San Juan de Rávena

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002)

Obispo (+ 595)

El nuevo Martirologio romano señala la memoria de este santo el día 19 de enero, sin duda para acomodarse al calendario de la iglesia de Rávena que lo celebraba este día. Este santo era romano y en la Ciudad Eterna había recibido su cultura y educación, pero cuando llegó a arzobispo de Rávena salió decididamente por los que creía derechos de su sede, no dudando en enfrentarse con el papa. Su elección a la sede de Rávena fue el 30 noviembre 578.

De él son sobresalientes varias cosas: en primer lugar, que cuando supo que San Gregorio Magno había intentado huir para evitar ser elegido obispo de Roma, le puso una carta señalándole la obligación de aceptar los cargos eclesiásticos como servicios al pueblo de Dios, y a esa carta respondió San Gregorio escribiendo la llamada Regla pastoral, admirable escrito en que el Santo Doctor subraya las gravísimas obligaciones del pastor de almas y de esta forma contestaba que él, al rehuir el episcopado, lo que rehuía era una carga gravísima. San Gregorio no duda en llamar santísimo al obispo de Rávena y no dejará de señalar su paternal cuidado de los fieles en tiempos de guerra. El Papa, además, le manifestó su confianza encargándole la vigilancia de las sufragáneas romanas que por causa de la guerra de los longobardos no podían comunicarse con Roma. Fue también sobresaliente en este obispo su decidida oposición al tema de los tres capítulos, acordado en el llamado Concilio Trulano, y que Occidente tardó tanto en digerir.

La buena amistad entre Juan y el papa Gregorio se entibió a raíz del año 593, cuando Juan pretendió tener en cuanto obispo de Rávena una serie de privilegios que el Papa no daba por legítimos. San Gregorio no dudó en calificar de avariciosa la conducta de Juan.

Este obispo completó la construcción de la basílica de San Severo in Classe y la dedicó solemnísimamente en la fiesta de Pentecostés. También construyó el monasterio de San Marcos, cuyos monjes servían la basílica de San Apolinar in Classe.

No falta quien diga que si en Rávena lo tuvieron por santo no fue a pesar de su polémica con el Papa sino a causa de ella, es decir, como defensor intrépido de los privilegios de Rávena.

Murió el año 595 el día 19 de enero. No debe ser confundido con su antecesor Juan, que vivió en el siglo V en tiempos de Atila.

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