Que toda la comunidad comprenda cómo se vive el liderazgo en una comunidad cristiana y elija a sus coordinadores y ore por ellos. Grupo de Pascua Juvenil, Nogales, Veracruz, México. Compartido por Christian Blanco Amaro [email protected]
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San Bernardo de Corleone
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Religioso (+ 1667) Nace en Corleone, junto a Palermo, en la isla de Sicilia. Fue un muchacho de gran estatura y evidente fuerza física, lo que le llevó a pensar que lo suyo era la profesión de soldado. Era de carácter arisco y pendenciero y muy pronto olvidó los principios de su educación cristiana. Se llamaba en el siglo Felipe Latini. Había nacido el 6 de febrero de 1605. Su conversión se debió a la crisis espiritual abierta en su alma luego de que en una pendencia matase a un hombre y fuese encartado por la
Redacción
Poesía: Llamaron a mi corazón
A mi corazón llamaron:corrí a abrir con vida y alma.Veo en la puerta a mi Amorcon una cruz que me espanta.-Pasad, si os place, Señor,pasad, que ésta es vuestra casa;si sólo una choza es,haced de ella vuestro alcázar.Y, haciendo mi noche día,Jesús entró en mi morada;pero al entrar en mi pechodejó la cruz en mi espalda. Autor: Jacinto Verdaguer (1845-1902).
Redacción
Santa Genoveva de París
Por: Eduardo Aunós | Fuente: Año Cristiano (2002) Virgen (+ ca.502) Mezcla de tradición histórica o legendaria, la figura de esta santa destaca, poderosa, en medio del florecimiento cristiano primitivo, que venía a sustituir los antiguos ídolos griegos, latinos o celtas. Su nombre está asociado a la vida de los habitantes de París, la antigua Lutecia. La montaña donde Clovis había levantado una iglesia en honor de San Pedro y San Pablo, se llamaría en lo sucesivo montaña de Santa Genoveva. Al lado del rey merovingio será enterrada y sucesivas vicisitudes llevarán sus cenizas hasta el lugar que hoy ocupan en la iglesia de San Esteban del Monte (Saint-Etienne-du-Mont) rodeadas
Redacción
Poesía: El justo
Me hablaba un hombre justo.Se dolíade aquel que no perdona.De aquel que no disculpaa sus hermanoshombres.Y su voz era gravecuando me decía:«Debemos perdonar hasta tres veces,luego,la Justiciaserá implacable con el delincuente». Y yo me estremecí.Se abrió una sima dentro de mi alma.Se hizo la noche sobre mis latidos.La sangre se negabaa voltear mi alientodentro de las venas.Temblaba.Temblaba sin apoyomi diminuto corazónculpable.¿Tres veces nada más?La voz de Dios nació.Creció. Vibrósobre el momentoque me desgarraba.Sus palabraslas recreó en mi oído.Para mí solamente. Porque yo ahora temblaba.«Acuérdate que a Pedro le respondí en Judea:perdonarás al hombre setenta veces siete.» Autora: Elvira Lacaci (1928-1997).
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