Poesía: Si tú me dices ven…
Si tú me dices «¡ven!», lo dejo todo…No volveré siquiera la miradapara mirar a la mujer amada…Pero dímelo fuerte, de tal modo que tu voz,
Si tú me dices «¡ven!», lo dejo todo…No volveré siquiera la miradapara mirar a la mujer amada…Pero dímelo fuerte, de tal modo que tu voz,
Señor, Señor, Tú antes, Tú después, Tú en la inmensahondura del vacío y en la hondura interior.Tú en la aurora que canta y en la
En esta tarde, Cristo del Calvario,vine a rogarte por mi carne enferma;pero, al verte, mis ojos van y vienende tu cuerpo a mi cuerpo con
Yo he leído ese libro misteriosoque por el mismo cielo fué dictado;del Profeta y del Ángel he escuchadode nube en nube retronar la voz.He asistido
Cada mañana sales al balcóny oteas el horizontepor ver si vuelvo. Cada mañana bajas saltando las escalerasy echas a correr por el campocuando me adivinas
Volver cada día a tu regazo.Marchar y volver,volver y marchar. Nuestra vida es un continuo abandono de tu casay de tu compañía.Tomamos la hacienda y
Comida celestial, pan cuyo gustoes tan dulce, sabroso y tan suave,que al bueno, humilde, santo, recto y justo,a manjar celestial, como es, le sabe;Justa condenación
Si pan es lo que vemos, ¿cómo dura,sin que comiendo dél se nos acabe?Si Dios, ¿cómo en el gusto a pan nos sabe?¿Cómo de sólo
Me hablaba un hombre justo.Se dolíade aquel que no perdona.De aquel que no disculpaa sus hermanoshombres.Y su voz era gravecuando me decía:«Debemos perdonar hasta tres