Poesía: Salve del mar estrella

Salve, del mar Estrella,
de Dios Madre venerable
y siempre Virgen,
feliz puerta del Cielo.

Recibiste aquél Ave
de boca de Gabriel:
afiánzanos en paz
cambiando el nombre de Eva.

Suelta las cadenas de los reos,
da luz a los ciegos,
líbranos de nuestros males,
alcánzanos todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre,
que reciba de Ti nuestras preces
el que por nosotros nació
y quiso ser Hijo tuyo.

Virgen singular,
Entre todas humilde.
Haz que limpios de culpa,
seamos humildes y castos.

Danos una vida pura,
prepáranos un camino seguro
para que, viendo a Jesús,
siempre nos alegremos.

Alabanza a Dios Padre,
la suma honra a Cristo
y al Espíritu Santo:
a los Tres un mismo honor. Amén.

El autor es anónimo, aunque, algunos autores atribuyen la autoría a San Venancio Fortunato, obispo de Poitiers (+609). Sobre el nombre de mar de estrella escribió Santo Tomás: «Porque sólo Ella conjuró la maldición, trajo la bendición y abrió la puerta del paraíso. Por este motivo le va el nombre de «María», que significa «estrella del mar»; como la estrella del mar orienta a puerto a los navegantes, María dirige a los cristianos a la gloria». (Sobre el Avemaría, 1. c., p. 185.).

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