Tomado de EDPAJ. San Juan de los Lagos.
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Beata María Ana Sureau Blondín
Por: José Luis Repetto Betes | Fuente: Año Cristiano (2002) Virgen (+ 1890) Francia no fue al Canadá solamente por el afán de un imperio, por tener también parte en las nuevas tierras americanas. La Iglesia francesa, que también es Francia, fue a Canadá al lado de los conquistadores y pobladores con un afán netamente espiritual: acompañar religiosamente a los franceses desplazados a la colonia y extender el evangelio a los nativos de aquella tierra. La Corona francesa, es justicia decirlo, no solamente fue sensible a los intereses materiales sino también a los espirituales. Fruto de este afán espiritual fue la floración de obispados, parroquias y casas religiosas en Canadá
Redacción
Las manos que Dios pone en nuestro camino: una lectura espiritual de «La cuesta de la vida» de Federico García Lorca
La cuesta de la vida de Federico García Lorca Si un día el camino, que venía liviano,Se te vuelve oscuro, y encima empinadoBusca a tus amigos, tómales sus manosApóyate en ellos, para repecharlo. No lo intentes sólo, no podrás lograrlo;Y si lo lograras, será a un costo alto.Con los que te queremos se hará más liviano. Cuando el cuerpo afloje, te sientas cansado;Cuando la tristeza, a tu alma haya entrado;Busca a tus amigos, busca a tus hermanosCuenta con nosotros, que para eso estamos. Se conoce el dulce, probando lo amargo.Tras subir la cuesta, se disfruta el llano;Así es nuestra vida,
P. Fredy Aristizábal

Europa antes de Cluny: cuando la Iglesia parecía perder el rumbo
I. La noche antes del amanecer La historia de la Iglesia tiene algo en común con la historia de la salvación narrada en la Biblia: las grandes intervenciones de Dios suelen comenzar cuando todo parece perdido. Antes del éxodo hubo esclavitud. Antes del regreso del exilio hubo destrucción. Antes de la Resurrección hubo una cruz. También antes de Cluny hubo una larga noche. Cuando contemplamos las magníficas catedrales medievales, los monasterios que aún hoy se alzan sobre montañas y valles, la música gregoriana que sigue elevando el alma y la extraordinaria riqueza espiritual que floreció entre los siglos XI y
P. Fredy Aristizábal

Una soledad habitada y fecunda
«Y acostándose bajo el enebro, se durmió; y he aquí, un ángel lo tocó y le dijo: Levántate, come». 1Re 19,5 Ante una situación como la que vivimos actualmente es normal que, debido al confinamiento, y al pasar los días, nos sintamos cada vez más solos. Hemos sido tentados al peligro de sentirnos incompletos solo porque ahora no podemos reunirnos con todas aquellas personas que solíamos vernos. Sin embargo, nunca había sido necesario una cuarentena para que experimentemos la soledad. No hacía falta que nos dijeran que debemos de estar confinados, en familia o sin nadie, para que en nuestro
Pbro. Alejandro Morales