San Guillermo de Bourges

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002)

Obispo (+ 1209)

Se llamaba Guillermo de Donjeon y era miembro de una familia noble de Nevers. Llevado a educar con su tío el arcediano de Soissons, sintió desde joven la vocación eclesiástica y su familia le procuró una canonjía en Soissons y posteriormente pasó también como canónigo a París. Pero la vida canonical no terminaba de convencerle porque él deseaba vivir con plena intensidad su dedicación a Dios en pobreza y obediencia, y por ello, renunciando a su canonjía, ingresó en la abadía de Grandmont.

No halló, sin embargo, en esta abadía la paz que buscaba porque una serie de disputas internas la turbaban, y entonces Guillermo decidió pasar al Císter, ingresando en la acreditada abadía de Pontigny. Pero sus deseos de una vida ordinaria y desapercibida fueron turbados cuando la obediencia le obligó a ser abad de Fontaine-Jean y posteriormente de Chalis.

Al morir el obispo Enrique de Sully, que ocupaba la sede de Bourges, su hermano, el obispo de París, tuvo la idea de que fuera un abad cisterciense el que le sucediese y que por medio de la suerte se eligiera cuál de ellos. La suerte cayó sobre Guillermo, a quien luego el clero eligió mediante una votación formal. El santo abad no estaba muy dispuesto a aceptar la elección, pero el abad de Citeaux, general de su Orden, y por encima de él el propio papa Inocencio III le ordenaron aceptar en virtud de obediencia.

La elección resultó un éxito, porque Guillermo fue un excelente pastor, defensor de los derechos de la Iglesia, celoso de la disciplina eclesiástica, predicador incansable, volcado en atender las necesidades de los pobres y muy atento al gran problema de su tiempo en el sur de Francia: la herejía albigense. Guillermo la combatió solamente oponiéndole la recta doctrina y logrando numerosas conversiones.

Su muerte también fue ejemplar, pues pidió lo pusieran en un lecho de cenizas para morir como un penitente. Murió el 10 de enero del año 1209. Fue canonizado por el papa Honorio III el año 1218.

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