Beato Nicolás Gross

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002)

Seglar y mártir (+ 1945)

Nicolás o Nikolaus fue obrero, dirigente sindical, periodista y seglar comprometido con Dios y la causa de la justicia, Nicolás Gross es una gloria del laicado católico del siglo xx, uno de los muchos hombres y mujeres del pueblo que, desde su propia clase social, han sabido luchar bravamente por los intereses del evangelio y del hombre.

Nacido en Niederweningern el 30 septiembre 1898 en el seno de una familia de mineros, frecuenta la escuela católica elemental y tras un breve paso por un taller como aprendiz, baja a la mina de carbón en la que trabaja durante cinco años. Pero no por ello descuidaba su instrucción literaria, pues tenía una gran afición a la lectura y a la cultura.

En 1917 se apunta en el Sindicato de los mineros cristianos, y en 1918 define su postura política afiliándose al partido político Zentrum, y en 1919 entra a formar parte del KAB, el «Antonius Knappenverein». En 1922 es secretario de la sección juvenil de su sindicato y poco después redactor adjunto de la revista Bergknappe. Comenzó una actividad sindical que le llevaría a Waldenburg en Silesia, a Zwickau y a Bottrop.

Contrae matrimonio con Isabel Koch y tiene con ella siete hijos, formando una familia cristiana modélica. Fue un padre ejemplar y responsable, pendiente siempre de la instrucción y la educación cristiana de sus hijos. Según dijo en su libro A la mesa con siete, él procuraba hacer de ellos personas capaces, sinceras y fuertes en la fe. Muy consciente de los problemas sociales de su tiempo y concretamente de los de su entorno, intentaba siempre afrontarlos con espíritu cristiano y darles respuesta desde la dinamicidad del evangelio.

A comienzos de 1927 entra a trabajar en el órgano del KAB, la publicación Westdeutsche Arbeitenzeitung, del que será muy pronto redactor jefe. Y desde aquí ofrece a todos los obreros católicos orientaciones oportunas en todos los problemas y temas laborales, subrayando siempre la dimensión moral de toda la actividad humana. En 1930 escribe que los católicos no pueden aceptar el nacionalsocialismo.

No puede extrañar que, subido Hitler al poder en enero de 1933, la publicación dirigida por Gross fuera calificada como enemiga del Estado. Pero Gross supo escribir en adelante en una línea prudente que evitaba los comentarios directos pero insistiendo en una visión del hombre y unas actitudes morales que alejaban, si alguno las seguía, a los obreros de los cantos de sirena del nacionalsocialismo. Incluso, intentando salvarlo, rebautizó al periódico con el nombre de «Kettelerwacht», pero eso no le salvó de la persecución: en noviembre de 1938 era cerrado por orden gubernativa.

Es un hecho que Gross se unió a la oposición al régimen y que consideraba un deber oponerse a la ideología nazi que veía contraria a Dios y al hombre. Pero él no tomó parte en el atentado contra Hider del 20 de agosto de 1944, que precipitaría su detención, juicio y condena. Desde 1940 venía siendo detenido de vez en cuando e interrogado, y esto indicaba que estaba fichado como enemigo del régimen. Por ello no pudo extrañar que lo envolvieran en la represión contra los posibles autores del atentado. El 12 agosto 1944 fue detenido y llevado primero a una cárcel y luego a la Tigel en Berlín. Su mujer fue a verle varias veces y refirió que ya tenía en las manos y en los brazos señales de tortura. Él le pidió a ella y a sus amigos oraciones para afrontar con valor cristiano lo que se le venía encima. Condenado a muerte el 15 enero 1945, la ejecución por ahorcamiento tuvo lugar el día 23 del mismo mes. Su cuerpo fue quemado. Un capellán, escondido, pudo darle la absolución al pasar el reo, que llevaba —dijo el sacerdote— la luz de Dios en su rostro.

Ha sido beatificado el 7 de octubre de 2001 por el papa Juan Pablo II.

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