El Tiempo Ordinario

Por: Jesús Luengo Mena | Fuente: la-liturgia.blogspot.com

El tiempo del Año litúrgico que no tiene un carácter propio (Adviento- Navidad, Cuaresma y tiempo de Pascua) recibe el nombre de Tiempo ordinario, que abarca 33 ó 34 semanas. En este tiempo no se celebra ningún aspecto concreto del misterio de Cristo. El Tiempo ordinario (TO) comienza el lunes siguiente al domingo posterior al 6 de enero, Epifanía, y dura hasta el martes anterior al Miércoles de Ceniza, que da inicio a la Cuaresma. Ahí se interrumpe para reiniciarse desde el lunes siguiente a Pentecostés hasta las vísperas del primer domingo de Adviento, (que es el domingo más próximo al 30 de noviembre) con el cual se inicia el Nuevo Año litúrgico. Durante el tiempo ordinario se celebran numerosas fiestas tanto del Señor como de la Virgen y de los Santos. Este Tiempo Ordinario es una novedad de la reforma postconciliar ya que antes era llamado domingos después de Epifanía y domingos después de Pentecostés y también “domingos verdes” por el color litúrgico que se emplea. El Tiempo Ordinario cobra su unidad en el Leccionario ya que tiene un ciclo trianual en los domingos y bienal en las ferias.

Para los cristianos cada día tiene un sentido cristológico: la mañana trae el recuerdo de la Resurrección, la hora de tercia recuerda al Espíritu Santo, la hora de sexta la Ascensión, la de nona la Crucifixión y muerte del Señor, la de vísperas la Cena y la noche la espera escatológica del Señor. Antes de la reforma litúrgica, el Tiempo Ordinario recibía su significado casi exclusivamente del Santoral, habiéndose recuperado actualmente la visión global del misterio salvífico.

Según la costumbre latina, el lunes recibe el nombre de «feria segunda» y así sucesivamente hasta la feria sexta (viernes). El sábado tiene su nombre propio heredado de los judíos (Sabbat que significa descanso).

En el T.O. la Iglesia celebra en la semana del 18 al 25 de enero el Octavario por la unidad de los cristianos, coincidiendo con la fiesta de la Conversión de san Pablo que se celebra el 25 de enero, y en octubre Preces para después de la cosecha, Témporas de acción de gracias y de petición en el cinco de octubre, pudiendo añadirse dos días más (se trata de dar gracias a Dios por los dones recibidos en el curso pasado y en las vacaciones). El penúltimo domingo de octubre se celebra el Domund (Día de la propagación de la Fe).

Deja un comentario

Otros artículos interesantes para ti...

Jesse Demara: la voz que nació en medio de la prueba

Al escuchar las canciones de Jesse Demara es fácil percibir alegría, esperanza y confianza en Dios. Sin embargo, detrás de cada una de sus composiciones existe una historia marcada por el sufrimiento, la perseverancia y la fidelidad. Jesse Demara nació en Yuma, Arizona, el 10 de enero de 1980, en el seno de una familia profundamente vinculada a la Renovación Carismática Católica. Desde pequeño creció en un ambiente de fe, oración y servicio, pero sería un encuentro personal con Jesucristo el que cambiaría definitivamente el rumbo de su vida. Un encuentro que lo cambió todo Cuando tenía apenas nueve años,

Leer más »

San Gregorio Niseno

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (ca. 400) Gregorio fue hermano menor de San Basilio, y nació en Cesárea de Capadocia hacia el año 330. Huérfano desde pequeño, sus hermanos Basilio y Macrina se hicieron cargo de su educación. Hizo los estudios clásicos, propios de su tiempo y su clase social elevada, y llegó a ser profesor de retórica. Se debió a la influencia de San Gregorio Nacianceno su determinación de entregarse al servicio divino y se ordenó de sacerdote, estando ya casado con una dama llamada Teosebeia. Lo más probable es que el matrimonio se separara,

Leer más »

San Segismundo Gorazdowski: el sacerdote que convirtió la caridad en un modo de vida

A lo largo de la historia de la Iglesia han existido hombres y mujeres que hicieron visible el Evangelio no solamente con sus palabras, sino también con sus obras. Entre ellos destaca San Segismundo Gorazdowski, un sacerdote polaco cuya vida estuvo enteramente dedicada a los pobres, los enfermos, los huérfanos y los abandonados. Su existencia fue una respuesta constante a las necesidades de quienes sufrían. Allí donde veía una herida, intentaba llevar consuelo. Allí donde encontraba pobreza, buscaba devolver dignidad. Allí donde descubría soledad, procuraba crear un hogar. Por eso el pueblo terminó llamándolo con un título que resume perfectamente

Leer más »