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Beato Marcelo Spínola y Maestre

Por: Andrés de Sales Ferri Chulio | Fuente: Año Cristiano (2002) Obispo (+ 1906) Nació el 4 de enero de 1835 en San Fernando (Cádiz), siendo hijo de don Juan Spínola y Osorno y doña Antonia Maestre y Osorno, marqueses de Spínola, padres de ocho hijos de los que sólo sobrevivieron cuatro, recibiendo las aguas bautismales al día siguiente. Con la ayuda de un preceptor aprendió a leer y escribir en su propia familia, frecuentando entre los 8-10 años un colegio regido por sacerdotes. Siguiendo los destinos de su padre estudió en Cádiz, Motril y Granada, matriculándose en la Universidad de Valencia en la Facultad de Derecho, figurando

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Carta de san Ignacio de Antioquía a Policarpo

Ignacio, llamado también Teóforo, a Policarpo, que es obispo de la iglesia de Esmirna, o más bien que tiene por su obispo a Dios el Padre y a Jesucristo, saludos en abundancia. I. Dando la bienvenida a tu mente piadosa que está afianzada como si fuera en una roca inconmovible, doy gloria sobremanera de que me haya sido concedido ver tu faz intachable, por la cual tengo gran gozo en Dios. Te exhorto por la gracia de la cual estás revestido que sigas adelante en tu curso y en exhortar a todos los hombres para que puedan ser salvos. Reivindica

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San Andrés Alfredo Bessette

Por: Biblioteca de Autores Cristianos | Fuente: Año Cristiano (2002) Religioso (+ 1937) Nació en St. Gregoire d’Iberville (Canadá) el 9 de agosto de 1845 en el seno de una modesta familia. Buscando mejorar su suerte, emigra en 1867 a los Estados Unidos, donde se coloca como obrero en una industria textil, pero en 1870 regresa a Canadá. Aquí se pone bajo la dirección espiritual de su párroco y decide su vocación religiosa, a la que ya de tiempo se sentía inclinado. Ingresa en la Congregación de la Santa Cruz y emite los votos religiosos el 2 de febrero de 1874. Su destino

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Poesía: Tu Reino

Y Tú dijiste, Dios, allá lejano:«Si tu mano te estorba para entrar en mi Reino…»Nos estorba, Señor. Pero el frío puñalnos estremece.No tenemos valor para amputarla. En la sangre llevamosuna fuerza brutal y gritadora. Algo que se resiste.Donde a vecestu sonido se pierde ¡tan sin eco! No es posible, Señor. Si por cobardesconservamos intactos nuestros miembros -por cobardía humana solamente-,de tu Reinose nos cierre la puerta. Nos arrojen.Entrarán muchos cojos, mancos, tuertos…Serán las almas grandes que elegiste.Pero también nosotros, los pequeños,los miedosos y débiles -los tuyos en deseo totalmente-entraremos al fin, aunque llevemosnuestros miembros apenas lesionados. Autora: Elvira Lacaci (1928-1997).

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