Que toda la comunidad comprenda cómo se vive el liderazgo en una comunidad cristiana y elija a sus coordinadores y ore por ellos. Grupo de Pascua Juvenil, Nogales, Veracruz, México. Compartido por Christian Blanco Amaro [email protected]
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Santa Inés
Por: María de la Eucaristía, R. de J-M | Fuente: Año Cristiano (2002) Virgen y mártir (+ ca.304) Un halo de leyenda, tejida poco después de su muerte y aumentada en los siglos medievales, envuelve la encantadora imagen de esta doncella mártir. Es el arquetipo y símbolo de la virginidad hasta la inmolación. Los antiguos Padres de la Iglesia loan, conmovidos, la extraordinaria entereza de esta niña frágil y delicada que, «a los trece años de edad —canta el oficio en su día— perdió la muerte y halló la vida, porque solamente amó al autor de la vida». San Ambrosio, en su libro De virginibus que
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Solemnidad de Santa María Madre de Dios
Por: Ramón Luis M.a Mañas, OSB | Fuente: Año Cristiano (2002) En el marco siempre entrañable de las fiestas navideñas y con la mirada puesta inevitablemente en el nuevo año que comienza, celebramos hoy la solemnidad de Santa María Madre de Dios, festividad que sacada de un cierto olvido al que se la había relegado y devuelta a su prístino contexto litúrgico a raíz del Vaticano II, es expresión y fruto de ese hondo sentimiento de piedad y devoción que desde antiguo viene suscitando en el pueblo cristiano de Oriente y Occidente la contemplación de la maternidad divina de María, uno de los misterios más grandes y singulares de
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Sí – Poema de santa Laura Montoya
Es la paz del alma decirte siempre Sí; presagio de vida eterna que prende la luz en mí. Sí, te dice mi amor. Sí, el arranque de dolor, que en horas amargas brota mi pobre corazón. Sí, te grito en mis sueños, Sí, mis vigilias repiten. Sí, el hervir de mi sangre. Sí, el suspirar por mi dueño. Decirte Sí, es mi delirio; es el alborear del cielo, es el asentir a mi dicha, es de mi amor raudo vuelo. Sí… está bueno… lo quiero… que guardes silencio en el cielo, que rujas en la tormenta, que en mi alma
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El Pastor de Hermas
Visión Primera [1] I. El amo que me crió me vendió a una tal Roda en Roma. Al cabo de muchos años la encontré de nuevo, y empecé a amarla como a una hermana. Después de cieno tiempo la vi bañándose en el río Tíber; y le di la mano, y la saqué del río. Y, al ver su hermosura, razoné en mi corazón, diciendo: «Cuán feliz sería si tuviera una esposa así, en hermosura y en carácter.» Y reflexioné meramente sobre esto, y nada más. Después de cieno tiempo, cuando estaba dirigiéndome a Cumas, y glorificando las criaturas de Dios por
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