Tomado de EDPAJ. San Juan de los Lagos.
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El báculo del obispo: el cayado del Buen Pastor que guía al Pueblo de Dios
Entre todas las insignias episcopales, quizá ninguna resulta tan fácil de comprender como el báculo. A diferencia de otros símbolos cuyo significado puede pasar desapercibido, el báculo evoca inmediatamente una imagen conocida por todos: la del pastor que cuida de su rebaño. Cuando vemos a un obispo sostener el báculo durante una celebración solemne, estamos contemplando mucho más que un objeto ceremonial. Estamos contemplando un signo de Cristo mismo. Porque antes de ser símbolo del obispo, el báculo es símbolo del Buen Pastor. Un pastor con olor a oveja La imagen del pastor atraviesa toda la Biblia. Moisés fue pastor.
P. Fredy Aristizábal
Nuestra Señora de los Ángeles
Es la Patrona de Costa Rica y su fiesta se celebra el 2 de agosto. La ciudad de Cartago, como muchas otras en la época colonial, segregaba a los blancos de los indios y mestizos. A todo el que no fuera blanco puro se le había prohibido el acceso a la ciudad, donde una cruz de piedra señalaba la división y los límites. Estamos en los alrededores del año 1635, en la sección llamada «Puebla de los Pardos» y Juana Pereira, una pobre mestiza, se ha levantado al amanecer para, como todos los días, buscar la leña que necesita. Es
Redacción
San Remigio de Rúan
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (+ ca.765) Era hijo natural de Carlos Martel y hermano, por tanto, de Pipino el Breve. No se sabe mucho sobre su vida con anterioridad a su elección para la sede de Ruán, efectuada en el año 755, es decir, cuando ya su hermano llevaba cuatro años de rey. Pero se cuenta de él que su hermano lo había enviado a Fleurysur-Loire a recoger las reliquias de San Benito y llevarlas de nuevo a Montecassino, pero se dice que había quedado ciego al abrir la caja donde se guardaban las reliquias y que fueron las oraciones del abad
Redacción

Santa Paula y san Jerónimo: la amistad que ayudó a regalar la Biblia al mundo
La historia de la Iglesia está llena de encuentros providenciales. Personas que, al unirse para servir a Dios, realizaron obras que ninguno habría podido llevar a cabo por sí solo. Uno de esos encuentros fue el de Santa Paula y San Jerónimo. La amistad espiritual que nació entre ellos no solamente transformó sus vidas. También contribuyó a que generaciones enteras de cristianos pudieran acceder a la Palabra de Dios. Un encuentro en Roma Cuando Jerónimo llegó a Roma a finales del siglo IV, ya era conocido por su sabiduría, su conocimiento de las lenguas bíblicas y su pasión por las
P. Fredy Aristizábal