San Paulino de Aquileya

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002)

Obispo (+ 802)

Nace en Cividale hacia el año 726 en el seno de una familia dueña de tierras, a cuyo trabajo se dedica inicialmente pero para luego estudiar humanidades hasta acreditarse como magnífico maestro de gramática.

Carlomagno, empeñado en un renacimiento de las letras y las artes, lo mandó llamar a su corte, donde ya brillaba la estrella de Alcuino, y lo hizo partícipe de su política cultural y religiosa y miembro destacado de su centro de estudios. Es posible que Paulino ya fuera clérigo antes de ir a la corte, pero de todos modos aceptó el nombramiento episcopal que le hizo Carlomagno con el título enfático de patriarca de Aquileya.

Paulino estuvo presente en numerosos sínodos por delegación del emperador, en los que se acordó la política reformista de Carlomagno, pero no estuvo presente en la conversión forzada de los paganos, sino que escribió unas reflexiones destinadas a hacer ver que nadie debiera ser llevado al bautismo sino libremente y luego de conocer de forma suficiente la religión cristiana. Se mostró partidario de incrementar cuanto fuera posible la instrucción religiosa de los fieles e insistía en la necesidad de una liturgia celebrada en todas partes con dignidad y solemnidad.

Intervino activamente en dos polémicas doctrinales: el adopcionismo que activaban en España Elipando de Toledo y Félix de Urgel, y la cuestión del filioque, la procesión del Espíritu Santo respecto del Padre y del Hijo, añadidura al Credo acordada primeramente en España y que a su vez se aceptó por Carlomagno con el expreso consentimiento de Paulino y de los obispos occidentales.

Personalmente fue Paulino un hombre de vida austera y santa, que le valió se le diera culto tras su muerte en Aquileya el 11 de enero del año 802. Había logrado ver a su querido Carlomagno coronado emperador.

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

San Vicente

Por: Juan Ferrando Roig | Fuente: Año Cristiano (2002) Diácono y mártir (+ 304) La situación de la Iglesia hacia el año 300 no podía ser más halagadora. Eusebio, historiador objetivo que vivió aquellas fechas, llega a decir que una muchedumbre incontable de personas diariamente se acogía a la fe de Cristo. A pesar de ello, se desencadenó una nueva persecución, la última de aquella serie y la más duradera, pues, iniciada por Maximiano y Diocleciano, fue continuada por otros emperadores hasta que Constantino y Licinio concedieron en 313 la libertad de cultos. En marzo del 303 se publicó el primer edicto imperial, en el cual se ordenaba

Leer más »

San Apolinar el Apologista

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (s. n) Baronio incluyó en el Martirologio romano el nombre del apologista Apolinar, obispo de Hierápolis, que, en el reinado de Marco Aurelio, dirigió una Apología al emperador. Por Eusebio y otros autores antiguos conocemos que escribió varias obras, tituladas Contra los griegos y Contra los judíos, pero no subsisten; sí en cambio dos de sus libros Sobre la verdad. Su apología la dirigió al emperador Marco Aurelio cuando ya había tenido lugar la victoria de éste contra los cuados hacia el año 174. Tuvo lugar entonces la oportuna lluvia que libró

Leer más »

Poesía: ¡Soñar, Señor, Soñar!

Hazme soñar… ¡Soñar, Señor, soñar!…¡Hace tiempo que no sueño!Soñé que iba una vez -cuando era niño todavía,al comienzo del mundo-en un caballo desbocado por el viento,soñé que cabalgaba, desbocado, en el viento…que era yo mismo el viento…Señor, hazme otra vez soñar que soy el viento,el viento bajo la Luz, el viento traspasado por la Luz,el viento deshecho por la luz,el viento fundido por la luz,el viento.., hecho Luz…Señor, hazme soñar que soy la Luz…que soy Tú mismo, parte de mí mismo…y guárdame, guárdame dormido,soñando, eternamente soñandoque soy un rayito de Luz de tu costado. Poesía de León Felipe (1884-1968).

Leer más »

Sí – Poema de santa Laura Montoya

Es la paz del alma decirte siempre Sí; presagio de vida eterna que prende la luz en mí. Sí, te dice mi amor. Sí, el arranque de dolor, que en horas amargas brota mi pobre corazón. Sí, te grito en mis sueños, Sí, mis vigilias repiten. Sí, el hervir de mi sangre. Sí, el suspirar por mi dueño. Decirte Sí, es mi delirio; es el alborear del cielo, es el asentir a mi dicha, es de mi amor raudo vuelo. Sí… está bueno… lo quiero… que guardes silencio en el cielo, que rujas en la tormenta, que en mi alma

Leer más »