Apuntes de la jornada de formación 2003.
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¿Qué pueden enseñarnos hoy las beguinas? Una espiritualidad para tiempos de ruido
Cuando pensamos en la Edad Media solemos imaginar un mundo muy lejano del nuestro. Castillos. Monasterios. Ciudades amuralladas. Peregrinos. Caballeros. Una sociedad que parece no tener nada que ver con la vida contemporánea. Sin embargo, ocurre algo curioso cuando leemos a las grandes beguinas. A pesar de los siglos que nos separan de ellas, muchas de sus preguntas se parecen extraordinariamente a las nuestras. Ellas buscaban sentido en medio de un mundo cambiante. Nosotros también. Ellas luchaban por encontrar espacios de silencio en una sociedad cada vez más compleja. Nosotros también. Ellas deseaban una relación auténtica con Dios más allá
P. Fredy Aristizábal
San Vicente Pallotti
Por: Andrés de Sales Ferri Chulio | Fuente: Año Cristiano (2002) Presbítero (+ 1850) Nace el 21 de abril del año 1795, en el seno de una acomodada familia establecida en Roma. Su padre, Pedro Pablo Pallotti, un comerciante bien situado con acreditada rectitud; su madre, María Magdalena de Rossi, una mujer de acendrada religiosidad. Fue el tercero de diez hijos, y siempre recordó la exquisita formación religiosa recibida de sus progenitores: «El Señor me ha dado unos padres santos y yo he aprovechado de ambos sus enseñanzas». Fue bautizado al día siguiente de su nacimiento en la parroquia de S. Lorenzo in
Redacción
Poesía: Yo, ¿Cómo vine al mundo?
Yo ¿cómo vine al mundo? Condenado;Dios ¿cómo me libró? Dando su vida;Yo ¿cómo la perdí? Por un bocado,Que fue del mundo todo el homicida.Dios ¿qué me pide a mí? Lo que me ha dado;Yo ¿qué le pido a él? La eterna vida;Dios ¿para qué murió? Para librarme:Yo para qué nací? Para salvarme. De tierra soy, en tierra he de volverme;Y a siete pies de tierra reducido,Y una pobre mortaja en que envolverme,Tendré del mundo el pago merecido;No puedo deste paso defenderme,Ni el César puede, ni el jayán temido;¡Miseria general!, ¡caso terrible!Que tengo de morir es infalible. Allí de los amigos
Redacción

El báculo del obispo: el cayado del Buen Pastor que guía al Pueblo de Dios
Entre todas las insignias episcopales, quizá ninguna resulta tan fácil de comprender como el báculo. A diferencia de otros símbolos cuyo significado puede pasar desapercibido, el báculo evoca inmediatamente una imagen conocida por todos: la del pastor que cuida de su rebaño. Cuando vemos a un obispo sostener el báculo durante una celebración solemne, estamos contemplando mucho más que un objeto ceremonial. Estamos contemplando un signo de Cristo mismo. Porque antes de ser símbolo del obispo, el báculo es símbolo del Buen Pastor. Un pastor con olor a oveja La imagen del pastor atraviesa toda la Biblia. Moisés fue pastor.
P. Fredy Aristizábal