Experiencia de formación y capacitación. Ciudad de México, 2001.
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¿Cuál es la diferencia entre un obispo y un arzobispo? Una distinción que muchos desconocen
Cuando escuchamos hablar de un obispo y de un arzobispo, es común pensar que se trata de dos grados distintos dentro de la jerarquía de la Iglesia. Muchos imaginan que el arzobispo es una especie de «obispo superior» o que posee más poder sacramental que los demás obispos. Sin embargo, la realidad es diferente. Desde el punto de vista sacramental, no existe ninguna diferencia entre un obispo y un arzobispo. Ambos han recibido la misma plenitud del sacramento del Orden. Ambos son sucesores de los apóstoles. Ambos poseen la misma dignidad episcopal. Entonces, ¿qué distingue a un arzobispo? La misma
P. Fredy Aristizábal
Nuestra Señora de Guadalupe
La Virgen Santísima se apareció en el Tepeyac a san Juan Diego en 1531. Como prueba de su visita la Virgen milagrosamente hizo que en aquel lugar aparecieran preciosas rosas de Castilla y que su imagen se quedara permanentemente en la tilma de su siervo. La milagrosa imagen de la Virgen de Guadalupe se venera en México (y en todo el mundo) con grandísima devoción, y los milagros obtenidos por los que rezan a la Virgen bajo esta advocación son tan extraordinarios que no se puede menos que exclamar: «El poder divino está aquí». Dios Todopoderoso se complace en derramar
Redacción
San Juan Calibita
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Asceta (f s. v) En la famosa Isla Tiberina de Roma hay una iglesia dedicada a San Juan Calibita que es fama alberga las reliquias del santo. Esta iglesia desde el s. XVI está confiada a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que construyó a su lado un hospital con el nombre del santo, el cual ha sido durante siglos la casa madre de la congregación italiana de la Orden y también de toda ella desde que la española desapareció con la exclaustración de 1835 hasta el traslado de la Curia Generalicia de la Orden a
Redacción

La Anunciación en nuestros días también ocurre
El Evangelio de Lucas en su primer capítulo (v. 26-38), nos ofrece un texto maravilloso: la anunciación a María. La Iglesia a través de la liturgia nos propone recordar este acontecimiento de salvación cada 25 de marzo, cuantas veces ese día es cotidiano, cuando debería ser un día que nos enseña como Dios desea entrar en relación con nosotros. Es posible que la cotidianidad haya invadido esta fecha, por eso te propongo unos puntos de reflexión que te ayuden a retomar el sentido profundamente humano y divino de esta fiesta. Dios nos visita en un momento concreto El Evangelio nos
P. Fredy Aristizábal