrementa los placeres. Como Amalec es el origen de los pueblos, así la gula lo es de las pasiones. Como la leña es alimento del fuego así la comida es alimento del estómago. La mucha leña alienta una gran llama y la abundancia de comida nutre la concupiscencia. La llama se extingue cuando hay menos leña y la penuria en la comida
Redacción

El Señor ha resucitado verdaderamente. Meditación para el día de Pascua
¡Qué conmoción sacudiría al mundo si leyéramos un día en la prensa: «se ha descubierto una hierba medicinal contra la muerte»! Desde que la humanidad existe, se ha estado buscando tal hierba. Ella espera una medicina contra la muerte, pero, al mismo tiempo, teme a esa hierba. Sólo el hecho de que en una parte del mundo la esperanza de vida se haya elevado de 30 a 70 años ha creado ya problemas casi insolubles. La iglesia nos anuncia hoy con triunfal alegría: esa hierba medicinal contra la muerte se ha encontrado ya. Existe una medicina contra la muerte y
Redacción
Carta de san Ignacio de Antioquía a los de esmirna
Ignacio, llamado también Teóforo, a la iglesia de Dios el Padre y de Jesucristo el Amado, que ha sido dotada misericordiosamente de toda gracia, y llena de fe y amor y no careciendo de ninguna gracia, reverente y ostentando santos tesoros; a la iglesia que está en Esmirna, en Asia, en un espíritu intachable y en la palabra de Dios, abundantes salutaciones. I. Doy gloria a Jesucristo el Dios que os concede tal sabiduría; porque he percibido que estáis afianzados en fe inamovible, como si estuvierais clavados a la cruz del Señor Jesucristo, en carne y en espíritu, y firmemente
Redacción

Beatos José Pawlowski y Casimiro Grelewski: sacerdotes que vencieron el odio con la fe
La historia del siglo XX está marcada por algunas de las persecuciones más crueles que han sufrido los cristianos. Entre las innumerables víctimas del nazismo destacan dos sacerdotes polacos que permanecieron fieles a Cristo hasta el final: los beatos José Pawlowski y Casimiro Grelewski. Ambos vivieron en tiempos difíciles. Ambos entregaron su vida al servicio de la Iglesia. Ambos fueron arrestados por las autoridades nazis. Ambos conocieron los horrores de los campos de concentración. Y ambos murieron ahorcados en el campo de Dachau el 9 de enero de 1942. Su martirio constituye un testimonio luminoso de fe, esperanza y fidelidad
P. Fredy Aristizábal