Pastoral Juvenil de Caldas, Antioquia, Colombia. Material donado por Fernando Mejia [email protected]
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Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé
Caacupé es como un estuche de esmeralda que guarda una preciosa joya: la Virgen de los Milagros, hasta la cual no cesan de llegar los peregrinos de toda la república de Paraguay, en busca de consuelo y curas de sus males del espíritu y del cuerpo, o a pagar su deuda por una u otra salud recuperada. En ómnibus, automóviles, carretas, a caballo y de a pie, todos los Paraguayos hemos ido siquiera una vez en nuestras vidas a visitar a nuestra Virgencita de Caacupé en busca de consuelo o para agradecerle alborozados sus divinos bienes. Nos cuenta la historia
Redacción
Beata Verónica de Binasco
Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Virgen (+ 1497) Nació en Binasco, aldea cercana a Milán en el seno de una modesta familia campesina. En cuanto pudo ayudó a sus padres en las tareas agrícolas pero la educación religiosa recibida de ellos dio como fruto la aparición en la joven de la vocación religiosa. Pidió ingresar en el convento agustino de Santa Marta, pero no fue admitida por ser analfabeta. Ella entonces se dedicó con gran esfuerzo a aprender a leer y escribir, y logrado este propósito, fue admitida por las monjas. Pudo así realizar su ideal de profesar la Regla de San Agustín
Redacción

En las tinieblas más densas
Cristo se levanta victorioso de la muerte y con ella nos une a su Pascua, así mismo, Jesús viene e ilumina nuestra existencia con su Resurección.
P. Fredy Aristizábal
El culto al Santísimo Sacramento
Por: Jesús Luengo Mena | Fuente: la-liturgia.blogspot.com “El culto que se da a la Eucaristía fuera de la Misa es de un valor inestimable en la vida de la Iglesia. Dicho culto está unido a la celebración del sacrificio eucarístico” en palabras de Juan Pablo II tomadas de su Encíclica Ecclesia de Eucharistia nº 25. La exposición y bendición con el Santísimo Sacramento debe ser un acto comunitario que contemple la celebración de la Palabra de Dios y el silencio individual contemplativo y meditativo. La exposición eucarística ayuda a reconocer en ella la maravillosa presencia de Cristo y nos invita a la unión más íntima
Redacción