Santa Gúdula

Por: Antonio Hortelano, CSSR | Fuente: Año Cristiano (2002)

Virgen (+ ca. 712)

El viajero que llega en tren a Bruselas puede, si quiere, en vez de bajarse en la estación del Sur, situada en la periferia, continuar tranquilamente sentado en su vagón, que le llevará a través de un túnel subterráneo al mismo centro de la ciudad. Los belgas han construido en el corazón de Bruselas una estación central subterránea, modelo de pulcritud y de perfección técnica en sus servicios. Por medio de una escalera mecánica el viajero sale a la superficie. Allí mismo se encuentra la sede de Sabena o Compañía Belga de Aviación, y un poco más abajo la monumental gran plaza de Bruselas, en que se ha logrado armonizar de un modo realmente feliz el gótico flamenco del hotel de Ville con la regia majestad del Renacimiento español. Bajando de la estación central a la gran plaza, el viajero se encuentra con la iglesia colegial de Santa Gúdula. Es sin duda una de las mejores iglesias góticas de Bélgica y está dedicada a Santa Gúdula, patrona de Bruselas.

Moreau, en el Lexikonjur Theologie undKirche, nos habla de una vida de la Santa escrita en el siglo X, que no ha llegado a nuestras manos. La vida más antigua que poseemos sobre la Santa es la de un tal Hubert, monje de Lobbes, que debió escribirla, al parecer, el año 1047.

Según este escritor, la Santa nació en Brabante (Pagus Brachatensis), región situada en la parte central de la actual Bélgica y que ha tenido a lo largo de la historia un gran influjo en la historia del país. Santa Gúdula nació el año 650 en el seno de una aristocrática familia franca. Fue hija de Witger, duque de Lorena, y de Santa Amalberga.

Puede afirmarse, sin exageración, que el ambiente en que vivió Gúdula fue un ambiente de santos. Es curioso comprobar en esta época la existencia de esas cadenas familiares de santos pertenecientes a la aristocracia feudal, que pone de manifiesto el original proceso de cristianización, a partir de las clases más altas de la sociedad, que es característico de este tiempo. Santa fue la madre de Gúdula, Amalberga. De ella sabemos que cuando perdió a su esposo se recluyó en un monasterio de Maubege, en la actual frontera entre Francia y Bélgica. Santos fueron también dos de sus hermanos, Santa Reinalda, que vivió prácticamente como monja en una de sus propiedades de Brabante, cerca de Hal, y San Emeberto, obispo que fue de Arras y Cambrai. Santa, finalmente, fue su madrina, Gertrudis. Nació en 626 y fue hija de Pipino el Viejo, antepasado directo de los carolingios. Su madre, Santa Iludega, fundó el monasterio de Nivelles, al sur de Bruselas, del que Santa Gertrudis fue la primera abadesa a la muerte de su madre en 652. La formación escriturística y litúrgica de Santa Gertrudis, así como su piedad y caridad, debieron ser muy notables.

En el monasterio de Nivelles y bajo la tutela de su santa madrina fue educada la niña Gúdula, según la costumbre de las familias aristocráticas en esta época. Muerta Santa Gertrudis en 659, volvióse Gúdula a la casa paterna. Según unos, vivió recluida en el oratorio de San Salvador de Moorsel, a pocas millas de su pueblo natal. Según otros, permaneció en casa de sus padres, llevando una vida extraordinaria de piedad y recogimiento.

Cuenta la leyenda que le gustaba a Santa Gúdula dirigirse todas las mañanas antes de la aurora a la capillita de madera dedicada a San Salvador, en Moorsel, y que un día el demonio, furioso de verla tan devota, le apagó la linterna que llevaba en la mano. Gúdula se puso en oración, arrodillada en el barro, y la lámpara volvió a encenderse milagrosamente. Esta leyenda ha dado lugar al distintivo iconográfico de la Santa: una linterna, a veces reemplazada por un cirio, que la Santa lleva en la mano, mientras el demonio da señales de rabia a sus pies y un ángel lateral enciende de nuevo el cirio.

Hubert, el antiguo cronista de Lobbes, nos presenta a Santa Gúdula como una mujer consagrada en cuerpo y alma al socorro del prójimo. Volviendo un día de la capilla de Moorsel, encontró a una pobre mujer que llevaba en brazos un niño de diez años paralítico de pies y manos. Gúdula lo tomó en sus manos, lo acarició y rogó fervorosamente a Aquel que dijo: «Todo lo que pidiereis a mi Padre en mi nombre os lo concederá». Inmediatamente el niño se sintió curado y comenzó a dar saltos de alegría. En otra ocasión vino a su encuentro una leprosa llamada Emenfreda. La Santa examinó sus llagas, la consoló con dulces pensamientos y después la curó. La noticia de estos prodigios se extendió rápidamente por toda la región. Y una multitud de desgraciados acudía a ella en busca de socorro.

Tras breve enfermedad Gúdula murió, probablemente el 8 de enero de 712. Hubert nos describe la desolación de las pobres gentes de la comarca que estaban acostumbradas a ver en ella una especie de hada protectora. Y nos transmite las grandes alabanzas que las gentes hicieron de la Santa con motivo de su muerte. Fue enterrada en Vilvoorde.

Después de algún tiempo fue trasladado el cuerpo de Santa Gúdula a Moorsel, donde se estableció un monasterio de religiosas que duró poco tiempo. Más tarde sus restos mortales fueron confiados a Carlos de Francia, hijo de Luis, duque de la Baja Lorena. Probablemente en 977. Durante unos sesenta años el cuerpo de Santa Gúdula reposó en la iglesia de San Géry de Bruselas, entonces simple capilla castrense, construida junto a la residencia condal. Por fin, el conde de Lovaina, Lamberto II, hizo trasladar en 1047 el precioso depósito a la iglesia de Molemberg, dedicada a San Miguel, que fue probablemente la primera parroquia de Bruselas y que después cambió su nombre por el de Santa Gúdula. Al mismo tiempo el príncipe erigió allí un capítulo.

Una antigua nota, que se conserva en los Archivos Generales del Reino de Bruselas, relata la historia de esta fundación. Puede ser que con motivo de esta última y definitiva traslación del cuerpo de Santa Gúdula se escribiera la Vita 1.» Gudulae, del monje Hubert.

El Martirologio romano celebra la fiesta de Santa Gúdula el 8 de enero, mientras que en la archidiócesis de Malinas y en la diócesis de Gante se celebra el 19 del mismo mes.

Se comprende el mimo con que los belgas han tratado siempre a Santa Gúdula, la patrona de Bruselas, si tenemos en cuenta su antigüedad, que se remonta al período que podríamos llamar de estructuración del pueblo belga, y a la extraña ausencia de santos modernos, como es fácil constatar en un país que, por otra parte, tanto ha merecido de la Iglesia en todos los órdenes.

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

La batalla por el honor

«Quien pierde el honor, ya no puede perder más» Séneca Que somos la generación de lo visual donde la imagen domina el mercado por encima de la palabra es lo que nos han enseñado. De hecho, el marketing mundial se interesa más por la forma de presentar sus productos y servicios, mostrando personas casi perfectas, que por el contenido y la veracidad que pueda haber detrás de cada uno. De este modo, hemos ido entrando en la época donde es más importante el aparentar y persuadir, que la verdad que esconde nuestros actos. Por tanto, el honor se ha convertido

Leer más »

¿Qué es la Orden del Císter? La revolución silenciosa que cambió la historia de la Iglesia

A lo largo de la historia de la Iglesia han surgido hombres y mujeres que, al contemplar las dificultades de su tiempo, han sentido la necesidad de volver a lo esencial. No buscaban protagonismo. No pretendían crear novedades llamativas. No soñaban con fundar movimientos revolucionarios. Simplemente deseaban vivir con mayor autenticidad el Evangelio. Eso fue precisamente lo que ocurrió a finales del siglo XI cuando nació la Orden del Císter. Más de novecientos años después, los monasterios cistercienses continúan siendo lugares donde el silencio, la oración y el trabajo recuerdan al mundo una verdad fundamental: Dios basta. Pero para comprender

Leer más »

Credo del Pueblo de Dios

El texto de la Profesión de fe que Pablo VI pronunció el 30 de junio de 1968, al concluir el Año de la fe proclamado con motivo del XlX centenario del martirio de los apóstoles Pedro y Pablo en Roma. Creemos en un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Creador de las cosas visibles -como es este mundo en que pasamos nuestra breve vida- y de las cosas invisibles – como son los espíritus puros, que llamamos también ángeles[1]– y también Creador, en cada hombre, del alma espiritual e inmortal. Creemos que este Dios único es tan absolutamente uno en su

Leer más »

Beato Cipriano Miguel Iwene Tansi

Por: Luis M. Pérez Suárez, OSB | Fuente: Año Cristiano (2002) Presbítero (+ 1964) Nació en Nigeria en 1903, en la aldea Igboezunu cerca de la antigua Aguleri, hoy día territorio de la diócesis de Onitsha. Sus padres, Tabansi y Ejikwevi, eran paganos de la tribu de los Igbo y vivían modestamente de la agricultura. Quisieron una educación mejor para su hijo y a los seis años lo enviaron al «poblado cristiano» de Nduka donde había una escuela regentada por misioneros irlandeses. En la escuela fue instruido y ganado para la fe cristiana de modo que a los 9 años, en 1912, fue bautizado imponiéndosele el nombre de

Leer más »