Santos Gumesindo y Servideo

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002)

Mártires (+ 853)

El martirio de estos dos santos tuvo lugar en Córdoba el día 13 enero 853, y nos lo relata San Eulogio. El primero era natural de Toledo pero desde pequeño había venido con su familia a residir en Córdoba, donde ingresó en la basílica de los SS. Fausto, Jenaro y Marcial. El niño se mostró receptivo al voto que habían hecho sus padres de dedicarlo a la Iglesia. Llegado a la juventud recibió el orden del diaconado y lo ejerció una larga temporada en la misma basílica; luego recibió el orden del presbiterado. Y a poco de recibir el sacerdocio, le fue confiada una parroquia en la campiña cordobesa, donde ejercía el ministerio.

Del monje Servideo tenemos pocos datos: era un hombre joven y estaba hospedado en la basílica de los SS. Fausto, Jenaro y Marcial. A ella se llegó Gumesindo y le propuso que ambos fueran juntos a confesar a Cristo ante el juez musulmán, como así hicieron.

Esta confesión fue castigada con la muerte, siendo los dos confesores de la fe degollados en el acto. Sus cuerpos fueron recogidos por los cristianos, que les dieron entierro solemne en la basílica de San Cristóbal al otro lado del río.

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

¿Cuál es el significado del Adviento?

Todos en la actualidad tenemos una idea sobre este tema, pero nos olvidamos como deberíamos vivir este primer momento del año litúrgico, aquel que nos introduce en el espíritu de la vida eclesial. En primer lugar es preparar la morada de nuestro corazón para que Jesucristo nazca en nuestra vida a partir de este momento se vive este acontecimiento. En segundo lugar, nos invita a cambiar de actitud o un mal estilo de vida alejado de la presencia de Dios, y dejar que Dios mismo tome las riendas de nuestra vida, para que así, la transforme en una vida nueva.

Leer más »

Evangelio de la Natividad de María (Apócrifo)

Prefacio El suave requerimiento que me dirigís reclama de mí un trabajo relativamente fácil, pero penoso en grado sumo, por las cuidadosas precauciones que hay que tomar contra el error. Me pedís, en efecto, que ponga por escrito lo que haya encontrado en diversas fuentes sobre la vida y la natividad de la bienaventurada Virgen María hasta su incomparable parto y hasta los primeros momentos del Cristo, empresa poco difícil de ejecutar, pero singularmente presuntuosa, como os digo, por los peligros a que expone a la verdad. Porque lo que de mí exigís, hoy que las canas blanquean mi cabeza,

Leer más »

San Hilario de Poitiers

Por: Ursicino Domínguez del Val, OSA | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (+ 367) El siglo IV es la época de las grandes controversias dogmáticas en el seno de la Iglesia. Si toda disensión teológica fue peligrosa, ninguna más grave ni más desgarradora que el arrianismo predicado en Alejandría por el presbítero Arrio. Según este heresiarca, el Verbo no es Dios en el sentido propio de la palabra; ni es eterno ni formado de la sustancia del Padre; es sólo la primera de las criaturas, la más eminente de las cosas creadas, el elemento intermedio entre Dios y las criaturas propiamente dichas. Esta doctrina

Leer más »

Matilde de Magdeburgo: la mujer que habló con Dios en la lengua del pueblo

Algunas personas escriben libros para enseñar. Otras escriben para explicar. Matilde de Magdeburgo escribió porque no podía guardar silencio. Había experimentado algo tan profundo, tan hermoso y tan transformador que sintió la necesidad de ponerlo por escrito. El resultado fue una de las obras más extraordinarias de toda la literatura espiritual medieval: La luz fluente de la Divinidad. Quienes se acercan a sus páginas descubren una voz diferente. No habla como una profesora. No escribe como una teóloga académica. Habla como alguien que ha sido alcanzado por el amor de Dios y busca desesperadamente palabras para describir una experiencia que supera

Leer más »