Tomado de EDPAJ. San Juan de los Lagos.
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San José Vaz
Por: J. I. González Villanueva, OSB | Fuente: Año Cristiano (2002) Presbítero y misionero (+ 1711) La vocación especial del misionero «se manifiesta en el compromiso total al servicio de la evangelización; se trata de una entrega que abarca a toda la persona y toda la vida del misionero, exigiendo de él una donación sin límites de fuerzas y de tiempo». Estas palabras de Juan Pablo II en la Redemptoris missio (n.65) se cumplen perfectamente en San José Vaz y a él se las aplicó en el decreto de beatificación. La figura del padre José Vaz es la de un hombre capaz de ser un verdadero cristiano
Redacción
Santa Ángela de Foligno
Por: Isaac Vázquez, OFM | Fuente: Año Cristiano (2002) Viuda (+ 1309) Ángela vino al mundo a mediados del siglo XIII, probablemente hacia el año 1249. La posteridad quiso inmortalizar con su nombre el de la bella ciudad que la vio nacer y que sesenta años después, en 1309, había de ser también el lugar de su sepultura. Si bien es cierto que los santos, ya en vida, son más moradores del cielo que de la tierra, no pueden, sin embargo, al igual que todos los mortales, sacudir del todo el lastre que los hace hijos de su tiempo y de su ambiente. La
Redacción

¿Cuál es la diferencia entre benedictinos y cistercienses?
Muchas personas creen que los benedictinos y los cistercienses son órdenes completamente distintas. Sin embargo, la realidad es más interesante. Los cistercienses nacieron precisamente del corazón de la tradición benedictina. Podríamos decir que los benedictinos son el tronco y los cistercienses una de sus ramas más fecundas. Un mismo padre espiritual Tanto benedictinos como cistercienses siguen la Regla de San Benito. Ambos comparten: Su raíz es exactamente la misma. Entonces, ¿por qué nació el Císter? A finales del siglo XI algunos monjes consideraban que ciertos monasterios habían suavizado demasiado la observancia de la Regla. No se trataba de corrupción generalizada.
P. Fredy Aristizábal

La oración para san Juan Crisóstomo
«Nada hay mejor que la oración y coloquio con Dios ….Me refiero, claro está, a aquella oración que no se hace por rutina, sino de corazón, que no queda circunscrita a unos determinados momentos, sino que se prolonga sin cesar día y noche» (Hom. 6 sobre la oración). «La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Por ella nuestro espíritu, elevado hasta el cielo, abraza a Dios con abrazos inefables; por ella nuestro espíritu espera el cumplimiento de sus propios anhelos y recibe unos bienes que superan todo lo natural y visible» (Hom.
Redacción