Algunas notas prácticas de cómo asumir rápida, responsable, animosa y creativamente el rol de líder juvenil. Elaborado por Giovanni y Dinora Cabrera.
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Poesía: Una cruz sencilla
Hazme una cruz sencilla,carpintero…sin añadidosni ornamentos…que se vean desnudoslos maderos,desnudosy decididamente rectos:los brazos en abrazo hacia la tierra,el astil disparándose a los cielos.Que no haya un solo adornoque distraiga este gesto:este equilibrio humanode los dos mandamientos…sencilla, sencilla…hazme una cruz sencilla, carpintero. Poesía de León Felipe (1884-1968).
Redacción

¿Cuál es la diferencia entre un obispo y un arzobispo? Una distinción que muchos desconocen
Cuando escuchamos hablar de un obispo y de un arzobispo, es común pensar que se trata de dos grados distintos dentro de la jerarquía de la Iglesia. Muchos imaginan que el arzobispo es una especie de «obispo superior» o que posee más poder sacramental que los demás obispos. Sin embargo, la realidad es diferente. Desde el punto de vista sacramental, no existe ninguna diferencia entre un obispo y un arzobispo. Ambos han recibido la misma plenitud del sacramento del Orden. Ambos son sucesores de los apóstoles. Ambos poseen la misma dignidad episcopal. Entonces, ¿qué distingue a un arzobispo? La misma
P. Fredy Aristizábal

Nuestra Señora de Akita
Es llamada la «Fátima de Oriente», ya que ocurre en Japón. Allá la Virgen nos implora con urgencia que retornemos a Su Hijo. Si no hay conversión el pecado conducirá al gran castigo. Historia de Akita y aprobación eclesiástica. El 12 de Junio de 1973 la hermana Agnes Sasagawa oraba en su convento en Akita, Japón cuando observó rayos brillantes que emanaban del tabernáculo. El mismo milagro se repitió los próximos dos días. El 28 de Junio, una llaga en forma de cruz apareció en la palma de la mano izquierda de Sor Agnes. Sangraba profusamente y le causaba gran dolor. El 6
Redacción

Las tres leyes de Máximo el Confesor
Hay tres leyes generales: la ley natural, la ley escrita y la ley de gracia. Cada una de ellas tiene sus atributos particulares y recorre su propio camino. La ley natural, cuando el sentido no alcanza a dominar la razón, nos impulsa espontáneamente a acoger a todos los hombres como a parientes nuestros y acudir en socorro de aquellos que se hallan necesitados; nos inspira un querer unánime, de modo que cada uno se sienta dichoso de dar a los otros lo que él mismo desearía recibir. Es lo que ha enseñado el Señor: “aquello que queráis que hagan los
Redacción