Poesía: La vuelta a casa
Volver cada día a tu regazo.Marchar y volver,volver y marchar. Nuestra vida es un continuo abandono de tu casay de tu compañía.Tomamos la hacienda y
Volver cada día a tu regazo.Marchar y volver,volver y marchar. Nuestra vida es un continuo abandono de tu casay de tu compañía.Tomamos la hacienda y
Comida celestial, pan cuyo gustoes tan dulce, sabroso y tan suave,que al bueno, humilde, santo, recto y justo,a manjar celestial, como es, le sabe;Justa condenación
Si pan es lo que vemos, ¿cómo dura,sin que comiendo dél se nos acabe?Si Dios, ¿cómo en el gusto a pan nos sabe?¿Cómo de sólo
Me hablaba un hombre justo.Se dolíade aquel que no perdona.De aquel que no disculpaa sus hermanoshombres.Y su voz era gravecuando me decía:«Debemos perdonar hasta tres
Y Tú dijiste, Dios, allá lejano:«Si tu mano te estorba para entrar en mi Reino…»Nos estorba, Señor. Pero el frío puñalnos estremece.No tenemos valor para amputarla.
Pensaba en ti, Madrede Dios.Mi corazónrumiabala pulpa de tu Dolor.Sábado Santo. Tarde gris. La calle. Mí alientodeseaba nacerte. Acompañarte.Veía tus dos brazos rodeandoun desmayado cuerpo.Pero
Tu maderome llegaba, Señor, desdibujado.Eludía contornos.Cualquier forma concreta me arañaba el espíritu.Pero, a pesar de ello,tu madero, Señor, se perfilabaen el cordial ambiente de la
¡Oh llama de amor viva,que tiernamente hieresde mi alma en el más profundo centro!Pues ya no eres esquiva,acaba ya si quieres,rompe la tela deste dulce
Vivo sin vivir en mí,y de tal manera espero,que muero, porque no muero. En mí yo no vivo ya,y sin Dios vivir no puedo,pues sin