Experiencia de formación y capacitación. Ciudad de México, 2001.
Otros artículos interesantes para ti...

La doctrina de los doce apóstoles – Didajé
Enseñanza del Señor transmitida a las naciones por los Doce Apóstoles. PRIMERA PARTE El Catecismo o los «Dos caminos» I. Existen dos caminos, entre los cuales, hay gran diferencia; el que conduce a la vida y el que lleva a la muerte. He aquí el camino de la vida: en primer lugar, Amarás a Dios que te ha creado; y en segundo lugar, amarás a tu prójimo como a ti mismo; es decir, que no harás a otro, lo que no quisieras que se hiciera contigo. He aquí la doctrina contenida en estas palabras: Bendecid a los que os maldicen, rogad por
Redacción

Nuestra Señora de Luján
Antonio Farías Sáa, un hacendado radicado en Sumampa (Santiago del Estero) quería colocar en su estancia una capilla para la Virgen. Le pidió a un amigo que vivía en Brasil que le enviara una imagen que representara la Inmaculada Concepción de María. El amigo le envió dos, la que le había encargado y otra de la Virgen con el Niño Jesús. Cuando llegaron, fueron colocadas en una carreta y partieron en caravana rumbo a Sumampa. La imagen era llevada en carreta de Buenos Aires a Santiago del Estero cuando se detuvo inexplicablemente a las orillas del río Luján (67km de
Redacción
La devoción a María y los documentos Arqueológicos
Por: Michele Picirrillo | Fuente: Fundación Épsilon El célebre grafito XA(IRE) MARIA, Ave María, encontrado en la casa de la Virgen en Nazaret y la manifestación de fe que una peregrina, hacia el siglo III, dejó grabada en el fuste de una columna del santuario de la Anunciación de Nazaret: “en el lugar sagrado de M(aría) he escrito”, constituyen dos manifestaciones de grandísima importancia que prueban el culto que los cristianos de los primeros siglos rendían a María. Pero es la época bizantina la que nos ha conservado numerosos documentos de devoción hacia la Madre de Jesús por parte del pueblo cristiano. Medallones,
Redacción
Poesía: Yo, ¿Cómo vine al mundo?
Yo ¿cómo vine al mundo? Condenado;Dios ¿cómo me libró? Dando su vida;Yo ¿cómo la perdí? Por un bocado,Que fue del mundo todo el homicida.Dios ¿qué me pide a mí? Lo que me ha dado;Yo ¿qué le pido a él? La eterna vida;Dios ¿para qué murió? Para librarme:Yo para qué nací? Para salvarme. De tierra soy, en tierra he de volverme;Y a siete pies de tierra reducido,Y una pobre mortaja en que envolverme,Tendré del mundo el pago merecido;No puedo deste paso defenderme,Ni el César puede, ni el jayán temido;¡Miseria general!, ¡caso terrible!Que tengo de morir es infalible. Allí de los amigos
Redacción