Experiencia de formación y capacitación. Ciudad de México, 2001.
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Carta de san Ignacio de Antioquía a los de esmirna
Ignacio, llamado también Teóforo, a la iglesia de Dios el Padre y de Jesucristo el Amado, que ha sido dotada misericordiosamente de toda gracia, y llena de fe y amor y no careciendo de ninguna gracia, reverente y ostentando santos tesoros; a la iglesia que está en Esmirna, en Asia, en un espíritu intachable y en la palabra de Dios, abundantes salutaciones. I. Doy gloria a Jesucristo el Dios que os concede tal sabiduría; porque he percibido que estáis afianzados en fe inamovible, como si estuvierais clavados a la cruz del Señor Jesucristo, en carne y en espíritu, y firmemente
Redacción

El Pastor de Hermas
Visión Primera [1] I. El amo que me crió me vendió a una tal Roda en Roma. Al cabo de muchos años la encontré de nuevo, y empecé a amarla como a una hermana. Después de cieno tiempo la vi bañándose en el río Tíber; y le di la mano, y la saqué del río. Y, al ver su hermosura, razoné en mi corazón, diciendo: «Cuán feliz sería si tuviera una esposa así, en hermosura y en carácter.» Y reflexioné meramente sobre esto, y nada más. Después de cieno tiempo, cuando estaba dirigiéndome a Cumas, y glorificando las criaturas de Dios por
Redacción

Testigos de la fe aun en la tempestad
Este año la Semana Santa nos enseña a redescubrir que es necesario ser testigos de la fe en los momentos de tormenta, de desolación.
P. Fredy Aristizábal

Hadewijch de Amberes: la poeta del Amor divino
Entre las grandes voces de la espiritualidad cristiana existen algunas que parecen atravesar los siglos sin perder frescura. Sus palabras poseen una fuerza capaz de conmover incluso a lectores muy alejados de la época en que fueron escritas. Hadewijch de Amberes pertenece a ese grupo excepcional. Su nombre es poco conocido fuera de los círculos especializados. Sin embargo, quienes se acercan a sus escritos descubren una de las experiencias espirituales más profundas y hermosas de toda la Edad Media. Poeta, mística, escritora y probablemente beguina, Hadewijch fue una mujer que se atrevió a hablar de Dios con el lenguaje del
P. Fredy Aristizábal