Un virus que nos llama a la generosidad y humildad

Creo que ninguno de nosotros podría decir que ha vivido, en la vida real, una situación como esta por la que está pasando el mundo entero, que es una situación  hasta irónica, sí, porque ante una generación que se ha hecho gigante en lo científico y académico, una sociedad llena de potencias económicas y de primados en todas las dimensiones de la vida humana, aparece una organismo minúsculo, invisible a los ojos… y que en su pequeñez ha logrado descontrolar y someter a todos, sin excepción.

Cada que ingresamos a internet, cada que encendemos la radio o prendemos la televisión, nos topamos con una montaña de información, bastante alarmante e inquietante, sobre el COVID-19 o Coronavirus, y como cristianos estamos llamado a ser prudentes y prevenidos, y a ver toda esta situación con ojos de fe.

Por todo esto, quiero compartir contigo unos pequeños consejos que nos pueden ayudar a ver y aprender de estos momentos.

Este virus nos llama a la humildad

Comúnmente nos vamos sintiendo «inmunes» a miles de situaciones que ocurren, como hambre, pobreza extrema, enfermedades en sociedades subdesarrolladas… y ahora en pleno siglo XXI, en un año supuestamente de la innovación y el desarrollo científico tecnológico, llega un virus, como decía antes, minúsculo que no diferencia a nadie, ni por economía, ni por estudio, ni por nada, y nos hace sentir a todos, a todos, vulnerables. Es algo así como que la naturaleza elimina fronteras, diferencias, razas, desprecios, estatus y demás, y nos dice son simplemente humanos.

Y es ante esta situación que el hombre se da cuenta de su fragilidad y de sus limitaciones, bajando la cabeza y reconociendo que necesitamos de un ser superior que nos auxilie, Dios.

Un fuerte llamado a la generosidad

Ante esta situación, se está viendo como miles de personas corren a los supermercados a comprar cientos de elementos de abastecimiento, me atrevo a comparar esta situación con algunas escenas de películas porque la verdad que se siente así, creo que no soy el único que siente que esto es como irreal, no nos imaginamos sentir tanta impotencia… pero volviendo al tema, muchos están adquiriendo en sus posibilidades todo tipo de artículos para el hogar, la dificultad no está en ellos sino en que surge acá un llamado a la mesura.

Este llamado es al momento de adquirir productos, debemos pensar en qué necesito en realidad y al momento de pensar en la cantidad, ser conscientes del hecho de que nos somos los únicos, hay otros que lo van a necesitar y así hagamos compras razonables y a conciencia.

El COVID-19 nos llama a la fe y a la prevención

Como cristianos estamos llamados a la prevención y el cuidado tanto personal como del prójimo, a ser muy prudentes en todas las circunstancias de la vida, pero también estamos llamados a vivir todo esto desde la fe y no desde el pánico.

La fe nos invita a leer las situaciones que vivimos en una actitud de oración y prudencia, confiando en Dios, pero nunca podemos olvidarnos de la responsabilidad que tenemos con nosotros, con nuestras familias y con los que nos rodean.

Finalmente, que este sea un tiempo propicio para conservar y fomentar la fe, es una oportunidad muy cuaresmal de vivir la oración, la caridad y la generosidad. En una realidad que está llevándonos al encarcelamiento en muchos lugares de las celebraciones públicas de la Semana Mayor, es un fuerte llamado a vivir nuestra fe desde lo escondido del corazón, una experiencia muy interesante de vivencia de la fe desde lo íntimo como nos dice el Evangelio.

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