Tantum ergo

Himno Eucarístico compuesto por santo Tomás de Aquino en el siglo XIII.

En latín: 

Tantum ergo Sacraméntum,
Venerémur cérnui:
Et antíquum documentum
Novo cedat rítui;
Præstet fides suppleméntum
Sénsuum deféctui.

Genitori Genitóque,
Laus et iubilátio;
Salus, honor, virtus quoque,
Sit et benedíctio;
Procedénti ab utróque
Compar sit laudátio.
Amen.

En Español:

Veneremos, pues, postrados
tan grande Sacramento;
y la antigua imagen ceda el puesto
al nuevo rito; la fe reemplace
La incapacidad de los sentidos.

Al Padre y al Hijo
sean dadas alabanza y gloria,
salud, honor, poder y bendición;
una gloria igual sea dada a
aquel que de uno y de otro procede.
Amén.

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

Regla de san Pacomio

Prefacio de san Jerónimo Por afilada y centelleante que sea una espada, terminará por cubrirse de herrumbre y perder el esplendor de su belleza si permanece durante mucho tiempo en la vaina. Es por esto que, cuando me encontraba afligido por la muerte de la santa y venerable Paula (en esto no obraba yo en contraposición con el precepto del Apóstol, antes bien, aspiraba ardientemente que fuera consolado el gran número de aquellos a quienes su muerte había privado de sostén), acepté recibir los libros que me enviaba el hombre de Dios, el sacerdote Silvano. El mismo los había recibido

Leer más »

La entrada triunfal de Cristo a nuestro hogar. Reflexión Domingo de Ramos (A)

Quizá hoy no podemos celebrar el misterio de la fe en nuestros templos, pero el misterio de la fe ahora colma nuestros hogares. Nunca antes nuestras familias habían estado tan unidas, es momento de unirse mucho más. Cantemos las maravillas del Señor, glorifiquemos a Dios con nuestras vidas, digamos como Josué: “yo y mi familia serviremos al Señor” (Jos 24, 15) y dejemos que Cristo entre glorioso a nuestra humilde morada, nuestra Jerusalén. Vivamos más que nunca esta semana santa, este gran momento de salvación, donde Cristo viene hacia nosotros como un rio desbordado en Amor.

Leer más »

La mirada fija en el Padre. Reflexión 5to domingo de Cuaresma (A)

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro le mandaron recado a Jesús diciendo: «Señor, el que tú amas está enfermo». Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella». Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba. Solo entonces dijo a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea». Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba

Leer más »