Apuntes de la jornada de formación 2003.
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¿Cuál es la diferencia entre un obispo y un arzobispo? Una distinción que muchos desconocen
Cuando escuchamos hablar de un obispo y de un arzobispo, es común pensar que se trata de dos grados distintos dentro de la jerarquía de la Iglesia. Muchos imaginan que el arzobispo es una especie de «obispo superior» o que posee más poder sacramental que los demás obispos. Sin embargo, la realidad es diferente. Desde el punto de vista sacramental, no existe ninguna diferencia entre un obispo y un arzobispo. Ambos han recibido la misma plenitud del sacramento del Orden. Ambos son sucesores de los apóstoles. Ambos poseen la misma dignidad episcopal. Entonces, ¿qué distingue a un arzobispo? La misma
P. Fredy Aristizábal

Madre acoge nuestro grito
«Madre de los hombres y de los pueblos, Tú conoces todos sus sufrimientos y sus esperanzas, Tú sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que sacuden al mundo, acoge nuestro grito dirigido en el Espíritu Santo directamente a tu Corazón y abraza con el amor de la Madre y de la Esclava del Señor a los que más esperan este abrazo, y, al mismo tiempo, a aquellos cuya entrega Tú esperas de modo especial. Toma bajo tu protección materna a toda la familia humana a la que, con todo afecto a ti,
P. Fredy Aristizábal
Beata Verónica de Binasco
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Virgen (+ 1497) Nació en Binasco, aldea cercana a Milán en el seno de una modesta familia campesina. En cuanto pudo ayudó a sus padres en las tareas agrícolas pero la educación religiosa recibida de ellos dio como fruto la aparición en la joven de la vocación religiosa. Pidió ingresar en el convento agustino de Santa Marta, pero no fue admitida por ser analfabeta. Ella entonces se dedicó con gran esfuerzo a aprender a leer y escribir, y logrado este propósito, fue admitida por las monjas. Pudo así realizar su ideal de profesar la Regla de San Agustín
Redacción

Evangelio de la Natividad de María (Apócrifo)
Prefacio El suave requerimiento que me dirigís reclama de mí un trabajo relativamente fácil, pero penoso en grado sumo, por las cuidadosas precauciones que hay que tomar contra el error. Me pedís, en efecto, que ponga por escrito lo que haya encontrado en diversas fuentes sobre la vida y la natividad de la bienaventurada Virgen María hasta su incomparable parto y hasta los primeros momentos del Cristo, empresa poco difícil de ejecutar, pero singularmente presuntuosa, como os digo, por los peligros a que expone a la verdad. Porque lo que de mí exigís, hoy que las canas blanquean mi cabeza,
Redacción