Santa Teresita del Niño Jesús (Parte II)

Santa Teresita del Niño Jesús es maestra no sólo en la decisión de vivir el martirio cotidiano para salvar almas y consolar al Sagrado Corazón en cada gesto, cada acción que realice por más pequeña que sea. También, es maestra en el camino de la infancia espiritual, enseñándome a confiar y abandonarme como un niño en los brazos del Padre que me ama con una ternura entrañable.

Dichosos

Para entender la invitación de Teresita, es necesario ir en contracorriente, salir de la ilógica del mundo que exige: ser el número uno y el mejor, ocultar nuestros errores y debilidades, competir con quién es prójimo, tener la autosuficiencia como bandera, ponerse cada día la máscara de “estoy bien”, “soy perfecto” para que los otros te aprueben y te admiren. En contraste con esto, entrar en la lógica de Dios, el Dios que vive hasta el extremo la locura del Evangelio en la cruz  por amor y cuando no eres el número uno y el mejor, Dios te dice: “dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra (…) Dichosos los limpios de corazón porque me verán.” (Mt 5,1-12).

La promesa es encontrar el Reino de los cielos, ser consolada, heredar la tierra y ver al Padre, dichosa seré si me amo como soy, sí me quito la máscara de la perfección para aceptar mis debilidades e imperfecciones sin vergüenza o pena porque Dios no me ama por mis éxitos o por ganarlas todas, me ama gratuitamente sin esperar que cumpla unas expectativas o haga algo digno de reconocimiento, “Jesús no pide grandez hazañas, únicamente pide abandono y gratitud” (Ms B, p. 255), me pide ser pequeña con grandes deseos de santidad como Teresita.

Pequeñez

Así es como ser pequeña significa depender de la misericordia de Dios, esperarlo todo de Él, reconocer que todo es don porque “¡el ascensor que ha de elevarme hasta el cielo son tus brazos, Jesús! Y para eso, no necesito crecer; al contrario, tengo que seguir siendo pequeña, tengo que empequeñecerme más y más” (Ms C, p. 274). Confiar que su gracia basta para mí  en la debilidad, confiar como un niño que duerme en los brazos del padre que solo por hoy todo estará bien.

Mi miseria, mi dolor y mi fragilidad son lugar para que acontezca la obra de Dios, son la antesala del milagro pues “lo que le agrada es verme amar mi pequeñez  y mi pobreza, la esperanza ciega que tengo en su misericordia” (Cta 197, p. 554), que se convertirá en un ascensor que me llevará a mi cielo, es decir al Corazón de Jesús.

Te invito a leer la primera parte de este artículo aquí: https://evangelizando.co/opinion/teresita-del-nino-jesus/

de Lisieux, T. (1992). Obras completas de Santa Teresita del Niño Jesús. Monte Carmelo.

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

Evangelio de la infancia de Tomás redacción griega (Apócrifo)

Preámbulo I 1.Yo, Tomás Israelita, vengo a anunciaros a todos vosotros, mis hermanos entre los gentiles, para que los conozcáis, los actos de la infancia y los prodigios de Nuestro Señor Jesucristo, cumplidos por él después de su nacimiento en nuestro país.2.Y he aquí cuál fue su comienzo. Gorriones hechos con barro II 1.El niño Jesús, de cinco años de edad, jugaba en el vado de un arroyo, y traía las aguas corrientes a posar, y las tornaba puras en seguida, y con una simple palabra las mandaba.2. Y, amasando barro, formó doce gorriones, e hizo esto un día de sábado. Y había

Leer más »

Vivimos un drama

Abran vivió un verdadero drama existencial. Él lo vivió y puede enseñarnos a darle un nuevo sentido a todo el andamiaje que se presente para nosotros en este momento de quiebre de la normalidad como lo es el Covid-19. Un dilema es una situación difícil o comprometedora en que hay varias posibilidades de actuación y no se sabe cuál de ellas escoger porque ambas son igualmente buenas. Dios hace promesa con Abran, pero se presentan dificultades que generan dudas, interrogantes y cuestiones que invaden no sólo la relación con Dios sino también el diálogo consigo mismo y con los demás.

Leer más »

Diatessaron o «Armonía de Taciano»

Inicio [No] Habiendo muchos intentado poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido certísimas, como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Teófilo, para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado. El Verbo de Dios I 1. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.2. Éste era en

Leer más »