Poesía: Salve del mar estrella

Salve, del mar Estrella,
de Dios Madre venerable
y siempre Virgen,
feliz puerta del Cielo.

Recibiste aquél Ave
de boca de Gabriel:
afiánzanos en paz
cambiando el nombre de Eva.

Suelta las cadenas de los reos,
da luz a los ciegos,
líbranos de nuestros males,
alcánzanos todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre,
que reciba de Ti nuestras preces
el que por nosotros nació
y quiso ser Hijo tuyo.

Virgen singular,
Entre todas humilde.
Haz que limpios de culpa,
seamos humildes y castos.

Danos una vida pura,
prepáranos un camino seguro
para que, viendo a Jesús,
siempre nos alegremos.

Alabanza a Dios Padre,
la suma honra a Cristo
y al Espíritu Santo:
a los Tres un mismo honor. Amén.

El autor es anónimo, aunque, algunos autores atribuyen la autoría a San Venancio Fortunato, obispo de Poitiers (+609). Sobre el nombre de mar de estrella escribió Santo Tomás: «Porque sólo Ella conjuró la maldición, trajo la bendición y abrió la puerta del paraíso. Por este motivo le va el nombre de «María», que significa «estrella del mar»; como la estrella del mar orienta a puerto a los navegantes, María dirige a los cristianos a la gloria». (Sobre el Avemaría, 1. c., p. 185.).

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

Beato Marcelo Spínola y Maestre

Por: Andrés de Sales Ferri Chulio | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (+ 1906) Nació el 4 de enero de 1835 en San Fernando (Cádiz), siendo hijo de don Juan Spínola y Osorno y doña Antonia Maestre y Osorno, marqueses de Spínola, padres de ocho hijos de los que sólo sobrevivieron cuatro, recibiendo las aguas bautismales al día siguiente. Con la ayuda de un preceptor aprendió a leer y escribir en su propia familia, frecuentando entre los 8-10 años un colegio regido por sacerdotes. Siguiendo los destinos de su padre estudió en Cádiz, Motril y Granada, matriculándose en la Universidad de Valencia en la Facultad de Derecho, figurando

Leer más »

Poesía: Nada te turbe

Nada te turbe,Nada te espante,Todo se pasa,Dios no se muda,La pacienciaTodo lo alcanza;Quien a Dios tieneNada le falta:Sólo Dios basta. Eleva el pensamiento,Al cielo sube,Por nada te acongojes,Nada te turbe. A Jesucristo sigueCon pecho grande,Y, venga lo que venga,Nada te espante. ¿Ves la gloria del mundo?Es gloria vana;Nada tiene de estable,Todo se pasa. Aspira a lo celeste,Que siempre dura;Fiel y rico en promesas,Diosno se muda. Ámala cual mereceBondad inmensa;Pero no hay amor finoSin la paciencia. Confianza y fe vivaMantenga el alma,Que quien cree y esperaTodo lo alcanza Del infierno acosadoAunque se viere,Burlará sus furoresQuien a Dios teme Vénganle desamparos,Cruces, desgraciadas;Siendo

Leer más »

San Antonio Abad

Por: Pedro de Alcántara, OFM | Fuente: Año Cristiano (2002) Abad (+ 356) El lector habrá de hacer un esfuerzo y trasladarse con nosotros muy lejos, en el tiempo y en el espacio. Debemos situarnos en el bajo Egipto, cerca del gran Delta del Nilo, al Sur de Mentís, en un pequeño poblado, Queman, que seguramente se identifica con el actual Quaeman-el-‘Arous, allá por la segunda mitad del siglo III. Era Egipto, en aquellos tiempos agitados por las herejías, en especial por el arrianismo, foco de correcta ortodoxia y cuna de varones ilustres, luchadores gigantescos contra Arrio y sus secuaces. No obstante las persecuciones, florecía

Leer más »