San Jenaro Sánchez Delgadillo

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002)

Presbítero y mártir (+ 1927)

Nació en Agualde, Jalisco, el 19 de septiembre de 1886, hijo de Cristóbal y de Julia, los cuales eran muy buenos cristianos, que gozaban de crédito moral en el pueblo, y eran de condición social modesta.

La enseñanza primaria la recibió en Guadalajara, en el Colegio del Espíritu Santo, y en cuanto fue un adolescente, empezó a trabajar en una fragua para ayudar en su casa. Se costeó sus estudios mediante una beca.

Terminada la enseñanza primaria, decidió su vocación sacerdotal e ingresó en el seminario de Guadalajara e hizo los estudios eclesiásticos. Se ordenó sacerdote el 20 de agosto de 1911.

Ejerció el ministerio pastoral sucesivamente en cuatro parroquias, estando también un tiempo de profesor del seminario menor de Cocula, y en 1923 fue destinado a la capellanía de Tamazulita, Jalisco.

En todos los destinos se acreditó como un buen sacerdote, serio y cumplidor, obediente a sus respectivos párrocos y dispuesto siempre sobre todo a predicar con celo y entusiasmo la palabra de Dios. Por esta misma razón daba gran importancia a la catequesis de los niños y se manifestó siempre dispuesto a darla por sí mismo. Su otra gran tarea sacerdotal, para la que tenía evidente carisma, era la atención pastoral a los enfermos, a los que visitaba asiduamente, consolaba y preparaba para los sacramentos, al tiempo que alentaba a las familias a sobrellevar la enfermedad con entereza y dedicación al enfermo.

El P. Jenaro sintió mucho el cierre de los templos por parte de la autoridad eclesiástica, vista la actitud hostil del Gobierno mejicano, y prosiguió su ministerio clandestinamente, diciendo misa y administrando los sacramentos por las casas y en los campos. Comprendió muy pronto el peligro de muerte en que estaban los sacerdotes y se dio cuenta de que él podría ser uno de los mártires.

Su martirio tuvo lugar el 17 de enero de 1927, y sucedió así: se hallaba el P. Jenaro en el campo con unos amigos tendiendo la2os a los venados y por la tarde regresó al rancho La Cañada, de la familia Castillo, en el que se albergaba por entonces. Al llegar se dieron cuenta de que había soldados buscándole. Le rogaron que escapara, pero él pensó que si huía, las malas consecuencias las pagarían sus amigos y prefirió acercarse al rancho y afrontar la voluntad de Dios. Y en efecto, al llegar, los cogieron presos a todos y uno de ellos fue llevado preso con el sacerdote a Tecolotlán, pero luego todos fueron dejados libres excepto el P. Jenaro.

Cerca de la medianoche llevaron al sacerdote al cerro llamado La Loma y allí se dispusieron a ahorcarlo. Cuando él se dio cuenta, les dijo a sus captores que los perdonaba y dio un viva a Cristo Rey. Tiraron de la soga y quedó colgando luego de darse un gran porrazo en la cabeza con el mezquite del que lo habían colgado. Llamaron los soldados a una casa vecina y señalaron a sus habitantes que había allí colgado un reo pero que si alguien lo bajaba le harían a él lo mismo. El sacerdote, mal colgado de la soga, tardó en morir, pudiendo oírse sus ronquidos desde la casa.

No amanecía aún cuando volvieron los soldados, dispararon al cuerpo inerte, lo bajaron y, ya en el suelo, uno de ellos lo atravesó con la bayoneta y lo dejaron tirado en medio del campo.

Acudieron los habitantes de la casa vecina y lo vieron algunos que pasaban por allí pero no reconocieron que era el P. Jenaro.

Pero ya en la mañana del 18 de enero una maestra lo reconoció y fue a dar aviso a la madre del P. Jenaro, la cual acudió presurosa, reconoció a su hijo y tomándolo lo colocó sobre sus rodillas, componiendo una estampa similar a la de La Piedad. La pobre señora lloraba amargamente abrazada al cuerpo del hijo querido. Se logró permiso para llevarlo a la casa de la maestra y velarlo unas horas, siendo enterrado a las cuatro de la tarde en el cementerio de la población. En el lugar de su martirio se erigió un monumento posteriormente. Sus reliquias fueron llevadas más tarde a la parroquia de Cocula.

El papa Juan Pablo II lo canonizó junto con otros mártires mexicanos el 25 de mayo del año 2000.

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

Poesía: Nada te turbe

Nada te turbe,Nada te espante,Todo se pasa,Dios no se muda,La pacienciaTodo lo alcanza;Quien a Dios tieneNada le falta:Sólo Dios basta. Eleva el pensamiento,Al cielo sube,Por nada te acongojes,Nada te turbe. A Jesucristo sigueCon pecho grande,Y, venga lo que venga,Nada te espante. ¿Ves la gloria del mundo?Es gloria vana;Nada tiene de estable,Todo se pasa. Aspira a lo celeste,Que siempre dura;Fiel y rico en promesas,Diosno se muda. Ámala cual mereceBondad inmensa;Pero no hay amor finoSin la paciencia. Confianza y fe vivaMantenga el alma,Que quien cree y esperaTodo lo alcanza Del infierno acosadoAunque se viere,Burlará sus furoresQuien a Dios teme Vénganle desamparos,Cruces, desgraciadas;Siendo

Leer más »

Beato Nicolás Bunkerd Kitbamrung

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Presbítero y mártir (+ 1944) Nicolás es el primer sacerdote tailandés que asciende a la gloria de los altares. Nació el 31 de enero de 1895 en la región de Nakhon Chaisiri, provincia de Nakkon Pathon, en el reino de Tailandia. Tuvo la dicha de nacer en una familia católica. Sus padres, José Poxang e Inés Thiang, lo llevaron a bautizar recién nacido y en el bautismo se le impuso el nombre de Benito, pero por alguna causa desde pequeño le dijeron Nicolás y éste fue el nombre que usó toda la vida. Además de ser educado religiosamente en

Leer más »

Carta de san Ignacio de Antioquía a los magnesios

Ignacio, llamado también Teóforo, a la (iglesia) que ha sido bendecida por la gracia de Dios el Padre en Cristo Jesús nuestro Salvador, en quien saludo a la iglesia que está en Magnesia junto al Meandro, y le envío abundantes salutaciones en Dios el Padre y en Jesucristo. I. Cuando me enteré del superabundante buen orden de vuestro amor en los caminos de Dios, me alegré y decidí comunicarme con vosotros en la fe de Jesucristo. Porque siendo contado digno de llevan un nombre piadoso, en estas cadenas que estoy llevando, canto la alabanza de las iglesias; y ruego que

Leer más »