- «Vete al Señor mismo, al mismo con quien la familia descansa, y llama con tu oración a su puerta, y pide, y vuelve a pedir. No será El como el amigo de la parábola: se levantará y te socorrerá; no por aburrido de ti: está deseando dar; si ya llamaste a su puerta y no recibiste nada, sigue llamando que está deseando dar. Difiere darte lo que quiere darte para que más apetezcas lo diferido; que suele no apreciarse lo aprisa concedido» (Sermón 105).
- «Vergüenza para la desidia humana. Tiene El más ganas de dar que nosotros de recibir; tiene más ganas El de hacernos misericordia que nosotros de vernos libres de nuestras miserias» (Sermón 105).
- «La oración que sale con toda pureza de lo intimo de la fe se eleva como el incienso desde el altar sagrado. Ningún otro aroma es más agradable a Dios que éste; este aroma debe ser ofrecido a él por los creyentes» (Coment. sobre el Salmo 140).
- «Si la fe falta, la oración es imposible. Luego, cuando oremos, creamos y oremos para que no falte la fe. La fe produce la oración, y la oración produce a su vez la firmeza de la fe» (Catena Aurea).
- «Cuando nuestra oración no es escuchada es porque pedimos aut mali, aut male, aut mala. Mali, porque somos malos y no estamos bien dispuestos para la petición. Male, porque pedimos mal, con poca fe o sin perseverancia, o con poca humildad. Mala, porque pedimos cosas malas, o van a resultar, por alguna razón, no convenientes para nosotros» (La ciudad de Dios, 20, 22).
- «Puede resultar extraño que nos exhorte a orar aquel que conoce nuestras necesidades antes de que se las expongamos, si no comprendemos que nuestro Dios y Señor no pretende que le descubramos nuestros deseos, pues él ciertamente no puede desconocerlos, sino que pretende que, por la oración, se acreciente nuestra capacidad de desear, para que así nos hagamos más capaces de recibir los dones que nos prepara. Sus dones, en efecto, son muy grandes y nuestra capacidad de recibir es pequeña e insignificante. Por eso, se nos dice: Dilatad vuestro corazón» (Carta 130, a Proba).
- «Con objeto de mantener vivo este deseo de Dios, debemos, en ciertos momentos, apartar nuestra mente de las preocupaciones y quehaceres que de algún modo nos distraen de él, y amonestarnos a nosotros mismos con la oración vocal; no vaya a ocurrir que nuestro deseo comience a entibiarse y llegase a quedar totalmente frío, y, al no renovar con frecuencia el fervor, acabe por extinguirse del todo» (Carta 130, a Proba).
- «Lejos de la oración las muchas palabras; pero no falte la oración continuada, si la intención persevera fervorosa. Hablar mucho en la oración es tratar una cosa necesaria con palabras superfluas: orar mucho es mover, con ejercicio continuado del corazón, a aquel a quien suplicamos, pues, de ordinario, este negocio se trata mejor con gemidos que con discursos, mejor con lágrimas que con palabras» (Carta 121, a Proba).
- «Haz tú lo que puedas, pide lo que no puedes, y Dios te dará para que puedas» (Sermón 43, sobre la naturaleza y la gracia).
- «Si vas discurriendo por todas las plegarias de la santa Escritura, creo que nada hallarás que no se encuentre y contenga en esta oración dominical (Padrenuestro)» (Carta 130, a Proba).
Otros artículos interesantes para ti...
Beato Ciríaco Elias Chavara
Por: José Luis Repetto Betes | Fuente: Año Cristiano (2002) Presbítero (+ 1871] La India es un inmenso país de tradiciones antiquísimas y cuyo sentido religioso es quizás el más
Redacción
enero 3, 2018

¡PREPÁRATE PARA VIVIR! Una invitación a la vida Pascual desde la sinfonía n°2 de Gustav Mahler
En estos días donde la muerte nos ha inundado con su frialdad, surge el calor de la vida, de los corazones tristes y enfermos brota la esperanza como un renuevo de olivo entorno a la mesa del Señor. Aunque la peste ronde nuestras calles y haya arrebatado la vida de miles de nuestros hermanos, se abre para nosotros una puerta, se pone ante nuestros ojos un camino, es la vida, si la vida. He aquí el mayor tesoro que se ha puesto en nuestras manos, el don más grande e inmerecido.
José Daniel Largo Jiménez
abril 19, 2020
«Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo». Reflexión Jueves Santo (A)
«Por experiencia, sabemos que los pequeños gestos a menudo cuestan mucho, sobre todo cuando hay que repetirlos cada día… Le dimos nuestro corazón “al por mayor” a Dios, y nos cuesta mucho que él nos lo tome “al por menor”. Tomar un delantal como Jesús, puede ser tan grave y solemne como el don de la vida… y viceversa, dar su vida puede ser tan simple como tomar un delantal».
José Daniel Largo Jiménez
abril 9, 2020
San Vicente Pallotti
Por: Andrés de Sales Ferri Chulio | Fuente: Año Cristiano (2002) Presbítero (+ 1850) Nace el 21 de abril del año 1795, en el seno de una
Redacción
mayo 26, 2018